La sesión bursátil del 28 de mayo de 2026 comenzó con un claro dominio del rojo en el Ibex 35. El índice de referencia español cedió un 0,55% al cierre, arrastrado por la escalada de tensión en Oriente Medio y el comportamiento errático del petróleo. Mientras el crudo se disparaba en los primeros compases, posteriormente moderó su subida, reflejando la incertidumbre que viven los mercados.
La jornada en el parqué: Indra rompe la tendencia
A pesar del signo negativo generalizado, Indra se desmarcó con un repunte del 5,28%, convirtiéndose en el valor más alcista de la sesión. La compañía tecnológica y de defensa se benefició del clima geopolítico, que suele impulsar a este tipo de firmas. El resto de grandes valores del selectivo, como Santander, BBVA o Telefónica, cerraron con pérdidas moderadas, en sintonía con la tónica del día.
El Ibex 35 no fue una excepción en el contexto europeo. Las principales plazas del continente también registraron descensos, lastradas por el repunte del barril de Brent, que superó por momentos los 87 dólares, aunque después se replegó hacia los 85. La volatilidad fue la nota dominante. El DAX alemán perdió un 0,8% y el CAC 40 francés un 0,6%, en línea con la debilidad generalizada. Solo el FTSE 100 londinense cerró plano, apoyado por el peso de las petroleras.
El petróleo, de dispararse a moderarse: el factor Irán-EE.UU.
El crudo vivió una jornada de movimiento en dos actos. Los futuros del Brent llegaron a dispararse más de un 3% en la apertura, reaccionando a informaciones que apuntaban a un deterioro de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, a medida que avanzaba el día, algunas filtraciones diplomáticas sugirieron un posible acercamiento, lo que relajó las cotizaciones.
“El mercado está completamente a merced de los titulares geopolíticos. En cuestión de minutos, el precio puede cambiar de tendencia en un abrir y cerrar de ojos”, señalaba un analista de XTB en su informe de media sesión. De fondo, persiste el temor a que un conflicto abierto en el estrecho de Ormuz pueda estrangular el suministro global de crudo.
Esta dualidad —miedo al conflicto versus esperanza de acuerdo— se tradujo en un vaivén que dejó al petróleo finalmente con un avance residual, insuficiente para arrastrar al alza a los valores energéticos del Ibex. Repsol apenas se anotó un 0,2%.
Los mercados se mueven hoy por titulares, no por balances. Y eso hace que el precio del dinero y del crudo dependa más de un tuit que de un informe trimestral.
Geopolítica y mercados: cuando Oriente Medio manda
La sesión de hoy es un recordatorio elocuente de cómo los factores geopolíticos han suplantado a los fundamentales en la toma de decisiones de los inversores. El Ibex 35 lleva semanas moviéndose en un rango lateral, a la espera de una señal clara que no llega ni de los bancos centrales ni de los resultados empresariales. La escalada en Oriente Medio ha sido el detonante de la primera corrección con cierta profundidad en lo que va de mes.
Creo que el mercado está sobreestimando la capacidad de un acuerdo inmediato entre Washington y Teherán. Los precedentes no invitan al optimismo. Cada ronda de contactos ha terminado con más dudas que certezas, y el coste de un error —en forma de barril desbocado— es demasiado alto como para ignorarlo. De hecho, el pesimismo se refleja en el indicador de volatilidad del crudo, que ha alcanzado su nivel más alto desde principios de año.
La relación entre el crudo y la renta variable es cada vez más tensa. Un petróleo caro durante mucho tiempo puede minar los márgenes de las aerolíneas, el transporte y la industria, aunque beneficie a las energéticas. Sin embargo, en un escenario de estanflación —un fantasma que sobrevuela Europa desde hace meses—, el Ibex se enfrenta a un triple riesgo: tipos altos, materias primas caras y una demanda debilitada.





