BCE subida de tipos en junio: primera subida en tres años por inflación de Irán

El Consejo de Gobierno subirá los tipos por primera vez desde 2023 para contener la inflación del 3,3% derivada del conflicto en Irán. Los analistas advierten de que la medida puede repetir el error de 2011 en un contexto de crecimiento casi nulo.

El Banco Central Europeo subirá los tipos de interés este jueves 11 de junio. Es la primera subida en casi tres años. El detonante tiene nombre propio: el conflicto en Irán ha disparado el precio del crudo y ha metido presión a la inflación de la eurozona. La presidenta Christine Lagarde comparecerá a las 14:45 para detallar la decisión, que el mercado descuenta con una subida de 25 puntos básicos.

La inflación del crudo iraní enciende las alarmas en Fráncfort

Los últimos datos de Eurostat sitúan la inflación interanual de la eurozona en el 3,3% durante mayo, dos décimas por encima del registro de abril. El principal responsable es el repunte del precio del barril de Brent, que roza los 95 dólares desde que se intensificaron los enfrentamientos en el Golfo Pérsico. El encarecimiento del combustible se traduce en unos costes de transporte y producción que las empresas están empezando a trasladar al consumidor final.

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En Fráncfort, la presión para actuar ha sido máxima. El Consejo de Gobierno ha debatido durante semanas entre mantener la pausa que inició en 2024 o anticiparse a lo que considera un riesgo de segunda ronda inflacionista. La decisión de subir tipos rompe una racha de nueve reuniones consecutivas sin cambios, desde que el BCE pusiera fin al ciclo alcista que arrancó en julio de 2022.

El fantasma de 2011: ¿tropezar dos veces con la misma piedra?

El precedente más incómodo para el BCE es su propia historia. En 2011, bajo la presidencia de Jean-Claude Trichet, la entidad subió los tipos en plena crisis de deuda soberana. Aquella decisión se considera un error de manual: lastró la frágil recuperación económica y forzó un giro de 180 grados apenas dos meses después. Ahora, varios analistas ven paralelismos peligrosos.

Así lo señala un informe de analistas del BCE consultado por Merca2.es, que advierte de que la eurozona no está creciendo lo suficiente como para absorber un endurecimiento monetario agresivo. El PIB del área euro apenas avanzó un 0,1% en el primer trimestre, con Alemania al borde de la recesión técnica. Si la subida de tipos enfría aún más la demanda, el remedio podría ser peor que la enfermedad.

La decisión recuerda al error de 2011 más de lo que a Fráncfort le gustaría admitir.

Sin embargo, la alternativa no es indolora. Mantener los tipos en el 0% con la inflación rondando el 3% erosiona el poder adquisitivo de los hogares y la credibilidad del banco central. La guerra en Irán ha pillado a la eurozona con el pie cambiado, justo cuando los salarios empezaban a recuperar terreno perdido tras el shock de la pandemia.

El pulso entre inflación y crecimiento en la eurozona

La gran incógnita es hasta dónde está dispuesto a llegar el BCE. La presidenta Lagarde tratará de transmitir un mensaje de flexibilidad, evitando comprometerse con una senda de subidas continuas. Pero los mercados ya descuentan dos incrementos más antes de que acabe el año si el precio del petróleo no cede. Eso situaría la tasa de depósito por encima del 0,75% a finales de 2026.

El verdadero riesgo es que la inflación importada por la energía se convierta en inflación subyacente. Los convenios colectivos firmados este año recogen subidas salariales medias del 4%, todavía por detrás del IPC, pero con una tendencia alcista que inquieta en Fráncfort. Si los salarios toman velocidad de crucero, el BCE tendrá que pisar el freno con más fuerza.

Para las empresas, el escenario es incómodo. Los costes laborales suben, el crédito se encarece y la demanda externa muestra signos de fatiga. Las compañías con exposición a mercados asiáticos, muy dependientes de las rutas del Golfo, son las primeras en sufrir. Exportadoras alemanas, navieras y aerolíneas cotizan ya con un descuento en bolsa que refleja la incertidumbre geopolítica.

El BCE juega esta semana una carta decisiva. Subir tipos en un contexto de guerra y débil crecimiento es arriesgado. Pero no hacerlo también. Lagarde lo sabe, y por eso probablemente insista en que la política monetaria se mantendrá dependiente de los datos. Aunque el dato que nadie controla es el de cuánto durará la guerra.

Dejémoslo en un ‘ya veremos’.


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