Idealista confirma la estabilización de precios ante la caída de oferta de viviendas

La Encuesta de Sensibilidad Inmobiliaria de Idealista muestra que la confianza de las agencias repunta ligeramente en ventas, mientras se mantiene plana en alquiler. La reducción del stock disponible modera las expectativas de subidas de precios y frena la captación de nuevas viv

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? La Encuesta de Sensibilidad Inmobiliaria (ESI) de Idealista del segundo trimestre de 2026 constata que la confianza de las agencias repunta ligeramente en ventas (+0,7 puntos, hasta 65,3) y se mantiene plana en alquiler. El 51% de los encuestados espera que los precios de venta se estabilicen este trimestre, frente al 49% anterior.
  • ¿Quién está detrás? Idealista, el principal portal inmobiliario español, con su panel de expertos de toda España. La encuesta recoge las opiniones de cientos de agencias inmobiliarias sobre la evolución del mercado.
  • ¿Qué impacto tiene? La reducción del stock disponible frena las subidas de precios y metra la accesibilidad tanto para compradores como para inquilinos. Se consolida un mercado de precios resistentes pero con un volumen de operaciones bajo presión.

La encuesta de confianza inmobiliaria que elabora Idealista desde 2017 acaba de arrojar un dato que resume el momento del ladrillo español en primavera de 2026: estabilización de precios sustentada en una oferta cada vez más escasa. Después de tres trimestres consecutivos de caídas en la confianza de las agencias, la métrica de ventas repunta siete décimas hasta los 65,3 puntos, la primera subida desde el arranque de 2024. La lectura que hacemos en MERCA2.ES es que el mercado entra en una fase de equilibrio tenso, donde la escasez de viviendas actúa como suelo de los precios pero también como lastre para la actividad.

El panel de expertos de la ESI refleja que el 48% de las inmobiliarias espera cerrar más operaciones de compraventa este trimestre, un punto más que en marzo. El porcentaje de quienes prevén el mismo número de transacciones se mantiene en el 30% y solo un 21% anticipa un retroceso. La mejora es modesta pero significativa porque rompe la racha negativa que arrancó en la segunda mitad de 2025 y que había llevado al índice de ventas a su peor dato en dos años.

Publicidad

Sin embargo, el verdadero mensaje del informe está en el capítulo de precios y de captación de producto. El 51% de los encuestados afirma que los precios de venta se mantendrán iguales este trimestre, dos puntos más que hace tres meses, mientras que los que esperan subidas bajan del 40% al 39%. El porcentaje de agencias que prevé bajadas se reduce del 8% al 6%. Es decir, casi nueve de cada diez profesionales esperan precios planos o al alza, un escenario que solo se explica por la debilidad del lado de la oferta.

La captación de viviendas para la venta se resiente con claridad: los encuestados que creen que conseguirán más producto caen cuatro puntos, hasta el 43%, mientras que un 29% espera mantener el mismo inventario y el 21% declara directamente que captará menos casas. La consecuencia es un mercado con menos rotación y precios que se resisten a corregir a pesar del enfriamiento de la demanda. El fenómeno es especialmente visible en las capitales y en la costa, donde el suelo finalista escasea y las promociones nuevas se absorben a velocidad de crucero.

La combinación de precios que se niegan a bajar y una oferta que se encoge genera un deterioro silencioso de la accesibilidad, tanto para el que quiere comprar como para el que necesita alquilar.

Alquiler: precios altos, menos oferta y brotes verdes en el arrendamiento

El mercado del alquiler sigue instalado en una paradoja. El índice de confianza se ancla en 56,4 puntos, el mismo nivel que hace un año, pero la sensación de agotamiento es palpable. El 37% de las agencias espera nuevas subidas de las rentas (+2 puntos respecto al trimestre anterior), mientras que el 48% apuesta por la estabilidad y apenas un 5% cree que los alquileres bajarán. La presión sobre los inquilinos no afloja porque la oferta disponible para arrendar también mengua.

