El robotaxi está por llegar a Madrid de la mano de Uber y, tanto el sector taxi como los sindicatos de las empresas que controlan las licencias de la operadora, están en modo alerta. Con la promesa del consejero delegado de la empresa, Dara Khosrowshahi, de que en 20 años no se conducirá por necesidad, sino solo por deporte o placer —comparándolo con el uso de los caballos—, este comentario tiene en vilo a buena parte del sector ante el efecto que tendría la llegada a Europa de la nueva tecnología, que se espera que aterrice en la capital española antes de final de año.
Es cierto que, en principio, no tiene por qué acabar con el empleo de los conductores de inmediato, pues en la práctica será solo una flota de prueba de entre 10 y 20 vehículos, que además debe contar con sus conductores por motivos de seguridad. Pero es visto dentro de la empresa como un primer paso que simplemente debe confirmar que el GPS de la nueva tecnología es seguro y que puede operar de forma efectiva en las calles de Madrid, sin perderse y retrasar la llegada de los usuarios a su destino.
Fuentes sindicales han señalado a este medio que, como es de esperar, están dispuestos a pelear por mantener el empleo en el sector, aunque de momento no han anunciado ninguna forma de protesta, pues algunos señalan que la tecnología no está lista para su llegada a Europa. Lo cierto es que la llegada de estos vehículos ocurre en un momento delicado para los conductores, pues hay un crecimiento sin precedentes del número de licencias del sector en toda España, y en particular en Madrid.

Por su lado, desde el taxi, las declaraciones públicas siguen en la misma línea, cercana al «te lo dije». Para ellos ha sido evidente siempre que las empresas de la llamada «nueva movilidad» nunca se han preocupado por los conductores y el empleo, y señalan que la apuesta de la misma por la nueva tecnología era de esperar. Al mismo tiempo, han avisado que no se creen que haya un futuro sin taxistas, y hay dudas de que los usuarios se sientan cómodos al sacrificar la interacción y las ventajas que tiene tener un conductor.
MÁS DE 80.000 CONDUCTORES DE VTC Y TAXI EN ESPAÑA
En España, según los datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, hay 86.187 licencias de VTC y taxi que pueden verse afectadas si los usuarios apuestan por los vehículos sin conductor. No es un dato menor, pues es un recordatorio de que los reguladores en el país pueden apostar por proteger a estos trabajadores en lugar de permitir que las nuevas tecnologías avancen sin control. Esto incluso si los usuarios superan sus dudas sobre la seguridad de los nuevos sistemas.
Además, el número de licencias de VTC no ha hecho sino crecer en los últimos tiempos. A medida que Uber y sus competidores en el sector, Cabify y Bolt, han buscado seguir expandiéndose en los diferentes territorios del país, también ha crecido el número de conductores y licencias. Es una buena noticia para las plataformas y los usuarios, pero también señala el riesgo de permitir que opere la nueva tecnología.

Si el consejero delegado de Uber tiene razón, son más de 80.000 empleos los que pueden estar en riesgo. Es cierto que habrá que ver cómo reacciona el público a la prueba madrileña, pues otras tecnologías similares, como los drones de reparto que usaron Uber Eats y Glovo en algunas zonas del país, no han conseguido ser la opción favorita de los usuarios.
DE MOMENTO, LOS UBER AUTÓNOMOS CONVIVEN CON LOS CONDUCTORES
Para tranquilidad de los conductores, en las ciudades de Estados Unidos donde Uber o Waymo han probado la nueva tecnología, todavía no han reemplazado a los conductores. Incluso en ciudades que se han hecho emblemáticas para los robotaxis, como Los Ángeles y San Francisco, todavía se ven vehículos con conductor, y se reportan algunos problemas tecnológicos o bien casos donde los usuarios han saboteado la tecnología al pedir más de 100 recogidas en un solo punto de alguna de las ciudades californianas.
También es cierto que en otros espacios donde ya operaban se han visto expulsados. Es el caso del mercado chino, donde Pony.AI, uno de los colaboradores de Uber para esta nueva tecnología, ha visto cómo su negocio fue prohibido por un fallo a gran escala en Wuhan. Todavía hay retos clave de esta tecnología, más allá de la aceptación de los usuarios y de los conductores, por lo que es posible que todavía tarde un tiempo en reemplazar del todo a los conductores, incluso si esta es la meta eventual de la plataforma.
En cualquier caso, el objetivo de la empresa está claro, y Khosrowshahi lo ha señalado. Aun así, todavía hay varios objetivos complicados de superar, no solo por el lado tecnológico, sino que convencer a los usuarios y a los reguladores de una medida que puede afectar el empleo en España y Europa puede ser más complicado que en el caso estadounidense.




