Seat registra un 1% de caída en ventas globales en el primer semestre de 2026

Cupra firma su mejor primer semestre con 170.079 unidades y los eléctricos de la casa crecen un 7,2%, impulsados por el Raval. El desplome del 26% de Volkswagen en China y la reestructuración del grupo alemán marcan el contexto.

Seat-Cupra ha cerrado el primer semestre de 2026 con 299.678 unidades vendidas en todo el mundo. La cifra supone un descenso del 1% frente a las 302.600 del mismo periodo de 2025, según los datos desvelados este jueves por el grupo Volkswagen. El freno es leve, casi testimonial, pero la lectura industrial que esconde es mucho más profunda.

La marca Seat comercializó 129.599 coches entre enero y junio. Cupra, la enseña deportiva y eléctrica del grupo, alcanzó las 170.079 unidades y firmó su mejor primer semestre desde que existe. La dualidad es ya estructural: mientras la marca matriz resiste en mercados clave, Cupra tira del crecimiento y sostiene las cuentas de Martorell.

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El dato que explica el signo plano del balance está en los eléctricos. Las entregas de vehículos de batería (BEV) crecieron un 7,2% en el semestre, hasta 40.300 unidades. En el segundo trimestre, el acelerón fue mayor: un 18,5% más, con 22.500 eléctricos vendidos, coincidiendo con la llegada del Cupra Raval.

El Raval, el primer coche 100% eléctrico que sale de la planta de Martorell, ha disparado las reservas. Markus Haupt, CEO de la firma, aseguró en redes sociales que está recibiendo “pedidos récord, duplicando las previsiones que teníamos” y lo calificó como “el lanzamiento más exitoso de nuestra historia”.

La euforia del Raval choca, sin embargo, con el mercado real. Haupt admitió que “el entorno sigue siendo desafiante” y que la compañía necesita “seguir mejorando” para mantenerse competitiva. La frase no es retórica: las marcas chinas aprietan y la demanda global de combustión se enfría.

El Raval ha duplicado las previsiones de pedidos y se ha convertido en el lanzamiento más exitoso de la historia de Cupra, justo cuando el grupo alemán recorta un 10% su capacidad mundial.

Seat frena, Cupra acelera: la dualidad de Martorell

Las cifras semestrales confirman que Cupra ya aporta el 56,7% de las ventas totales de la casa. Hace cinco años la proporción era inversa. La transición incomoda a los sindicatos, que ven cómo el volumen de producción se concentra en una marca más joven, con menor representación sindical y con un proceso de fabricación más automatizado.

La planta de Martorell vive un momento extraño: el Raval llena las líneas, pero la gama Seat de combustión pierde pulso en varios mercados europeos. La reestructuración anunciada por Volkswagen —una reducción del 10% de la capacidad global y un recorte del 50% en la gama de modelos— tendrá consecuencias en España. De momento, ni la dirección local ni los sindicatos han recibido concreciones.

El lastre chino de Volkswagen salpica a las fábricas españolas

El grupo Volkswagen entregó 4,12 millones de vehículos hasta junio, un 6,3% menos que en el primer semestre de 2025. La causa principal está en China, donde las entregas se desplomaron un 26%, hasta 973.000 unidades. La debilidad de la demanda interna china y la competencia de BYD, SAIC y Geely explican el batacazo.

Para las plantas españolas, China es un termómetro indirecto pero letal. Cada pérdida de cuota de VW en Asia tensa las cuentas del grupo y acelera los ajustes de capacidad. Martorell, Landaben y Almussafes compiten entre sí y con el resto de factorías europeas por cada nuevo modelo adjudicado.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto de estas cifras se mide en tres planos. El comercial es el más visible: Cupra sostiene las entregas mientras Seat se desangra lentamente. El industrial es más preocupante: la reestructuración de Volkswagen amenaza con reducir el empleo en las factorías españolas si los eléctricos no ganan el volumen suficiente. El estratégico es el que más nos inquieta: la apuesta por el Raval es acertada, pero insuficiente si el grupo no resuelve su crisis china.

La fortaleza del Raval —cuyo precio de partida ronda los 25.000 euros antes de ayudas— demuestra que hay demanda de eléctrico europeo asequible. Pero el producto llega en un momento en el que el mercado de batería está dominado por los fabricantes asiáticos, que producen más barato y con márgenes más amplios. La ventana de oportunidad para Martorell no es infinita.

En el pulso entre operadores, la postura de Haupt es de optimismo contenido. La de los sindicatos, de cautela. La del grupo Volkswagen, de reestructuración urgente. La lectura a diez años es clara: o el Raval y sus sucesores eléctricos alcanzan una masa crítica de medio millón de unidades anuales, o las fábricas españolas entrarán en la lista de ajustes que ya está redactando Wolfsburg.

El cierre del semestre deja una certeza y una incógnita. La certeza es que Cupra ya es la marca principal de Martorell. La incógnita es si el grupo Volkswagen estará dispuesto a defender esa posición con inversión en España en lugar de concentrarla en sus plantas alemanas o en las nuevas factorías de Norteamérica. La próxima reunión del comité de empresa con la dirección, prevista para septiembre, despejará parte de la niebla.


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