India ha alcanzado los 150 gigavatios (GW) de capacidad solar instalada y avanza a toda velocidad en la construcción del mayor parque fotovoltaico del mundo en Khavda, un proyecto de 30 GW que, según los datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), está convirtiendo al país en la primera gran economía que se industrializa con el sol como base de su sistema eléctrico.
150 GW solares y el parque de Khavda, la mayor instalación del mundo
En marzo de 2026, la capacidad solar india superó los 150 GW, tras crecer a un ritmo del 40 % anual durante la última década. Sobre ese tejido se levanta el parque solar de Khavda, en el desierto salado del Rann de Kutch: casi 60 millones de paneles ocuparán 725 kilómetros cuadrados para 2029, con una potencia prevista de 30 GW. A finales de abril, la instalación ya sumaba 9,4 GW operativos, gestionados por el mayor productor eléctrico privado del país, el grupo Adani.
El propio Adani ha desplegado robots que limpian los paneles en seco durante la noche para retirar la sal y el polvo del desierto sin consumir agua dulce, y está ensamblando el mayor sistema de baterías del país, con más de 1 GW de capacidad de descarga durante tres horas cada atardecer.
La AIE prevé que cerca de la mitad del crecimiento de la demanda eléctrica hasta 2030 se cubra con solar, y otro 25 % con otras fuentes bajas en carbono, principalmente eólica, hidráulica y nuclear. Si se cumple ese guion, el carbón, que aún genera el 70 % de la electricidad india, bajará del 50 % en 2035. El objetivo de duplicar la minería de carbón, anunciado con estruendo por el primer ministro Modi en 2015, ha quedado silenciosamente olvidado.
Los cuellos de botella: red, almacenamiento y dependencia china
El despliegue solar tropieza con la red de transporte. Aunque el año pasado la solar representó el 28 % de la capacidad instalada, solo suministró el 9,4 % de la electricidad consumida. La razón principal es que la red no puede evacuar toda la generación de los desiertos occidentales hacia los centros urbanos. En algunos momentos, hasta un 40 % de la producción solar no llegó a los clientes.
Para remediarlo, el Gobierno ha comprometido más de 100.000 millones de dólares en ampliar la red un 29 % hasta 2032 mediante corredores verdes. Pero mientras la construcción de una planta solar toma entre 18 y 24 meses, una línea de transmisión necesita unos cinco años: la red va a rebufo.
El segundo desafío es el almacenamiento. India carece de infraestructura suficiente para conservar la electricidad limpia y liberarla cuando no hay sol. La solución más inmediata es el bombeo hidroeléctrico: un primer proyecto de 1,4 GW en el embalse de Gandhi Sagar empezará a funcionar a finales de 2026, y otro de 3 GW cerca de Bombay está previsto para 2030. La Autoridad Central de Electricidad ha identificado 120 emplazamientos potenciales con una capacidad conjunta de 180 GW. Entretanto, los precios de las baterías de ion-litio han caído un 58 % desde 2023, lo que hace cada vez más viable la solar 24 horas.

India está demostrando que la industrialización puede prescindir del largo rodeo fósil que tomaron Occidente y China, y ese mensaje resuena en todas las economías emergentes.
La nueva infraestructura de almacenamiento es esencial para para alimentar la red en las horas sin sol y durante la temporada de monzones, aunque todavía está lejos de cubrir todas las necesidades.
¿Un modelo exportable o una apuesta con sombras de gobernanza?
La velocidad de la transición india contrasta con las dudas que rodean a su principal impulsor. El grupo Adani, fundado por el hombre más rico de Asia y estrecho colaborador de Narendra Modi, fue acusado en 2024 por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de pagar cientos de millones de dólares en sobornos a funcionarios indios para obtener contratos de suministro solar. El pasado mes de mayo de 2026, la justicia estadounidense retiró los cargos después de que Adani ofreciera inversiones en el país, aunque Washington ha negado cualquier vínculo entre ambas decisiones. Además, en 2023 se relajaron las restricciones militares que prohibían construir a menos de 10 kilómetros de la frontera con Pakistán, semanas antes de que Adani obtuviera el control del terreno de Khavda.
A estos reparos de gobernanza se suman los costes sociales y ambientales. La ocupación de terrenos en un país densamente poblado ha provocado protestas de agricultores desplazados. En la zona de Khavda, el santuario de vida salvaje contiguo alberga especies amenazadas como la avutarda india o la hiena rayada, y es paso de aves migratorias desde Siberia. La solución de las plantas «agrivoltaicas», que permiten cultivar bajo paneles elevados, apenas empieza a ensayarse.
El sector del acero es otro escollo. India planea duplicar la producción siderúrgica en la próxima década, y los altos hornos necesitan carbón para generar el calor intenso y reducir el mineral de hierro. Electrificar esa industria aún no es económicamente viable, por lo que la descarbonización completa del país sigue siendo una promesa a largo plazo.
Sin embargo, el avance en movilidad es tangible: los 67.000 kilómetros de vías de tren de ancho ibérico están prácticamente electrificados, y el 60 % de los ‘rickshaws’ motorizados (tuk-tuks) que se venden ya son eléctricos, lo que convierte a India en líder mundial en ese segmento. El bloqueo del suministro de petróleo y gas procedente de Oriente Medio en los últimos meses, derivado del conflicto en Irán, solo acelera esa electrificación del transporte.
Pese a las sombras, los datos indican que India está evitando la trampa del carbón que lastró a China. Su consumo de carbón es apenas el 40 % del que tenía su vecino asiático en una etapa similar de desarrollo, y la caída de precios de las renovables le permite incorporar capacidad limpia a un coste inferior al de cualquier nueva central fósil.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Los 150 GW solares y el futuro parque de 30 GW evitan que cientos de millones de toneladas de CO2 se emitan cada año, reduciendo la dependencia del carbón y desacoplando el crecimiento económico de las emisiones.
- Modelo que cambia: India demuestra que una economía densamente poblada y en desarrollo puede industrializarse con energía solar, forzando a Occidente y China a replantearse sus modelos basados en combustibles fósiles.
- Para las próximas generaciones: Si se superan los cuellos de botella en red y almacenamiento, la generación solar masiva y barata podrá garantizar un suministro limpio a la mayor población del mundo, marcando un nuevo estándar para el Sur global y para la lucha climática.





