Caída de chips de IA: tormenta de malas noticias derrumba el sector en bolsa

Sandisk se deja más de un 30% en cuatro sesiones. Intel y Micron caen otro 20% en medio de una tormenta de noticias negativas que hunde al sector.

El desplome bursátil de las firmas de semiconductores para inteligencia artificial ha sido contundente en los primeros días de julio de 2026: en solo cuatro sesiones, Sandisk ha perdido más del 30% de su valor, Intel y Micron se han dejado un 20%, Qualcomm y Marvell un 24%, Western Digital un 17%, y AMD un 12%, mientras que Nvidia retrocede casi un 7%. El Nasdaq 100 ha caído más del 4%, arrastrado por la que ya se describe como una tormenta perfecta de noticias adversas.

Claves de la operación

  • Los inversores descuentan el exceso de oferta tras los anuncios de Corea del Sur. Samsung y SK Hynix invertirán 576.000 millones de dólares en nuevas plantas para IA durante la próxima década, un compromiso que ha disparado el temor a un sobreabastecimiento que hunda los precios.
  • Meta abre la puerta a la venta de capacidad de computación sobrante. Las declaraciones de Mark Zuckerberg, aunque hipotéticas, han sido interpretadas como una señal de que el ciclo de inversión masiva en centros de datos puede estar cerca de su techo.
  • Recogida de beneficios y análisis contradictorios. A pesar de las caídas, bancos como HSBC, Bernstein y UBS han elevado sus precios objetivos para Intel, Sandisk y Marvell, respectivamente, lo que sugiere que la corrección es técnica y los fundamentales de beneficios históricos se mantienen.

La tormenta perfecta que hunde a los chips de IA

Todo parecía indicar que la fiesta continuaría tras los resultados récord de Micron a finales de junio. La compañía había cuadruplicado sus beneficios y duplicado las previsiones en el segmento de centros de datos. Aquel día, Sandisk y Micron llegaron a subir más de un 20% en una única sesión, el 30 de junio, y tocaron máximos históricos.

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Pero la situación giró en seco. Un artículo que adelantó los planes hipotéticos de Meta para vender capacidad de computación de IA a terceros si en algún momento resultaba excedente fue suficiente para que los inversores se preguntaran si el ciclo de gasto sin límite había llegado a su fin. Mark Zuckerberg matizó que aún no lo han hecho porque creen que usarán toda la capacidad, pero la mera posibilidad bastó para que las acciones tecnológicas se resintieran.

A ese jarro de agua fría se sumaron dos noticias procedentes de Corea del Sur. Samsung y SK Hynix, los dos gigantes de la memoria, anunciaron un plan conjunto con el Gobierno para invertir 576.000 millones de dólares en la construcción de nuevas fábricas de componentes para IA a lo largo de los próximos diez años. Además, SK Hynix comunicó la colocación de ADRs por valor de 28.000 millones de dólares en Estados Unidos para financiar esas inversiones, un movimiento que el mercado interpreta como una señal de que los gastos futuros serán incluso superiores a los ingresos récord actuales.

El miedo al exceso de oferta enciende las alarmas en bolsa

semiconductores IA

La rápida acumulación de noticias negativas ha reavivado una vieja pesadilla en el sector de los semiconductores: los ciclos de sobreinversión que periódicamente convierten la escasez en excedente y desploman los precios. Ya ocurrió en 2020, y la actual fiebre de gasto en capacidad productiva hace temer que la historia se repita. Las cifras de negocio siguen siendo históricas –Samsung presentó este martes un beneficio más de un 1000% superior al del mismo periodo del año anterior– pero los ingresos se quedaron ligeramente por debajo de las estimaciones más optimistas.

Eso ha bastado para que muchos grandes inversores, incluidos directivos de las propias compañías, se decanten por la recogida de beneficios. La espiral se ha autoalimentado: los minoristas, que durante meses compraban acciones a cualquier precio, han corrido a vender en cuanto las caídas se han acelerado.

El mercado castiga la euforia previa, pero los fundamentales siguen respaldados por unos beneficios empresariales que no tienen precedentes en la industria.

Sin embargo, el consenso de los analistas apunta a que se trata de una corrección técnica dentro de un ciclo alcista que aún tiene recorrido. HSBC ha elevado el precio objetivo de Intel a 200 dólares, el doble de su cotización actual; Bernstein ha situado a Sandisk en 3.000 dólares y UBS ha llevado a Marvell a 340 dólares. Todos estos precios duplican o triplican los niveles de mercado de esta semana, lo que refleja que las casas de análisis no ven un cambio estructural, sino una oportunidad de compra.

Análisis: corrección técnica o el final del ciclo de la IA en bolsa

Lo que estamos presenciando es una sacudida de realismo en un sector que había desconectado de los riesgos operativos. Las inversiones anunciadas son las mayores de la historia de los semiconductores, lo que equivale a un voto de confianza en la demanda futura de chips para IA, pero al mismo tiempo introduce el riesgo de un apagón de precios si las expectativas se moderan. A los inversores españoles con exposición a renta variable internacional a través de fondos y ETFs, esta volatilidad les recuerda a otros episodios de sobrecalentamiento, como el de las puntocom o la crisis de chips de 2020.

Desde un punto de vista estratégico, el giro de Meta, aunque sea teórico, es el dato más relevante: sugiere que los grandes clientes de las empresas de semiconductores empiezan a contemplar escenarios de exceso de capacidad. Es una señal de que la industria podría estar entrando en una fase de madurez, en la que el crecimiento explosivo se sustituye por uno más moderado pero sostenible. Los precios objetivos revisados al alza indican que los analistas mantienen la confianza en la IA como vector de crecimiento, pero ya no esperan que los precios de las acciones se multipliquen en pocos meses.

El desenlace dependerá de si la demanda de computación para IA sigue superando a la oferta o si la construcción masiva de nuevas plantas termina por saturar el mercado. En la historia de los semiconductores, ese ha sido un péndulo recurrente. Por ahora, las caídas en bolsa son una llamada de atención sobre la avaricia que ha dominado el mercado en los últimos meses, pero no hay evidencias de que el ciclo largoplacista esté agotado. Como suele ocurrir en las correcciones, el tiempo dirá si estamos ante un suelo de compra o ante el inicio de un movimiento más profundo.


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