Banco Santander enfrenta esta tarde la votación más crítica de su ofensiva estadounidense. La junta extraordinaria de accionistas de Webster Financial, convocada para las 16:00 horas (hora peninsular), decidirá si acepta la oferta de compra que el grupo español lanzó en febrero. Sobre la mesa, 12.200 millones de dólares —unos 10.500 millones de euros— y un precio de 75 dólares por acción, pagado en efectivo y títulos. La operación, de salir adelante, transformaría a Santander en uno de los diez mayores bancos minoristas de Estados Unidos por activos.
Una oferta con el respaldo de los grandes fondos
La oferta de Santander ha generado expectativas de cierre ágil. El banco anunció en febrero la adquisición por 12.200 millones de dólares, unos 10.500 millones de euros al cambio actual. Cada accionista de Webster recibirá una combinación de efectivo y acciones de Santander que equivale a 75 dólares por título. Para cumplir con los términos, Santander realizó en marzo una ampliación de capital de 334,8 millones de acciones, que se entregarán a los accionistas de Webster mediante American Depositary Shares (ADS).
Con los números en la mano, el resultado de la junta depende en buena medida de los grandes fondos institucionales. Según el folleto de convocatoria, Vanguard controla el 10,55%, BlackRock el 8,4% y Fidelity el 5,8%. Sumados, estos tres actores superan el 24% del capital y su voto favorabel prácticamente sellaría la aprobación. El mercado descuenta que la operación saldrá adelante: Santander ya ha puesto a trabajar a equipos de integración de ambas entidades y espera cerrar la compra en el segundo semestre de este mismo año.
La operación dejará a los actuales dueños de Webster con una participación del 2,2% en el capital de Santander, mientras que los accionistas del banco español mantendrán el 97,8% restante. Una dilución asumible a cambio de un salto estratégico en Estados Unidos.
Santander realizó en marzo una ampliación de capital de 334,8 millones de acciones, que se usarán para retribuir a los accionistas de Webster mediante ADS. Con esta operación, la la dilución para el accionista actual de Santander será limitada, ya que los títulos emitidos equivalen a apenas el 2,2% del capital final.
Santander está desembolsando 12.200 millones de dólares para convertirse en el quinto mayor captador de depósitos del noreste de EE.UU., un movimiento que podría elevar la rentabilidad del grupo a un nuevo escalón si los reguladores dan luz verde definitiva.
Los riesgos que amenazan la compra
No todo es viento a favor. Hasta la fecha, Webster ha recibido varias cartas de reclamación y se enfrenta a tres demandas judiciales que pueden ralentizar el proceso o, en el peor de los casos, bloquearlo. El contenido exacto de las demandas no ha trascendido, pero la litigiosidad en fusiones bancarias de este calibre es habitual en Estados Unidos.
El frente político añade incertidumbre. La semana pasada, dos senadores estadounidenses reclamaron a las autoridades reguladoras y supervisoras que frenen la compra. Los argumentos no se han hecho públicos, pero cualquier escalada en la oposición política podría alargar los plazos de aprobación regulatoria. Aun así, Santander confía en que el proceso avanza a buen ritmo y que el cierre se producirá en el segundo semestre. La prisa tiene sentido: cuanto antes se integre Webster, antes se materializarán las sinergias que justifican el precio pagado.

Análisis: una apuesta que puede redefinir la rentabilidad del grupo
Más allá de los obstáculos judiciales y políticos, la operación tiene una lógica de negocio muy potente. Con Webster, Santander lograría una ratio de eficiencia por debajo del 40%, un nivel que pocos bancos españoles alcanzan y que le situaría entre las entidades más ágiles del mercado estadounidense. Además, escalaría hasta el top 10 de la banca minorista y empresas de EE.UU. por activos, y se convertiría en el quinto mayor captador de depósitos del noreste. Es decir, la operación no es solo financiera: es un intento de construir un segundo pilar de rentabilidad en dólares.
A mi juicio, el precio de 75 dólares por acción parece razonable en el contexto de las métricas que maneja Santander. El banco estima un retorno sobre el capital invertido de aproximadamente el 15% y una aportación positiva al beneficio por acción del 7-8% en 2028. Son cifras que mejoran el perfil de crecimiento del grupo a medio plazo. Además, la ampliación de capital realizada en marzo, aunque dilutiva, ha sido bien digerida por el mercado: los inversores entienden que la dilución es mínima (2,2%) y el retorno potencial es muy superior.
Otro punto a favor es la solidez de capital. La previsión es que la ratio CET1 se sitúe en el rango del 12,8-13% a cierre de 2026 y suba por encima del 13% en 2027, en la parte alta del objetivo operativo del banco (12-13%). Esto permite a Santander mantener la política de distribución de capital sin tensiones, algo que tranquiliza a los accionistas que temían un recorte del dividendo para financiar la compra. De hecho, el banco ha insistido en que no habrá cambios en la retribución al accionista.
Sin embargo, el riesgo regulatorio en Estados Unidos es real y no se puede subestimar. La oposición política, aunque minoritaria, puede retrasar los permisos y obligar a Santander a hacer concesiones que reduzcan el atractivo de la operación. También las demandas, aunque probablemente se resuelvan con acuerdos, consumen tiempo y recursos. En mi lectura, Santander ha hecho bien en acelerar la integración y en mantener la comunicación con los reguladores. El verdadero test llegará en las próximas semanas, cuando se conozca si los supervisores imponen condiciones adicionales. La junta de hoy es solo el primer paso; el desenlace final sigue abierto.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: La acción de Santander cotiza con un leve avance del 0,15% en la sesión de hoy, en torno a los 4,80 euros, con un volumen de negociación un 12% superior a la media mensual. El mercado espera el resultado de la junta sin tomar grandes posiciones.
Clave técnica: Las acciones se mueven en una zona de congestión entre los 4,72 y los 4,85 euros, donde confluye la media móvil de 200 sesiones. Una ruptura al alza de los 4,85 euros con confirmación de volumen abriría el camino hacia los 5,10 euros en el corto plazo.
Apunte macro: La prima de riesgo española se sitúa en 68 puntos básicos, prácticamente estable. La agencia Moody’s mantiene a Santander con rating A2 y perspectiva estable, un respaldo que no se ve amenazado por la operación siempre que la ratio CET1 se conserve en la zona alta del objetivo.




