EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? TMB anuncia una inversión de 77,2 millones de euros para que el 30% de su flota de autobuses sea 100% eléctrica antes de 2028.
- ¿Quién está detrás? Transports Metropolitans de Barcelona, presidida por Laia Bonet.
- ¿Qué impacto tiene? La ciudad incorpora 136 nuevos vehículos, de los cuales 105 serán cero emisiones. Los primeros cinco minibuses eléctricos empiezan a circular este mismo mes de julio.
TMB destinará 77,2 millones de euros a renovar su flota con el horizonte puesto en que un tercio de los autobuses que circulan por Barcelona sean completamente eléctricos antes de que termine 2027. La presidenta de la compañía, Laia Bonet lo presentó este martes como un paso más en el “compromiso de trabajar por un aire más limpio en la ciudad”.
Una inversión de 77 millones para alcanzar los 372 autobuses eléctricos
El plan de renovación incluye la incorporación progresiva de 136 autobuses nuevos hasta 2028. De ellos, 105 serán de cero emisiones —eléctricos puros— y 31 serán diésel de última generación. Al final del proceso, la flota eléctrica de TMB sumará 372 vehículos, lo que equivale justo al 30% del total de unidades que operan en la red metropolitana.
La cifra de inversión supera los 77 millones de euros e incluye tanto los vehículos como los contratos de mantenimiento asociados. TMB ha dividido el esfuerzo en varias licitaciones, la mayoría ya adjudicadas o en marcha.
Fases de llegada: minibuses, articulados y la licitación de 2027
El primer hito es inminente. Este mismo mes de julio se incorporan cinco minibuses eléctricos del fabricante chino Yutong, adjudicados por 1,5 millones de euros. Son vehículos pensados para líneas de barrio con poca demanda y recorridos estrechos.
A finales de año llegarán otros 24 autobuses articulados de 18 metros, todos eléctricos, por un importe de 18 millones de euros. Estos refuerzos permitirán empezar a sustituir unidades diésel más antiguas en los corredores de alta ocupación.
El grueso de la operación llegará en 2027. Ese año se sumarán 20 autobuses estándar de 12 metros, eléctricos, y la licitación publicada este mismo martes añade otros 56 vehículos: 19 estándar, 37 articulados y 31 propulsados por diésel de bajas emisiones. Estos últimos, según datos de TMB, emiten un 86% menos de óxidos de nitrógeno que los modelos a los que reemplazan pero no son aptos para todas las rutas: su gran distancia entre ejes dificulta las maniobras en giros muy cerrados.
Barcelona acelerará la electrificación de su flota de autobuses a un ritmo superior al de la mayoría de capitales europeas, aunque los diésel de bajas emisiones seguirán siendo necesarios en las líneas más exigentes.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
La apuesta de TMB por el eléctrico no es nueva, pero este plan marca un punto de inflexión. Hasta ahora, la flota cero emisiones apenas rozaba el 12% del total. Pasar al 30% en menos de dos años supone multiplicar por 2,5 los autobuses eléctricos en circulación y reducir el ruido y las emisiones en las zonas más densas de Barcelona.
El impacto se sentirá sobre todo en el Eixample y en los distritos con mayor concentración de líneas de alta frecuencia, donde la sustitución de autobuses diésel por eléctricos mejorará la calidad del aire de forma perceptible. Además, los nuevos articulados refuerzan la capacidad en corredores como la Diagonal y la Gran Via, donde la demanda sigue creciendo tras la ampliación de la red ortogonal.
La presidenta de TMB, Laia Bonet, enmarca la inversión en la estrategia municipal de descarbonización del transporte público para 2030. El precedente más claro es la EMT de Madrid, que en 2025 ya superaba el 20% de flota eléctrica y tiene como objetivo el 50% para 2028. Barcelona, con este ritmo, podría quedar ligeramente por detrás, pero la entrada masiva de autobuses eléctricos en 2027 acorta distancias.
La incorporación de 31 autobuses diésel de bajas emisiones ha levantado algunas dudas entre los colectivos ecologistas. La operadora insiste en que son una solución técnica para las líneas con mayores exigencias de maniobrabilidad y autonomía, donde los eléctricos aún no ofrecen prestaciones equivalentes. La clave estará en que esa proporción de diésel no crezca y que las futuras licitaciones sigan inclinando la balanza hacia el cero emisiones.
El calendario es exigente: los cinco minibuses ya están en cocheras, los 24 articulados eléctricos se entregarán antes de Navidad, y la licitación de 56 vehículos acaba de abrirse. Si no hay retrasos en la cadena de suministro —algo que en los últimos años afectó a los pedidos de eléctricos—, el 30% será una realidad a finales de 2027. El siguiente reto será la red de carga: la potencia contratada en las cocheras de Ponent y Zona Franca tendrá que ampliarse para alimentar tantos vehículos simultáneamente.




