Las Asociaciones de consumidores exigen la devolución íntegra de abonos del Festival de Les Arts

La cancelación de la segunda jornada por las restricciones de sonido y la devolución parcial anunciada por la organización abren un frente de reclamaciones masivas. AVACU y la Unión de Consumidores recomiendan exigir el importe total y los gastos derivados.

La devolución de abonos del Festival de Les Arts de València ha abierto un nuevo frente después de que la organización anunciara que solo reintegrará la mitad del importe a los asistentes. La cancelación de la segunda jornada por las restricciones de sonido derivadas de una sentencia judicial deja a los compradores ante un callejón incierto: la organización considera que la primera noche sí se celebró y ofrece un 50%, pero las asociaciones de consumidores valencianas exigen la devolución íntegra y añaden la posibilidad de reclamar gastos de desplazamiento y alojamiento.

La polémica no es nueva. Durante la primera jornada, artistas y público denunciaron que el sonido de muchos conciertos resultó casi inaudible por las limitaciones acústicas impuestas al recinto. Esa circunstancia, según los consumidores, degrada el servicio hasta el punto de considerar que tampoco se prestó en condiciones la noche del viernes.

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Las restricciones de sonido y la respuesta de los promotores

El Festival de Les Arts se ha visto atrapado entre una decisión judicial sobre niveles de ruido y la expectativa de los 30.000 asistentes que agotaron los abonos. La sentencia obligaba a reducir el volumen, algo que choca de frente con la naturaleza de un evento musical. La organización ha optado por devolver la mitad de los abonos y defender que la primera noche se cumplió. Sin embargo, la Asociación Valenciana de Consumidores y Usuarios (AVACU) y la Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana (UCCV) califican esa postura de insuficiente.

El director de AVACU, Julián Tío, recuerda que la responsabilidad del servicio recae en los promotores y subraya que, aunque mediara una orden judicial, “si no se prestó en condiciones el servicio”, los consumidores tienen derecho a reclamar el 100%. Además, AVACU recomienda que cualquier persona disconforme presente una reclamación formal por correo electrónico, formulario de atención al cliente o burofax, dejando constancia antes de escalar a otros organismos.

Francisco Rodríguez, secretario de la UCCV, va más allá y apunta que otros eventos similares han optado por cambiar de ubicación para evitar problemas similares. A su juicio, el sonido es “una circunstancia esencial” en un festival y la calidad ofrecida no fue la adecuada ni siquiera en la jornada que técnicamente se celebró.

Qué pueden reclamar los asistentes y cómo hacerlo

Las dos asociaciones de consumidores coinciden en que los afectados pueden pedir la devolución íntegra del abono o de la entrada, así como los gastos de desplazamiento, el alojamiento reservado y cualquier otro desembolso directamente vinculado a la cancelación. La recomendación es iniciar el trámite cuanto antes: comunicar la reclamación a la organización del festival de Les Arts de de Valencia por correo electrónico para que quede constancia y, si no hay respuesta satisfactoria, acudir a una asociación de consumidores o a una Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC).

El objetivo declarado por ambas entidades es alcanzar una solución amistosa y evitar que el conflicto termine judicializado. Pero la tensión es evidente: miles de abonos vendidos, desplazamientos desde otras comunidades y un servicio que, según los compradores, no se prestó en las condiciones contratadas.

cancelación Festival Les Arts

Un precedente incómodo para los promotores valencianos

La reclamación masiva que se avecina en Les Arts no solo afecta a las cuentas de esta edición. La credibilidad del modelo de festival urbano en València queda tocada. Cuando una sentencia obliga a reducir el volumen hasta hacer imposible la experiencia musical, el promotor se enfrenta a una disyuntiva: cancelar todo desde el principio y asumir el coste, o seguir adelante con un producto mermado y abrir la puerta a reclamaciones aún mayores.

El problema no es tanto la cancelación judicial como la calidad deficiente de la primera jornada, que deja al festival sin argumentos para retener la mitad del precio.

En este punto, las asociaciones de consumidores sitúan la responsabilidad en los organizadores, que pudieron haber buscado alternativas o informar con transparencia del riesgo. La experiencia de otros festivales españoles, que han cambiado de recinto o suspendido jornadas completas, contrasta con la decisión del equipo de Les Arts de seguir adelante y luego negociar una devolución parcial. La imagen del certamen, que aspira a consolidarse como cita de referencia en el Levante, queda expuesta.

Si el conflicto escala a los tribunales, los jueces tendrán que decidir si la limitación sonora eximía al promotor de responsabilidad o si, por el contrario, la obligación de prestar un servicio en condiciones adecuadas seguía intacta. La jurisprudencia sobre eventos culturales y fuerza mayor no es abundante, y cada sentencia añade un ladrillo. En cualquier caso, la marea de reclamaciones ya está en marcha, y la cuenta atrás para que la organización mueva ficha ha empezado.


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