Iberdrola, Naturgy y Endesa son las empresas señaladas por los analistas como las mejores posicionadas por la entada de un nuevo mecanismo europeo que premia la satisfacción de la demanda y no la producción a granel de energía. Un último movimiento de Bruselas que cambia el esquema energético europeo, apostando más por un modelo más seguro desde la perspectiva energética, rehuyendo de un sistema que recompensa solo a la instalación que más energía genere.
Bruselas quiere seguridad energética: en qué consiste este nuevo mecanismo
La Comisión Europea ha autorizado a España la capacidad de implantar un mecanismo destinado a garantizar la seguridad de suministro eléctrico durante la próxima década. Este mecanismo que consta de un total de 9.000 millones de euros a 10 años, que no son ni inversiones, ni subvenciones para la construcción de infraestructuras como generadores o baterías; sino una remuneración a las tecnologías que estén disponibles cuando el sistema eléctrico necesite capacidad adicional para cubrir las épocas y horas del día con menor oferta de energía y alta demanda.
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Este sistema funcionará mediante subastas en las que podrán participar tanto instalaciones existentes como nuevos proyectos de generación, almacenamiento o gestión de demanda. Una vez pasado este proceso, los adjudicatarios recibirán una retribución por mantener capacidad disponible durante periodos de escasez como de oferta y altos picos de demanda.
No obstante, este mecanismo no sería de libre uso para las empresas propietarias de los proyectos seleccionados, sino que sería Red Eléctrica, es decir , el operador del sistema el que se encargará de contratar toda la capacidad necesaria para cumplir el «estándar de flexibilidad«. Es decir, una métrica que fija el número máximo de horas al año en el que el sistema podría verse incapaz de atender totalmente la demanda eléctrica.

Por otro lado, la remuneración tampoco se concederá de forma automática, ya que los participantes deberán competir en procesos de licitación transparentes y no discriminatorios, donde ganarán los proyectos que ofrezcan la capacidad requerida al menor coste. Es decir, las empresas tendrán competir por ser capaces de ofrecer la máxima cantidad de energía eléctrica para cubrir los huecos de la demanda, con menores gastos posibles por instalación.
Esta medida se ha acordado recientemen en base al reglamento europeo que permite que los países miembros puedan proponer esta clase de medidas para sus sistemas energéticos. En este sentido, la Comisión ha dado luz verde a esta propuesta, no solo porque cumpla con los requisitos técnicos, sino que considera que, de no darse esta solución España estaría en riesgo para la seguridad de suministro. Es decir, Europa no ha olvidado el apagón, y por ello, concede al país mecanismos para evitar otro cero energético como el vivido hace un año.
¿Por qué Iberdrola, Naturgy y Endesa?
RBC, en su último informe encabezado por el analista Fernando García, lo tiene claro y es que esta es una muy buena noticia para las empresas energéticas con ciclos combinados de gas, debido a que, desde el apagón ha sido la fuente de energía clave que ha garantizar la estabilidad del sistema, mientras aumenta el peso de las renovables. De hecho, según datos de Sedigas, las entregas de gas destinadas a generación eléctrica aumentaron un 33,4% en 2025, hasta los 99,7 TWh, impulsadas por las necesidades de respaldo y la variabilidad renovable.

En este sentido, la firma de inversión considera que Iberdrola, Naturgy y Endesa podrían ser las empresas más beneficiadas por contar con una mayor expansión de esta tecnología, con un impacto estimado para cada compañía de unos 100 millones de euros adicionales para sus cuentas debido a estas remuneraciones. De esta forma, los ciclos combinados de estas empresas no solo generarían ingresos por sus actividades normales, sino un extra por estar disponibles para garantizar el suministro eléctrico en situaciones críticas.
Además, para los analistas canadienses, la aprobación de este mecanismo supone un reconocimiento implícito de que España seguirá necesitando de capacidad firme y flexible durante los años venideros, aún con un escenario de alta expansión renovable. Es decir, en el país hay mucha energía renovable por llegar pero sigue haciendo falta mecanismos para garantizar que esa generación llegue cuando más se la necesite y no se pierda en forma de vertidos.




