Las bombas de calor se están consolidando como una tecnología clave para la descarbonilación europea. Desde Merca2, ya hemos tratado energías influyentes en este proceso como la eólica marina o la nuclear, pero en este caso ya no hablamos tanto de energías ni infraestructuras, sino de elementos que afectan directamente al consumidor con una fórmula alternativa que provee calor en los meses más fríos.
Según sostiene Morgan Stanley, en la próxima década Europa realizará un super ciclo de inversión destinado a las renovables, quitando peso al gas como una respuesta directa a la búsqueda del continente de soberanía e independencia energética. De esta forma las bombas de calor emergen como una la tecnología que se adapta a la perfección a este nuevo panorama energético.
Las bombas de calor como catalizador del nuevo ciclo renovable europeo
En este sentido, el banco sostiene que las crisis energéticas que han afectado a Europa, como es el caso del estallido de la guerra de Ucrania en 2022 y de la coyuntura iraní, han dado pie a que el continente empiece a abogar por una fuente de energía fuera de la incertidumbre geopolítica. Por ello, teniendo en cuenta el nuevo modelo europeo que está por venir, empresas con una alta exposición al desarrollo de renovables y redes eléctricas como es el caso de Iberdrola y E.ON podrían estar ante una oportunidad de crecimiento clave.

El informe de Morgan Stanley sostiene que Europa añadirá alrededor de 318 GW de nueva capacidad eléctrica entre 2026 y 2030, de los cuales unos 309 GW corresponderán a tecnologías limpias. Todo ello responde a una serie de ideas centrales:
- Europa necesitará mucha más electricidad para sostener el crecimiento de la electrificación industrial
- La entrada de masiva de los centros de datos e la inteligencia artificial
- Y el coche y la calefacción eléctrica como
Es decir, tecnologías como las bombas de calor pasan de ser una solución doméstica alternativa a convertirse en una pieza estructural de la nueva política energética europea.
Dentro de este contexto, Iberdrola aparece especialmente bien posicionada debido a que lleva años construyendo una estrategia centrada precisamente en electrificación, renovables y redes eléctricas. No por nada, la energética española cuenta con una posición estratégica especialmente relevante en Reino Unido, uno de los países que el informe identifica como epicentro de la reconstrucción energética europea debido al cierre progresivo del carbón, el fuerte despliegue renovable y la necesidad de electrificar rápidamente su economía.

De hecho a través de su filial ScottishPower, la compañía vasca se ha convertido en uno de los principales actores energéticos británicos tanto en renovables como en redes eléctricas, dos segmentos que Morgan Stanley considera claves dentro del nuevo super ciclo inversor europeo. Precisamente, el banco estima que el CAPEX anual destinado a redes eléctricas en Europa podría prácticamente duplicarse hasta alcanzar los 90.000-100.000 millones de euros hacia 2030. La razón es simple: electrificar millones de hogares europeos mediante tecnologías como las bombas de calor obligará a reforzar buena parte de la infraestructura eléctrica continental.

Alemania se ha convertido en un entorno clave para la electrificación
En el caso de E.ON su posicionamiento como energética es interesante dado a que uno de sus principales negocios está en Alemania. De hecho, Morgan Stanley considera que el país teutón será uno de los países europeos que necesitará una transformación energética más agresiva durante los próximos años debido a su elevada dependencia histórica del carbón y del gas ruso. En este contexto, la utility alemana aparece como una de las energéticas mejor posicionadas para beneficiarse del nuevo escenario energético europeo gracias a su enorme exposición a redes de distribución eléctrica y electrificación residencial.
En definitiva, el auge de las bombas de calor podría beneficiar especialmente a compañías como E.ON porque el reemplazo masivo de calefacción fósil por electricidad incrementará notablemente la presión sobre redes urbanas y sistemas de distribución nacionales, desarrollados por estas compañías.
Es decir, el nuevo modelo energético europeo no solo requerirá producir más electricidad renovable, sino también transportar y distribuir esa energía hacia millones de hogares electrificados. Y precisamente ahí es donde utilities con fuerte exposición a redes y electrificación como Iberdrola o E.ON podrían encontrar uno de los mayores motores de crecimiento de la próxima década; pero ahora este super ciclo no solo obedece a una reacción a las crisis energéticas recientes, sino de forma complementaria a la entrada de nuevos focos de consumo, como las bombas de calor.