Los datos de captación de pisos para alquiler son elocuentes: aunque crece tres puntos el porcentaje de agencias que confían en aumentar su cartera de alquiler (hasta el 23%), sube con más fuerza la proporción de las que anticipan menos oferta, que salta al 28% desde el 25% de marzo. En paralelo, un 29% de los encuestados prevé menos contratos de alquiler en los próximos meses, tres puntos más que en el trimestre pasado, mientras que solo un 23% augura un aumento de las operaciones. La lectura más extendida entre los expertos es que los alquileres se mantendrán caros y escasos, un cóctel que explica por qué el índice permanece plano en lugar de rebotar.

La Ficha del Inversor

La ESI de Idealista correspondiente al segundo trimestre de 2026 deja tres métricas que resumen el momento del ciclo inmobiliario: un índice de confianza en ventas de 65,3 puntos —el más bajo en un repunte tras una caída—, un 51% de agencias que anticipan precios estables en compraventa y un 48% en alquiler que pronostica rentas sin cambios. La cifra clave es la caída en la oferta tanto de venta como de alquiler, que está actuando como soporte de los precios en un contexto de demanda debilitada pero no colapsada.

La tendencia a seis meses apunta a una estabilización similar a la que vivió el sector en 2023-2024, cuando los precios se mantuvieron rígidos mientras el número de transacciones se corregía lentamente. El riesgo es que un repunte del Euríbor o un deterioro macro —por ejemplo, por la ralentización europea que ya anticipa el Banco de España— enfríe más la demanda y acabe forzando ajustes de precio en zonas donde la oferta es menos rígida: periferias urbanas, segundas residencias no premium y municipios con parque de vivienda envejecido. Para los próximos seis meses, el escenario más probable es una continuidad del estancamiento suave.

En cuanto al perfil recomendado, la fase actual del mercado beneficia a los propietarios que ya tienen vivienda y quieren vender sin presión: los precios se mantienen y la escasez de producto les da cierto poder de negociación, sobre todo si la propiedad está bien ubicada y en buen estado. Para el comprador de primera vivienda, la noticia es ambivalente: la estabilidad de precios evita sustos pero la falta de oferta limita las opciones y alarga los plazos de búsqueda. Los inversores patrimoniales en alquiler residencial se enfrentan a rentas que podrían seguir subiendo en el corto plazo, aunque con un colchón de rendimiento menguante por la entrada de capital y la regulación autonómica, especialmente en Cataluña y País Vasco. Las socimis y los fondos de Build to Rent, que compran edificios enteros o suelos, sufren el mismo problema de escasez de producto que el pequeño ahorrador, lo que eleva los precios de adquisición y comprime los yields.

Un precedente que ayuda a leer el dato: en 2018, la ESI también registró un repunte de la confianza en ventas tras varios trimestres de bajadas moderadas, acompañado de precios estables y una oferta menguante. Aquella fase precedió a dos años de suave aceleración de precios hasta que la pandemia cambió todas las reglas. No decimos que se repita, pero sí que el patrón de estabilidad con escasez de inventario suele preceder a un nuevo tramo alcista cuando la demanda encuentra motivos para reactivarse —tipos más bajos, mejora de expectativas laborales o ayudas a la compra—. Por el momento, esos motivos no son evidentes.

Cerramos la ficha con una reflexión abierta: el mercado inmobiliario español está atrapado en una rigidez estructural de oferta que ninguna comunidad autónoma ha conseguido resolver a tiempo. Mientras la vivienda nueva no llegue en volumen suficiente y la segunda mano no se libere con fluidez, los precios seguirán encontrando suelo incluso cuando la actividad se enfríe. La próxima entrega de la ESI, prevista para finales de septiembre de 2026, será clave para confirmar si este repunte de la confianza en ventas es un espejismo o el principio de una estabilización duradera.


Publicidad