Skoda Epiq se fabrica en España: el primer coche eléctrico barato del Grupo Volkswagen

El SUV de la marca checa saldrá de la planta de Volkswagen Navarra con un precio inferior a 25.000 euros. Apunta a competir con los modelos chinos y revitalizar la producción local.

Menos de 25.000 euros. Esa es la cifra con la que Skoda quiere sacudir el mercado de los coches eléctricos. El nuevo Skoda Epiq, un SUV compacto que se fabricará en la planta de Volkswagen en Navarra, se convierte en el primer eléctrico realmente asequible del Grupo Volkswagen. Un movimiento estratégico que apunta directamente a la competencia china y que pone a España en el centro de la electrificación del automóvil.

La confirmación de la producción en Navarra no es una anécdota. La planta de Landaben, que ya ensambla el Polo y otros modelos, asumirá este encargo con una inversión adicional que, según fuentes del sector, roza los 300 millones de euros. El sindicato UGT en la factoría ha valorado positivamente la asignación del modelo, aunque pide garantías de empleo a largo plazo. Hablamos de una fábrica que da trabajo a más de 4.000 personas y que ha sufrido parones por la transición al coche eléctrico.

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El Skoda Epiq llegó con una promesa: autonomía cercana a los 400 kilómetros, recarga rápida y un precio final inferior a 25.000 euros. Nada de concesiones.

Un eléctrico de 25.000 euros que se fabricará en Navarra

El anuncio oficial llegó la pasada semana, cuando Skoda desveló los primeros detalles del modelo. Se trata de un SUV de tamaño medio, pensado para uso urbano pero con capacidad para viajes interurbanos. Su plataforma MEB Entry, la misma que utilizarán los futuros ID.2 de Volkswagen y el Cupra Raval, permite abaratar los costes sin renunciar a una arquitectura eléctrica de última generación.

La decisión de fabricarlo en España no es casual. La planta de Volkswagen Navarra llevaba meses compitiendo con otras factorías del grupo en Europa del Este. Finalmente, el acuerdo entre la dirección y los representantes sindicales ha desbloqueado la inversión. “Es una victoria para la industria española”, me comentaba un analista del sector en privado. No le falta razón: cada coche eléctrico producido aquí suma empleo en un momento de incertidumbre para las cadenas de suministro tradicionales.

El Epiq se une así a la estrategia del Grupo Volkswagen de democratizar el coche eléctrico. Y lo hace con un precio de entrada que casi ningún fabricante europeo ha conseguido.

La apuesta contra los coches chinos y el coche eléctrico para todos

El contexto es claro: los fabricantes chinos, con MG y BYD a la cabeza, están copando el segmento de entrada con vehículos que rozan los 20.000 euros. La UE ha impuesto aranceles, pero la presión sigue. Skoda, con el respaldo industrial de Volkswagen, responde con un producto europeo, fabricado dentro del mercado único y con una red de posventa consolidada.

El precio inferior a 25.000 euros no es solo un reclamo comercial. Marca un punto de inflexión. Hasta ahora, los eléctricos accesibles han sido promesas incumplidas o modelos con prestaciones muy limitadas. El Epiq quiere romper ese techo de cristal. “Va a ser el coche eléctrico de muchas familias que hasta ahora no se lo habían planteado”, aseguraba un portavoz de la marca. Y no exagera.

La pregunta que flota en el aire es si Volkswagen podrá fabricarlo con margen suficiente. Los costes de las baterías han bajado, pero no tanto como para que un coche de 25.000 euros sea un negocio redondo. La respuesta la dará la factoría de Navarra: la productividad y la escala son las únicas balas.

España en el mapa del coche eléctrico barato: oportunidad y riesgos

Que el Grupo Volkswagen apueste por España para su primer eléctrico asequible dice mucho. No solo por la capacidad industrial, sino porque coloca a la planta de Navarra como un referente de la transición energética en el automóvil. Sin embargo, la euforia debe moderarse. La producción en serie no comenzará antes de mediados de 2027, y para entonces el mercado habrá cambiado. Los chinos ya ofrecen vehículos a 18.000 euros, y la inflación puede erosionar la ventaja competitiva de un coche que aún está en fase de diseño final.

A mi juicio, el verdadero acierto de la operación no es el precio, sino la integración en una plataforma compartida. Al usar la MEB Entry, Skoda, Volkswagen y Cupra diluyen los costes de desarrollo. Es la misma receta que utilizó el grupo con la plataforma MQB en los modelos de combustión. Si funciona, veremos una cascada de eléctricos por debajo de 30.000 euros fabricados en Europa.

El riesgo está en el timing. La competencia china no espera. Y el comprador español, acostumbrado a precios elevados, puede tardar en creer que un eléctrico nuevo y digno cueste menos que un utilitario medio. Cosas que pasan en 2026.

El Skoda Epiq es, en definitiva, una declaración de intenciones. Fabricarlo en España añade una capa de significado industrial y político. Ahora toca que la factoría de Navarra demuestre que puede competir en costes y calidad sin sacrificar empleo. De conseguirlo, el coche eléctrico barato será, por fin, tan común como el Polo de toda la vida. O casi.


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