ACS ultima la compra del líder español de chips con el respaldo de la Moncloa y la Generalitat

El grupo presidido por Florentino Pérez negocia una participación de entre el 40% y el 45% en Openchip, valorada en unos 700 millones. La operación cuenta con el respaldo de la SEPI digital y de la Generalitat, que ya tienen presencia en la start-up catalana.

ACS, presidida por Florentino Pérez, ultima su desembarco en el sector de los semiconductores. Según fuentes del mercado, el grupo negocia en fase avanzada la compra de una participación de control en Openchip and Software Technologies, la start‑up catalana considerada el principal fabricante español de chips. La operación, que contaría con el respaldo explícito de Moncloa y la Generalitat, situaría a ACS como primer accionista con entre el 40 % y el 45 % del capital, condicionado a determinados hitos.

La operación y la estructura accionarial

Openchip, fundada en 2021 por el grupo de ingeniería GTD (53 %) y el Barcelona Supercomputing Center (47 %), alcanzó un hito clave el pasado 29 de junio, cuando la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT) —conocida como la SEPI digital— anunció una inyección de 115 millones de euros que le dio cerca del 16 % del capital. Días antes, la Generalitat había convertido un préstamo de 35 millones en un 5 % de la compañía, ejercicio que valoró la empresa en aproximadamente 700 millones de euros. ACS estaría dispuesta a aportar la cantidad suficiente para superar ese umbral y consolidar una mayoría accionarial cercana al 45 %.

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El asesoramiento de la operación corre a cargo de Banco Santander, EY‑Parthenon, Boston Consulting Group (BCG) y Clifford Chance. La entrada de ACS no solo daría músculo financiero; también permitiría acelerar el desarrollo de los chips de bajo consumo que la firma catalana está diseñando, aún por comercializar, pero que prometen un rendimiento energético muy superior al de gigantes como Nvidia.

El giro estratégico de ACS hacia los semiconductores

La incursión en Openchip no es un capricho puntual. En noviembre del año pasado, ACS selló una alianza con Global Infrastructure Partners (GIP), fondo del gigante BlackRock, para crear una sociedad conjunta dotada con 2.000 millones de euros y enfocada inicialmente en centros de datos. Durante la presentación a inversores, el consejero delegado Juan Santamaría subrayó que la compañía aspiraba a replicar ese modelo en otros sectores clave: semiconductores, minerales críticos y energía nuclear.

semiconductores España

El aterrizaje en chips se ha facilitado por la reciente ampliación de capital de casi 1.800 millones de euros que ACS ejecutó en mayo, dirigida a reforzar recursos propios y financiar un plan estratégico de inversión de hasta 6.000 millones de euros. La documentación de esa operación ya anticipaba que parte de los fondos se destinarían a infraestructura digital y tecnológica, incluyendo instalaciones de semiconductores. La apuesta está en sintonía con el giro bursátil del grupo: desde que ACS situó los data centers en el corazón de su negocio, la capitalización se ha triplicado hasta los 34.000 millones de euros, un recorrido que Santamaría quiere ahora replicar con los chips.

La jugada trasciende lo financiero: coloca a ACS en el tablero de la autonomía estratégica europea justo cuando Bruselas multiplica las ayudas para la fabricación de semiconductores.

Apuesta de Estado por la soberanía digital

La implicación del Gobierno y de la Generalitat convierte la operación en una cuestión de Estado. El Ejecutivo central, a través de los fondos Next Generation, ya concedió en 2024 una subvención a fondo perdido de 111 millones de euros a Openchip. Y la entrada de la SETT el pasado junio refuerza el compromiso público con el proyecto, considerado pieza de la ansiada soberanía tecnológica.

La Generalitat, por su parte, no solo ha inyectado capital mediante la conversión del préstamo, sino que ha blindado su influencia: se ha reservado un derecho de veto para que la sede social de Openchip permanezca en Cataluña y, la pasada primavera, colocó al frente del consejo a Tobias Martínez, expresidente de Cellnex. El movimiento asegura que el polo de diseño de chips siga anclado en Barcelona, donde trabajan la mayoría de los 300 empleados de la compañía, con presencia adicional en Italia, Polonia, Francia, Alemania e Irlanda.

Para ACS, este respaldo institucional es tan valioso como la propia tecnología. La operación encaja en un contexto de reindustrialización en el que Criteria Caixa, accionista del 11 % del grupo de Florentino Pérez, también observa con atención cualquier movimiento que refuerce el tejido productivo en España. Con una valoración que ya descuenta un fuerte crecimiento, el reto ahora será convertir una start‑up precomercial en un motor de ingresos tangible, y hacerlo sin que la presión de sus nuevos socios públicos distorsione la ejecución.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: El cierre definitivo de la negociación y los hitos que modulan el porcentaje final de ACS (40 %‑45 %). La compañía aún no ha remitido comunicación oficial a la CNMV.
  • Reacción del valor: ACS ha capitalizado su giro tecnológico con una revalorización del 300 %; la entrada en chips podría añadir un nuevo catalizador, pero el mercado vigilará el precio final de la operación y el tiempo de maduración de la tecnología.
  • Precedente sectorial: La inyección de fondos públicos en campeones nacionales de chips sigue el patrón de proyectos como la gigafactoría apoyada por Moncloa, Santander y Telefónica, aunque el modelo de control compartido con un socio industrial como ACS aporta un contrapeso privado que suele ser bien recibido por los inversores.

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