Raúl Castro imputado por EE.UU.: derribo de avionetas en 1996 con 7 cargos

Raúl Castro, acusado de siete cargos por el derribo de dos avionetas civiles en 1996. Marco Rubio intensifica la presión con deportaciones, sanciones a Gaesa y negociaciones con los herederos del régimen.

Me quedé helado al ver el último vídeo de VisualPolitik. Raúl Castro, a punto de cumplir 95 años, es ya oficialmente un fugitivo de la justicia estadounidense. La Fiscalía Federal para el Distrito Sur de Florida le imputa siete cargos: cuatro por asesinato, dos por destrucción de aeronaves y uno por conspiración para matar a ciudadanos de EE.UU. El procesamiento se ha hecho público el 20 de mayo, coincidiendo con el Día de la Independencia de Cuba, como una especie de regalo envenenado para el régimen.

Según cuenta Enrique desde el canal, los hechos se remontan a febrero de 1996. Cazas MiG-29 de la Fuerza Aérea Cubana derribaron con misiles dos avionetas Cessnas civiles y desarmadas de la organización Hermanos al Rescate, un grupo de exiliados en Miami que ayudaba a los balseros a escapar de la isla. Murieron tres estadounidenses y un residente permanente. Raúl Castro era entonces ministro de Defensa y, según la acusación, dio la orden de disparar.

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Siete cargos por un ataque de hace tres décadas

Las imágenes que mostraba VisualPolitik eran contundentes. ‘Por primera vez en casi 70 años, altos cargos del régimen cubano han sido acusados en este país por actos de violencia que resultaron en la muerte de ciudadanos estadounidenses’, citaba el canal al fiscal general en funciones Todd. Yo me pregunto por qué resurge este asunto justo ahora, tres décadas después. El propio medio apuntaba a que podríamos estar ante una excusa legal con un propósito mucho más amplio.

En el vídeo, Enrique recordaba que ya hemos visto este patrón: Manuel Antonio Noriega en 1989 y, más recientemente, Nicolás Maduro en enero de 2026. Ambos fueron acusados, capturados y llevados ante tribunales de Florida. La pregunta incómoda flota en el aire: ¿se repetirá la historia con Raúl Castro?

“Esta acusación no es un show. Raúl Castro tendrá que comparecer ante la justicia por las buenas o por las malas.”

— Todd, fiscal general en funciones de EE.UU., recogido por VisualPolitik

A mi juicio, la imputación es algo más que un gesto simbólico. Tal y como analizaba el presentador, existen dos hipótesis principales sobre lo que busca Washington. La primera es un golpe de efecto para forzar al régimen de Díaz-Canel a abrirse a un cambio; la mera amenaza de acabar en un tribunal norteamericano ya eleva la presión. La segunda, más inquietante, apunta a una operación de extracción similar a la de Maduro, aunque en Cuba la arquitectura del poder es distinta y no está claro que exista un ‘Delcy’ que facilite la jugada.

La sombra de Maduro y las señales militares

VisualPolitik aporta datos que ponen los pelos de punta. En las últimas semanas, el Pentágono ha incrementado los vuelos de cazas y drones de vigilancia sobre el Caribe, dejando sus aparatos visibles incluso en aplicaciones públicas como FlightRadar24. Se han desplegado aviones P-8 Poseidón y drones MQ-4C Triton, los mismos movimientos que precedieron a la captura de Maduro. Además, el Comando Sur difundió un vídeo de bienvenida al portaaviones USS Puerto de Colombia y su grupo de combate en aguas próximas a Cuba.

Todo esto, unido a la orden de arresto, podría ser una campaña de presión psicológica. Pero ojo, el canal advierte de que no está nada claro que haya una fractura en las fuerzas armadas cubanas comparable a la venezolana. La operación allí fue relativamente quirúrgica porque hubo un acuerdo con sectores del chavismo. En Cuba, el ejército es un bloque mucho más monolítico controlado por el propio Raúl y sus herederos.

Gaesa, el monstruo que asfixia la isla

Y aquí es donde Marco Rubio ha metido otra cuña formidable. Estados Unidos ha empezado a deportar a familiares de jerarcas castristas que vivían cómodamente en Florida, incluso si su estatus migratorio era legal. La primera en caer fue A las tres Morea, hermana de Annie Gilla, la presidenta de Gaesa. Sí, la misma mujer que dirige el conglomerado que controla el 70% de la economía cubana.

En su análisis, el presentador describía Gaesa como un auténtico estado dentro del Estado, nacido en los años 80 cuando Raúl Castro reorganizó los negocios del ejército. Hoy gestiona hoteles de lujo casi vacíos, gasolineras, supermercados, el único operador de internet y hasta el Banco Financiero Internacional. Mientras los cubanos sufren apagones de más de veinte horas y colas para conseguir un pedazo de pan, Gaesa se gastó el año pasado casi el 40 % del presupuesto nacional en turismo y hostelería, once veces más que en educación y sanidad juntas. Una salvajada.

Deportaciones, sanciones y los nuevos Castro en la mesa

La jugada de Rubio no se queda sólo en el terreno migratorio. El Departamento del Tesoro ha impuesto sanciones contra Gaesa, su presidenta y todo un rosario de empresas vinculadas al sector minero y financiero, amenazando además a entidades extranjeras que colaboren con esta estructura. Pero lo más revelador, según VisualPolitik, es quiénes están sentados ahora en las negociaciones secretas con Washington: Raúl Guerrero Rodríguez Castro, nieto del dictador, y Óscar Pérez Oliva Fraga, sobrino nieto de los Castro y viceprimer ministro, ambos con las manos metidas hasta el codo en Gaesa.

El mensaje parece meridiano: o los herederos pactan una transición que sea aceptable para EE.UU., o se arriesgan a perderlo todo. Asfixiar financieramente al régimen mientras se procesa al patriarca y se deporta a los familiares que disfrutaban de la buena vida en Miami es una pinza que busca resquebrajar la cohesión de la cúpula. Aunque, sinceramente, si no aparece un Delcy cubano, la salida negociada sigue siendo una incógnita enorme.

El plan de la administración Trump, con Rubio como arquitecto, combina la amenaza judicial más alta con un cerco financiero sin precedentes. La incertidumbre está servida, y uno no puede evitar preguntarse si los nuevos Castro terminarán haciendo lo que hizo el clan Rodríguez en Venezuela: vender al viejo régimen para salvar el negocio. O si, por el contrario, se atrincherarán hasta el final. Lo que sí parece claro es que a Raúl, a sus 95 años, la jubilación se le ha complicado mucho más de lo que imaginaba.

A continuación, el vídeo completo de VisualPolitik en el que hallarás todos los detalles de este análisis.


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