Los grandes bancos que operan en España han obtenido un beneficio conjunto de 19.960 millones de euros en el primer semestre de 2026. Es, sin paliativos, la cifra más alta jamás alcanzada en un periodo de seis meses. El crédito doméstico, que crece a un ritmo del 5,7%, y los márgenes de intereses elevados explican una bonanza que parece no querer agotarse.
Mientras los tipos de interés se estabilizan, las entidades consiguen mantener un diferencial cómodo entre lo que cobran por los préstamos y lo que pagan por los depósitos. El comprador de hipotecas y las empresas siguen demandando financiación, y la morosidad no da señales de alarma. Pocas veces se ha visto un escenario tan propicio.
Sabadell, la punta de lanza del sector en el primer semestre
Banco Sabadell se ha convertido en el termómetro de esta tendencia. La entidad catalana presentará el próximo viernes un beneficio neto de 1.002 millones de euros para el semestre, según el consenso de analistas recopilado por Bloomberg y adelantado en su calendario financiero. Sería un nuevo récord histórico para la compañía y una subida del 2,7% respecto al mismo periodo del año anterior.
El dato relevante no es solo la cifra absoluta, sino la evolución de su margen de intereses. Sabadell logra estabilizarlo tras varios trimestres de presión. En términos homogéneos —descontando la filial británica TSB, cuya venta se ejecutó el 1 de mayo de 2026—, el margen ronda los 1.787 millones de euros, apenas un 1% menos que hace un año. Y lo más importante: tocó suelo en el primer trimestre y ahora repunta.
Las previsiones de las casas de análisis lo confirman. Renta 4 Banco calcula que el margen subió un 1,1% entre abril y junio, hasta los 882 millones, mientras que Deutsche Bank y BofA estiman incrementos de hasta el 3%. La recuperación es aún modesta, pero marca un punto de inflexión.
La estabilización del margen de intereses en el segundo trimestre marca un punto de inflexión para la banca española.
Santander, BBVA, CaixaBank y Bankinter: el motor del récord

El récord de 19.960 millones no sería posible sin el empuje de los demás grandes grupos. Santander, BBVA y CaixaBank han presentado mejoras generalizadas en sus cuentas, con ingresos por intereses que se mantienen altos y una morosidad que continúa en niveles controlados. El coste del riesgo se sitúa por debajo de los 40 puntos básicos en el conjunto del sector.
Bankinter, por su parte, también se ha beneficiado del dinamismo del crédito a empresas y consumo. Las comisiones bancarias, un termómetro de la actividad comercial, crecen a tasas cercanas al 4% interanual en la mayoría de los casos. Es un círculo virtuoso: más crédito, más comisiones y provisiones contenidas.
No obstante, los costes operativos empiezan a presionar. En Sabadell, por ejemplo, se espera un incremento interanual del 12% hasta junio, impulsado por gastos de reestructuración y prejubilaciones. Pero el sector en su conjunto consigue compensarlo con unas ratios de eficiencia que siguen mejorando.
Análisis: ¿hasta cuándo aguantará la fiesta de la banca?
La pregunta que sobrevuela todos los balances es cuánto tiempo puede sostenerse este ritmo de generación de capital. La respuesta no es unívoca. El margen de intereses ha tocado suelo, según los analistas, y debería recuperar tracción en la segunda mitad del año si los tipos se mantienen. Pero la velocidad de ese rebote dependerá del volumen: más préstamos, más ingresos. Y ahí el crédito al consumo y a pymes será determinante.
Creo que aún hay recorrido. Las familias españolas han desapalancado sus balances durante años, y la demanda de hipotecas vuelve a activarse con criterios más prudentes. Las empresas necesitan capital circulante y financiación para inversiones en un entorno de crecimiento económico superior al 2% del PIB. Mientras la morosidad siga a raya, el negocio bancario tiene viento a favor.
Pero hay riesgos. La competencia por el pasivo (depósitos) encarece la financiación, y cualquier deterioro macro —por ejemplo, un frenazo en el consumo o un aumento del paro— dispararía las provisiones. De hecho, las entidades ya están ajustando sus modelos de provisiones colectivas ante la incertidumbre geopolítica.
El sector se enfrenta, además, al reto de la rentabilidad sobre capital tangible (RoTE), que debe mantenerse por encima del coste de capital. Con las valoraciones bursátiles todavía comprimidas, la generación de excedentes de capital es la única vía para remunerar al accionista. Sabadell, con su reciente salida de TSB, busca precisamente eso: liberar capital y centrarse en el negocio ibérico. Es una estrategia que comparten, de una forma u otra, todos los grandes.
En definitiva, el primer semestre de 2026 pasará a los libros como el mejor de la historia para la banca española. El segundo puede ser igual o mejor si el crédito sigue fluyendo y los márgenes se recuperan. Pero, como siempre en este negocio, la clave estará en la calidad de los activos. De momento, resiste.





