TOYO ha anunciado hoy una inversión de 357 millones de dólares para construir en el área metropolitana de Houston una fábrica de células solares de heterounión (HJT) con 1,5 GW de capacidad. La instalación, que se levantará en el mismo emplazamiento donde la compañía ya ensambla módulos, representa un paso estratégico para asegurar una cadena de suministro solar completamente integrada y con contenido nacional en Estados Unidos.
1,5 GW de células HJT ancladas a los incentivos del IRA
La planta de Houston producirá células solares de tipo N con tecnología de heterounión, que alcanzan eficiencias de conversión superiores al 25 % y una degradación anual muy baja. Al integrar la fabricación de células en el mismo complejo de Texas donde TOYO ensambla módulos desde 2024 —con una capacidad de 2 GW—, la empresa acorta los ciclos productivos, reduce los riesgos de desarrollo y capitaliza la mano de obra y los equipos directivos ya presentes en la región. La fase de ingeniería y diseño ya está en marcha, y se espera completar la construcción e iniciar la producción piloto en un plazo de 20 meses.
Los números del Inflation Reduction Act (IRA) son contundentes. Según la Sección 45X de la ley, cada vatio de célula solar fabricada en suelo estadounidense recibe un crédito directo de 0,04 dólares. A plena capacidad, la planta de TOYO captaría hasta 60 millones de dólares anuales. Además, al combinar la producción de células con la de módulos, los paneles resultantes calificarán para la bonificación adicional del 10 % sobre los créditos fiscales a la inversión (ITC) o a la producción (PTC) por contenido nacional. Esto convierte cada proyecto que utilice estos módulos en una opción más rentable para los promotores, que cada vez rechazan más los módulos que dependen de células importadas.
📊 Impacto ecológico en cifras
- Capacidad de fabricación: 1,5 GW anuales de células solares HJT.
- Inversión: 357 millones de dólares.
- Empleo directo: 400 puestos en Houston, más 1.200 empleos indirectos en la cadena regional.
- Créditos fiscales anuales: Hasta 60 millones de dólares por producción (Sección 45X), más bonificación del 10 % por contenido nacional para los proyectos.
Aunque los créditos fiscales actúan como un potente motor, la decisión de TOYO responde también a la evolución de las barreras comerciales.
El escudo frente a los aranceles y el giro estratégico de TOYO
La imposición de aranceles antidumping y compensatorios (AD/CVD) a las importaciones de células asiáticas, así como las reglas sobre Entidades Extranjeras de Interés (FEOC), han dejado claro que el simple ensamblaje de módulos ya no basta para garantizar el acceso al mercado estadounidense. Por eso, a principios de 2026, la compañía cerró un contrato estratégico de suministro con un productor estadounidense de polisilicio, creando una cadena de aprovisionamiento de doble fuente que aspira a resistir cualquier endurecimiento de las inspecciones aduaneras.
El traslado de la fabricación de células a Houston también sirve de cobertura frente a los litigios comerciales que han puesto en el punto de mira sus operaciones en Etiopía, donde TOYO mantiene una planta de células de 4 GW. La empresa ha negado tajantemente las acusaciones de elusión de aranceles, pero reconoce que la nueva fábrica en Texas blinda su posición en Norteamérica. A la vez, TOYO mantiene su presencia como suministrador de células en otros mercados occidentales: a finales de 2025 firmó un acuerdo con el fabricante francés Voltec Solar para abastecerle de células de alta eficiencia desde su red global.

La gran baza de TOYO no es el tamaño, sino la combinación de contenido nacional completo y créditos fiscales que convierte cada panel en un producto más rentable para el promotor.
La hoja de ruta financiera: una apuesta proporcionalmente agresiva
La inversión de 357 millones de dólares no es menor si se compara con la capitalización bursátil de TOYO, que ronda los 579 millones de dólares. La compañía, que en el primer trimestre de 2026 registró unos ingresos récord de 142,8 millones de dólares (un 177 % más que un año antes) y un beneficio neto de 28,4 millones, prevé financiar la construcción mediante flujo de caja interno, deuda no dilutiva, posibles alianzas estratégicas y, si fuera necesario, emisiones selectivas de capital. La nueva instalación generará 400 puestos de trabajo directos a tiempo completo en el área metropolitana de Houston, a los que se sumarán aproximadamente 1.200 empleos indirectos en la cadena de suministro regional, según la empresa.
HJT: cada punto de eficiencia cuenta cuando el suelo cuesta
La tecnología de heterounión no es un capricho tecnológico: es la clave para diluir los costes fijos de instalación, terreno y mano de obra que encarecen los proyectos solares en Estados Unidos. Las células HJT de TOYO alcanzan eficiencias que con frecuencia superan el 25 %, con coeficientes de bifacialidad y de temperatura que mantienen la producción incluso en condiciones de calor extremo. En un mercado donde el precio del suelo, la mano de obra y los permisos representan una parte importante del coste total del proyecto, cada megavatio-hora adicional por acre mejora directamente la rentabilidad para el desarrollador. La menor degradación anual de estas células también alarga la vida útil del panel, lo que se traduce en menores costes nivelados de la electricidad (LCOE) a largo plazo.
El efecto dominó en la cadena de suministro estadounidense
Con esta planta, TOYO se suma a la ola de gigafábricas solares que la Inflation Reduction Act ha desencadenado en el Sunbelt estadounidense. La fabricación de células era hasta ahora el cuello de botella más estrecho: la capacidad de ensamblaje de módulos en EE.UU. ha superado los 50 GW, pero las células se producían mayoritariamente en Asia. Cada gigavatio que se añade en territorio estadounidense reduce la dependencia exterior y fortalece un ecosistema industrial que aspira a cubrir toda la cadena de valor, desde el polisilicio hasta el panel terminado.
No obstante, la apuesta conlleva sus riesgos. La estabilidad de los créditos fiscales del IRA, sujeta al devenir político, es una variable crítica para un proyecto cuyo retorno depende en buena medida de los 0,04 dólares por vatio. Además, la empresa se mueve en un entorno comercial tenso, con litigios activos y una competencia que no cesa. El éxito de la planta de Houston se medirá por su capacidad para alcanzar la producción a pleno rendimiento en el plazo previsto y por su habilidad para integrar la cadena de suministro de polisilicio nacional sin interrupciones.
Desde la perspectiva de la transición energética, la jugada es coherente: transformar una ventaja fiscal temporal en una infraestructura productiva permanente que permita a Estados Unidos descarbonizar su economía con tecnología fabricada en casa.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: 1,5 GW de células solares de altísima eficiencia que habilitarán proyectos solares con contenido nacional, reduciendo la huella de carbono del mix eléctrico estadounidense.
- Modelo que cambia: La dependencia casi total de células importadas de Asia da paso a una cadena integrada en suelo estadounidense, desde el polisilicio hasta el módulo, blindada frente a vaivenes comerciales.
- Para las próximas generaciones: Cada empleo creado en la fabricación solar avanzada y cada panel producido en Houston acerca la independencia energética y la reducción de emisiones, consolidando el legado industrial de la transición.




