Óscar Puente ha desembarcado este miércoles en Bruselas con una carpeta que el sector ferroviario llevaba meses reclamando: un paquete de medidas para reforzar la competitividad del tren español frente a los nuevos operadores privados, en plena guerra de precios del AVE. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible ha defendido ante la Comisión Europea una batería de propuestas que, según fuentes del Mitma consultadas por MERCA2.ES, persigue un triple objetivo: proteger la viabilidad financiera de Renfe, contener las tarifas artificialmente bajas de Ouigo e Iryo y garantizar que la liberalización no derive en una concentración de mercado a medio plazo.
Un paquete de medidas para amortiguar la guerra de precios
El documento, que el ministro ha entregado a la dirección general de Movilidad y Transportes de la Comisión, incluye tres ejes concretos. El primero, una revisión al alza de los cánones de Adif —los peajes que los operadores pagan por usar la infraestructura— en los corredores de alta velocidad donde la competencia ya está consolidada. La propuesta fija un suelo equivalente al 18% de los ingresos previstos por billete, frente al 12% actual, con el fin de evitar que alguna compañía pueda operar por debajo de costes.
En paralelo, el Mitma plantea un mecanismo de supervisión de tarifas que obligaría a los operadores a notificar con quince días de antelación cualquier promoción por debajo de 15 euros en los trayectos de larga distancia. La norma incluiría un ‘semáforo de competencia’ —verde, ámbar, rojo— que permitiría a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) intervenir si detecta prácticas predatorias. Fuentes del sector consultadas por este medio apuntan a que la inspiración directa procede del modelo ferroviario alemán, donde la agencia reguladora ya aplica filtros similares desde 2024.
El tercer eje es quizá el más ambicioso: la creación de un fondo de compensación europeo para los servicios de tren transfronterizos, financiado con una tasa sobre los billetes vendidos en rutas internacionales. La idea, según ha podido saber MERCA2.ES, es que los Estados miembro que abran su red a operadores extranjeros reciban un retorno económico que compense el riesgo de canibalización de sus propios operadores nacionales. Esta medida requeriría el visto bueno del Consejo Europeo y su encaje legislativo no será sencillo.
Durante la reunión, Puente ha subrayado que la liberalización ha sido “un éxito indudable” pero ha advertido de que “sin reglas de juego claras, el AVE puede acabar en un escenario de ganador único que deteriore la calidad del servicio a medio plazo”. La Comisión, según fuentes presentes, ha mostrado interés pero ha recordado que cualquier intervención sobre precios debe superar el filtro del Derecho de la Competencia comunitario.
El Ministerio busca un equilibrio difícil: proteger la rentabilidad del sistema sin apagar la competencia que ha bajado los precios un 40% en cinco años.
La respuesta de Ouigo e Iryo: cautela y advertencias
Los operadores privados han recibido las propuestas con una mezcla de cautela y escepticismo. Desde Ouigo, fuentes oficiales han evitado pronunciarse por el momento, pero en privado reconocen que un aumento de cánones pondría en riesgo la viabilidad de algunas rutas secundarias que operan con márgenes muy ajustados. Iryo, por su parte, ha emitido un escueto comunicado en el que señala que “cualquier medida debe analizarse a la luz del principio de no discriminación y de la libertad de establecimiento” y ha recordado que la compañía ha invertido más de 300 millones de euros en España desde su llegada.
Entre los analistas ferroviarios consultados, la lectura es que Puente intenta contentar a Renfe sin dinamitar el mercado. “Es un movimiento de realpolitik”, explica un experto con experiencia en la liberalización británica. “El Gobierno sabe que el precio medio del billete en el corredor Madrid-Barcelona ha caído de 82 euros a 48 euros en tres años; la pregunta es si el usuario está dispuesto a pagar un poco más a cambio de una mayor fiabilidad del sistema”.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
Las propuestas de Puente tendrán un impacto directo en el bolsillo del viajero si finalmente se traducen en un encarecimiento de los billetes más baratos. El corredor Madrid-Barcelona, que mueve a más de 8,7 millones de pasajeros al año, es la zona cero de esta batalla. Un suelo de tarifas, combinado con cánones más altos, podría elevar el precio mínimo actual —que ronda los 19 euros— hasta los 25 o 30 euros en las promociones más agresivas. La otra lectura es estructural: España se juega en Bruselas el modelo de liberalización que exportar al resto de Europa, donde países como Francia o Italia miran con lupa el experimento español.
Observamos en esta redacción que el movimiento de Puente es una reacción tardía —pero inevitable— a un proceso que el propio Mitma abrió en 2020 sin una arquitectura regulatoria sólida. La historia del sector nos dice que los mercados liberalizados sin red de seguridad tienden a la concentración: basta recordar lo ocurrido en el Reino Unido con el franquiciado ferroviario. La posición editorial es clara: regular no es intervenir, y fijar reglas de juego ahora puede evitar una crisis de operadores dentro de tres ejercicios. El calendario es incierto, pero la próxima reunión del comité de transportes de la Comisión, prevista para septiembre, será el primer termómetro real de la propuesta española.
El dato clave que resume la noticia es la cifra de subsidio indirecto que hoy reciben los operadores: 1.200 millones de euros anuales en cánones reducidos que el Estado asume a través de Adif. Cualquier revisión al alza impactará en la cuenta de resultados de Renfe, Ouigo e Iryo, pero también en la capacidad inversora del propio gestor de infraestructuras. El pulso entre los tres actores —Renfe, Ouigo e Iryo— y el Ministerio será el que defina en los próximos meses si el AVE español mantiene su liderazgo europeo o entra en una fase de turbulencias. La Hoja de Ruta, en definitiva, acaba de empezar.




