Vitalik Buterin ha confirmado que su influencia en la junta de la Ethereum Foundation sigue disminuyendo y que la organización venderá menos ETH para centrar sus recursos en unas pocas áreas técnicas. La fundación, que solo controla el 0,16% del suministro total de ether, busca alejarse del rol de coordinador central que muchos esperaban de ella.
Adiós al rol central: la junta se amplía para diluir el poder de Buterin
Buterin explicó que la EF es solo un nodo más del ecosistema y no su coordinador central. La presidenta Aya Miyaguchi lidera esta transición, que debería estabilizarse en los próximos meses.
Para reducir la influencia individual, la junta se está ampliando, incluyendo la del propio Buterin. «Casi el 90% de mi patrimonio está en ETH», recordó, señalando su compromiso con la red. El resto lo destina a iniciativas de código abierto y biotecnología.
CROPS: el nuevo mandato reducido que frena las ventas de ETH
La fundación se centra ahora en un conjunto más pequeño de prioridades, que Buterin llama la dimensión CROPS: resistencia a la censura, apertura, privacidad y seguridad. En lugar de competir por velocidad con otras blockchains, la EF dedicará sus recursos a trabajos técnicos que otros probablemente no intentarán.
«Hoy, la EF decide usar sus recursos restantes para buscar longevidad en vez de amplitud (sí, esto significa que vendemos menos ETH)», afirmó Buterin. Los objetivos concretos incluyen lograr que Ethereum sea comprobablemente libre de errores mediante verificación formal asistida por inteligencia artificial, un consenso ligero que aguante ataques del 49% y minimizar intermediarios con propuestas como FOCIL y EIP-8141.
La fundación posee apenas el 0,16% de todo el ether en circulación, una fracción minúscula comparada con el 10-50% que suelen acaparar otras fundaciones de blockchains rivales. El programa de staking del tesoro, activo desde principios de año, ya había reducido la necesidad de ventas directas, reforzando la decisión de vender menos ETH.
La Ethereum Foundation deja claro que no será el centro del universo Ethereum. Esa responsabilidad recae ahora en el ecosistema y en otros actores.
¿Qué significa esto para la descentralización de Ethereum?
El giro responde a las críticas de la comunidad, que durante años señaló que la EF actuaba como un poder centralizado, chocando con los ideales de la red. Al diluir su poder y reducir las ventas de ETH, Buterin y la fundación envían un mensaje nítido: la descentralización no se decreta, se practica.
La minúscula participación del 0,16% (apenas 0,22 millones de ether al precio actual) contrasta con la de otras fundaciones y subraya que Ethereum no es una empresa con un accionista de control. Ahora se espera que otros actores —desarrolladores independientes, equipos de clientes, organizaciones de investigación— ocupen los espacios que la EF deja vacíos. La propia fundación brindará apoyo inicial a esas iniciativas para facilitar la transición.
El riesgo, como en todo proceso de descentralización, es la fragmentación. Si los relevos no son ágiles, ciertas áreas podrían quedar desatendidas durante meses. Sin embargo, la historia de Ethereum muestra una capacidad notable de auto-organización. Esta reestructuración, que se extenderá durante varios meses, podría ser recordada como el momento en que la principal fundación del ecosistema se despojó voluntariamente de su influencia para fortalecer la red desde la periferia.
En cualquier caso, la noticia confirma que las antiguas dinámicas de poder están cambiando. Y en el mundo cripto, donde la confianza se construye a menudo contra la concentración de poder, ese es un paso coherente con la filosofía que dio origen a Ethereum.




