Argelia suministró el 33,9% del gas natural importado por España durante la primera mitad de 2026, superando a Estados Unidos (29,4%) y consolidándose como el principal proveedor del país. Los datos de Enagás, hechos públicos este viernes, reflejan un vuelco en el mapa de suministro que devuelve al socio magrebí al liderazgo tras varios trimestres de dominio del GNL estadounidense.
En junio, Argelia elevó su cuota hasta el 40,3%, con 10.460 gigavatios hora (GWh) repartidos entre el gasoducto Medgaz y los metaneros cargados de GNL. Las llegadas por la interconexión de Almería crecieron un 26,5% respecto a mayo de 2026 y un 13,2% en el acumulado del primer semestre, hasta alcanzar 59.635 GWh en lo que va de ejercicio.
Estados Unidos, que en 2025 dominó el abastecimiento durante varios meses, vio cómo su participación en el semestre quedaba por debajo del 30%. Con 55.790 GWh exportados a España, el GNL norteamericano perdió atractivo en un contexto de precios más competitivos para la molécula argelina y de una menor demanda global de gas licuado.
Rusia, con 37.356 GWh y el 19,7% del total, se mantuvo como tercer suministrador, por delante de Nigeria, Angola y otros orígenes. España recibió gas de 13 países en los seis primeros meses, sin ningún flujo procedente de Oriente Próximo, región sacudida por el conflicto en Irán.
La demanda total de gas en junio cayó un 6,7% interanual hasta los 23.840 GWh, arrastrada por un desplome del 12,9% en el uso destinado a generación eléctrica. La demanda convencional (industria y hogares) bajó un 2,8%, reflejo de una primavera suave y de las constantes medidas de ahorro energético.
La vuelta de Argelia como principal suministrador no es coyuntural: responde a un ajuste de precios y a la mayor fiabilidad de la ruta argelina en un mercado global fragmentado.
Argelia afianza el suministro por Medgaz y amplía su cuota de GNL
El gasoducto Medgaz, que une la costa argelina con Almería sin pasar por Marruecos, ha operado a plena capacidad en los últimos meses, con un incremento del 26,5% en los flujos de junio en comparación con mayo. Esta subida se suma al crecimiento acumulado del 13,2% en el primer semestre, lo que sitúa al tubo como el pilar de la recuperación argelina. A ello se suma un repunte en los cargamentos de GNL procedentes del país, que han ganado cuota en las seis regasificadoras españolas.
La capacidad de Argelia para competir en precio ha sido clave. Con los índices europeos de referencia (TTF) estabilizados en torno a los 28-30 €/MWh, el coste de suministro a través del tubo resulta más económico que licuar, transportar y regasificar desde el Golfo de México. Esta ventaja, combinada con los contratos a largo plazo que mantienen las compañías españolas, ha devuelto a la empresa estatal Sonatrach a una posición de fuerza que no disfrutaba desde 2023.
Estados Unidos cede el liderazgo y Rusia se afianza como tercera vía
La caída de las importaciones de GNL estadounidense (29,4% frente al 33,9% argelino) no es solo una cuestión de precio. El mercado asiático, en particular China y Japón, ha vuelto a absorber más cargamentos de Luisiana y Texas, restando disponibilidad para Europa. Además, las plantas de exportación norteamericanas han operado al límite de su capacidad, lo que ha elevado las primas para los compradores europeos.

Rusia, pese a las sanciones vigentes, mantiene una cuota del 19,7% que la sitúa muy por delante del cuarto proveedor. La mayoría de ese gas llega en forma de GNL a través de Yamal LNG y otras terminales, sin que las restricciones europeas hayan cerrado por completo esa vía. El dato confirma que España sigue siendo una puerta de entrada del gas ruso al Viejo Continente, un hecho que genera incomodidad en Bruselas.
Análisis: el regreso de Argel como proveedor estratégico y los riesgos de dependencia
Los números de Enagás dibujan un mapa de suministro que devuelve protagonismo a un vecino históricamente fiable, aunque no exento de tensiones diplomáticas. La ruptura de las relaciones con Marruecos en 2021 llevó al cierre del gasoducto del Magreb, pero el refuerzo de Medgaz y la compra de GNL por barco demostraron que Argelia podía seguir suministrando sin interrupciones. Ahora, con la demanda eléctrica a la baja y una apuesta renovable creciente, la pregunta es si España necesita tanta importación de gas o si esta dependencia del 33,9% supone un riesgo ante un eventual conflicto argelino.
El hecho de que ningún suministrador de Oriente Próximo aparezca en la lista es otro síntoma de cómo la geopolítica está redibujando las rutas energéticas. El conflicto en Irán ha desviado cargamentos hacia otros mercados y ha encarecido los seguros de navegación. Mientras tanto, el gas nigeriano o angoleño cubren huecos, pero sin la escala suficiente para competir con los tres grandes. La diversificación real solo llegará cuando las interconexiones con Centroeuropa y el desarrollo del hidrógeno verde reduzcan la presión sobre las importaciones fósiles.
El desplome de la demanda, en concreto la caída del 12,9% en generación eléctrica, suaviza la foto de dependencia. Si España consume menos gas, el peso relativo de cada proveedor pierde dramatismo. No obstante, la concentración en un solo país para más de un tercio del suministro sigue siendo una vulnerabilidad. La lección de 2022 con Rusia está fresca: un geoproveedor único puede convertirse en un problema estratégico de la noche a la mañana. El próximo hito será la publicación de los datos del tercer trimestre, que permitirá evaluar si este regreso argelino es estructural o un simple espejismo estival.




