David Beckham invierte 22M en un superyate Riva Bellissima: el lujo náutico como activo refugio

El exfutbolista británico cambia su Riva Argo 90 por un modelo de 40 metros con tres cubiertas y jacuzzi, y pone el foco en un segmento náutico que atrae a grandes patrimonios en busca de estabilidad tangible. La operación, valorada en 22 millones de euros, revela el papel del ya

He seguido en las últimas horas la estela del nuevo Seven, el superyate que David Beckham acaba de incorporar a su patrimonio flotante. Un Riva 130′ Bellissima de 40 metros de eslora, valorado en 22 millones de euros, que ya navega por aguas de la Costa Azul, Ibiza y Mallorca. La operación trasciende la crónica del corazón o el motor náutico. En mi lectura, cristaliza un movimiento más amplio: el del gran patrimonio que busca en el lujo náutico un activo tangible con capacidad de preservación de capital.

El exfutbolista británico no ha comprado un juguete de verano. Ha reemplazado su anterior Riva Argo 90 —un modelo de 28 metros que ya era referencia en el segmento— por el mayor flybridge de la histórica firma italiana, integrada en el grupo Ferretti Group. El salto no es solo de eslora: es una decisión de asignación de capital en un segmento, el de los superyates de entre 30 y 50 metros, que lleva tres ejercicios registrando una demanda sostenida por parte de family offices y perfiles de ultra-alto patrimonio.

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Riva y el sello de valor en la náutica de alta gama

El astillero Riva no necesita presentación para quien sigue el mercado de los activos alternativos de lujo. Sus modelos, desde los legendarios Aquarama hasta las series actuales, han mostrado históricamente una capacidad de retención de valor superior a la media del sector. El 130′ Bellissima, diseñado por Mauro Micheli y Sergio Beretta de Officina Italiana Design, se construye en La Spezia con un cuidado artesanal que limita la producción a un puñado de unidades al año. La fibra de carbono, el acero y los cristales esféricos del parabrisas conforman una silueta que, como bien apuntan desde Fuera de Serie, recuerda más a un vehículo deportivo exclusivo que a un barco convencional.

Esa exclusividad tiene un precio: 22 millones de euros de tarifa base, sin contar la personalización que Beckham haya podido añadir. Pero también genera una barrera de entrada que protege el valor residual de las unidades en el mercado secundario. En un entorno donde los costes de materiales y la inflación han encarecido las nuevas construcciones, los yates entregados en los últimos dos años parten de una valoración más realista que la burbuja vista en 2021. El Bellissima, con cinco camarotes para diez invitados y siete tripulantes, habitabilidad de hotel boutique y una autonomía de mil millas náuticas, se posiciona como un activo utilizable durante décadas, no como una moda pasajera.

Beckham no ha estrenado un capricho: ha movido 22 millones de euros a un activo que, bien gestionado, puede devolver parte de su valor en uso y en reventa.

El Mediterráneo como campo de operaciones financieras

El despliegue del Seven no es casual. El Mediterráneo occidental —Costa Azul, Ibiza, Saint-Tropez— concentra la mayor densidad de amarres premium de Europa y una actividad de charter de alto standing que permite rentabilizar los periodos en que el propietario no está a bordo. Con un beach club abierto al mar, jacuzzi en proa y comedor exterior para diez, el Bellissima está concebido para el disfrute familiar, pero también para el charter de alto nivel. No es descartable que la familia Beckham, que ya gestiona su marca personal con la precisión de un family office, recurra a ese modelo para diluir los costes operativos, que en una embarcación de este porte pueden superar fácilmente el millón de euros anuales entre tripulación, amarre, mantenimiento y combustible.

La apuesta por Riva responde, además, a una lógica de ecosistema: el constructor italiano mantiene una red de servicio y reventa que facilita la liquidez secundaria en comparación con astilleros de menor implantación. Y aunque el mercado mundial de superyates —según datos del sector— mueve anualmente alrededor de 25.000 millones de euros, las unidades de más de 40 metros representan menos del 10% de las transacciones, lo que confiere a cada modelo una capa adicional de escasez.

En la náutica de lujo, la marca y la red de posventa pesan más en la preservación del valor que la eslora.

De la burbuja pospandemia a la estabilidad: ¿preserva capital el yate de 40 metros?

Llevo más de una década observando los ciclos de los activos alternativos y pocas veces he visto una corrección tan ordenada como la que vive el segmento náutico tras el pico de 2021-2022. Durante la pandemia, la demanda se disparó por la búsqueda de espacios privados, y los plazos de entrega se alargaron hasta tres años. Hoy, con los astilleros recuperando ritmo, los precios de segunda mano han cedido entre un 10% y un 15% desde máximos, pero los modelos de los grandes constructores como Ferretti, Sanlorenzo o Benetti mantienen curvas de depreciación mucho más suaves que los de firmas menos reconocibles.

El verdadero riesgo para un inversor que, como Beckham, apuesta por un Riva de 22 millones no está en la pérdida de valor del casco —que en un horizonte de diez años podría situarse en torno al 50-60% del precio original, si los costes de mantenimiento se han cubierto—, sino en la iliquidez del mercado secundario. Vender un superyate de estas dimensiones requiere tiempo, contactos y, a menudo, aceptar un descuento adicional. Por eso, el perfil de comprador adecuado es aquel que disfruta del uso y contempla la plusvalía como un extra, no como el motor de la inversión.

La próxima temporada de ferias náuticas de Cannes y Mónaco ofrecerá pistas sobre si esta demanda de calidad se mantiene. De momento, nombres como el de Beckham refuerzan la percepción del lujo náutico como un activo patrimonio que combina utilidad, estatus y, en las condiciones adecuadas, una discreta preservación de capital. Todo ello, claro está, bajo un manto de discreción que solo rompe la estela plateada de un Riva de 40 metros al atardecer.

💎 Veredicto Wealth

Un Riva 130′ Bellissima puede ser un instrumento de preservación de capital para el inversor con horizonte de diez años que combine uso propio y charter de alta gama. El principal factor de riesgo no es la depreciación, sino la restringida liquidez del segmento de superyates por encima de 30 metros.


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