Esta madrugada, el Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha confirmado una nueva oleada de ataques contra posiciones en Irán, una represalia directa por el lanzamiento de misiles iraníes contra tres buques comerciales que transitaban el estrecho de Ormuz. La escalada militar, que rompe el frágil alto el fuego de 60 días firmado en junio entre Washington y Teherán, ha disparado de inmediato el precio del crudo y ha encendido todas las alarmas en los mercados energéticos.
El detonante: el ataque iraní a tres buques en el estrecho de Ormuz
Según fuentes del Mando Central estadounidense, Irán lanzó ayer misiles contra tres embarcaciones comerciales que navegaban por el estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que transita cerca del 20% del petróleo mundial. De momento no se han reportado víctimas, pero las explosiones fueron confirmadas por medios locales iraníes, que situaron los incidentes en la región meridional del país. El ataque, calificado por CENTCOM como «una clara violación del alto el fuego», llega apenas un mes después de que ambas partes firmasen en Estambul el Memorándum de Entendimiento que debía estabilizar la zona durante al menos 60 días.
La respuesta militar de CENTCOM y la ruptura del alto el fuego
En una declaración difundida a través de la red social X, CENTCOM ha reconocido haber lanzado «nuevos ataques» contra Irán con el objetivo de «imponer costes elevados por atacar a la navegación comercial tripulada por civiles inocentes en una vía marítima internacional». La nota añade: «La agresión demostrada por Irán fue injustificada, peligrosa y una clara violación del alto el fuego». Yo he revisado el comunicado completo y lo que más me llama la atención es que el Pentágono opta por una represalia inmediata sin esperar a consultas con sus aliados de la OTAN, en un momento en que el presidente Trump se encuentra en Turquía participando en la cumbre de la Alianza.
«To impose heavy costs for targeting and attacking commercial shipping crewed by innocent civilians in an international waterway» — U.S. Central Command, comunicado en X, 7 de julio de 2026
El petróleo reacciona con fuerza: el Brent se dispara
Los mercados de materias primas han abierto con compras agresivas. El crudo Brent de referencia en Europa ha llegado a repuntar más de un 5% en las primeras horas de negociación electrónica, superando la barrera psicológica de los 85 dólares por barril. El West Texas Intermediate (WTI) ha seguido una trayectoria similar. La razón es sencilla: cualquier amenaza sobre el estrecho de Ormuz pone en riesgo la circulación diaria de más de 17 millones de barriles de crudo y productos refinados. La última vez que vimos un movimiento de esta magnitud fue en los compases iniciales de la guerra de Ucrania, pero entonces la interrupción era parcial y predecible. Ahora, la imprevisibilidad es total.
Un conflicto en el peor momento para la economía global
He analizado los datos de inflación subyacente de las principales economías y la conclusión es inquietante. La Reserva Federal y el BCE llevaban semanas insinuando que los recortes de tipos podrían empezar antes del otoño. De repente, la variable energética vuelve a dispararse. Si el Brent se mantiene por encima de los 90 dólares, los índices de precios al consumo de Estados Unidos y la eurozona podrían sumar entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales en los próximos tres meses, según los modelos del FMI que he podido consultar. Eso bastaría para aplazar cualquier flexibilización monetaria y prolongaría la asfixia crediticia que ya sufren empresas y familias. Cabe recordar que el estrecho de Ormuz ya fue escenario de tensiones graves en 2019, cuando ataques a petroleros dispararon la prima de riesgo del Brent durante semanas. Esta vez, sin embargo, el contexto es mucho más inflamable: un alto el fuego roto apenas cuatro semanas después de su firma y un presidente estadounidense que, desde Ankara, podría utilizar la escalada como mensaje de firmeza ante sus aliados. En mi opinión, lo relevante no es solo la subida puntual del crudo, sino el efecto de segunda ronda: si los mercados financieros empiezan a descontar un conflicto prolongado, los rendimientos de los bonos soberanos volverán a tensionarse, y ello complicará aún más la financiación de los déficits públicos.
🌍 El impacto en España y Europa
España importa más del 70% de la energía que consume, y el grueso del crudo llega por vía marítima. Un Brent disparado encarece de inmediato el gasóleo y la gasolina en las estaciones de servicio, y se filtra al transporte y a la cesta de la compra con un desfase de pocas semanas. A corto plazo, el Euríbor a 12 meses, que ya ha empezado a aflojar tímidamente, podría frenar su descenso si el BCE cambia de tono y adopta un discurso más hawkish para contener las expectativas de inflación. Para las empresas del IBEX 35 con presencia en el sector turístico, el riesgo es doble: un combustible caro encarece los vuelos y un entorno geopolítico incierto puede disuadir a los viajeros internacionales. En definitiva, la factura de esta escalada la pagarán, una vez más, los hogares españoles y las pymes dependientes del crédito.




