La vida mediática de las hijas de Zapatero: de Mediapro a La Razón

José Luis Rodríguez Zapatero se ha situado en el centro del foco político y mediático tras su imputación en el denominado caso Plus Ultra. Entre los aspectos que más atención han generado en las últimas horas figura la trayectoria laboral de sus hijas, Laura y Alba Rodríguez Espinosa, cuyos nombres aparecen vinculados a la empresa Whathefav, actualmente bajo la lupa del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama.

La causa investiga presuntos delitos de organización criminal, falsedad documental y tráfico de influencias relacionados con el rescate público de 53 millones de euros concedido a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia.

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Según el instructor, Zapatero y personas de su entorno habrían percibido presuntamente cerca de 1,95 millones de euros entre 2020 y 2025. Aunque la investigación sigue abierta y no existe ninguna condena, el procedimiento ha provocado que vuelvan a examinarse las conexiones empresariales y mediáticas del entorno del expresidente.

En ese contexto, las carreras profesionales de Laura y Alba Rodríguez Espinosa han regresado al debate público. Especialmente porque ambas desarrollaron parte de su actividad en sectores audiovisuales y mediáticos estrechamente relacionados con grupos de comunicación que crecieron durante los años de hegemonía socialista y de influencia política de Zapatero.

Laura y Alba dirigen la consultora What The Fav, que ha trabajado para varias empresas bajo sospecha y también con otras compañías como cinco medios de comunicación españoles: los progresistas elDiario.es, Público y El Plural, estos dos últimos nacidos al calor de La Moncloa durante los gobiernos de Rodríguez Zapatero, y los conservadores El Español y La Razón que editan dos amigos del expresidente, Pedro J. Ramírez y Mauricio Casals.

Otros medios deslizan la posibilidad de que las hijas deZapatero sean imputadas. Laura fundó la empresa en 2019 junto a un socio, y en 2023 se incorporó también la hija pequeña, Alba Rodríguez Espinosa, como administradora solidaria y CEO.

La empresa se presenta como una agencia creativa especializada en estrategias de marketing vinculadas a los deportes electrónicos y al entorno multimedia.

El pasado laboral de las hijas de Zapatero

El pasado laboral de las hijas de Zapatero ahora resulta de gran interés. La mayor de ellas, Laura Rodríguez Espinosa, orientó desde muy joven su formación hacia el ámbito audiovisual. Tras plantearse inicialmente estudiar Filosofía, terminó cursando un grado medio en la Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido, donde completó el ciclo de Técnico Superior en Realización de Proyectos Audiovisuales.

Aquella formación privada tenía un coste aproximado de 14.400 euros. Después de finalizar sus estudios, comenzó a abrirse camino en el sector. En 2014 trabajó como becaria en el grupo Kapital, elaborando contenidos audiovisuales para eventos y discotecas. Un año después se incorporó al área de producción de Real Madrid TV, gestionado por aquel entonces por Mediapro.

Posteriormente, en septiembre de 2016, pasó al departamento digital de la agencia Noho Comunicación. Laura acabaría volviendo al universo Mediapro, el conglomerado audiovisual que durante años mantuvo una estrecha relación empresarial con el ecosistema mediático expandido en tiempos de Zapatero.

Alba había desarrollado previamente una carrera más ligada al mundo artístico y audiovisual. Probó suerte como actriz y youtuber, trabajó como fotógrafa en eventos y participó en producciones cinematográficas.

Además, estudió un doble grado de Comunicación Audiovisual Digital y Artes Escénicas en la Universidad Europea de Madrid. Actualmente, la empresa de las hijas del expresidente factura cerca de medio millón de euros anuales con una plantilla reducida de empleados.

Zapatero y los medios

La etapa de Zapatero en La Moncloa estuvo marcada por una profunda transformación mediática en España. El entonces presidente cultivó una imagen de pluralidad y talante aperturista, especialmente en RTVE, y mantuvo una relación compleja con los principales grupos de comunicación.

Durante aquellos años también se produjo el nacimiento de La Sexta, cadena promovida en torno a Mediapro y otros socios empresariales afines al nuevo clima político. Además, una de las decisiones más controvertidas de aquel periodo fue la eliminación de la publicidad en RTVE, una medida que alteró el reparto del mercado audiovisual y fortaleció a las televisiones privadas. Aquella reforma benefició especialmente a grupos como Mediapro y el entorno de La Sexta.

En los últimos tiempos, Zapatero estaba desempeñando un papel de intermediación política y empresarial entre el Gobierno y grupos de comunicación como PRISA, que no ha salido en su auxilio. Ni siquiera medios tradicionalmente cercanos al espacio progresista han salido en tromba a defenderle tras la apertura de la investigación judicial.

De hecho, la mayoría de grandes grupos mediáticos mantienen una posición de cautela o distancia respecto al expresidente. Tampoco La Sexta. En términos mediáticos, únicamente RTVE, parte de elDiario.es, Público y ElPlural han mostrado dudas explícitas sobre la solidez de la investigación.

En Público, la periodista Ana Pardo de Vera defiende la necesidad de prudencia ante el avance del caso. «Todo en el que ya es el caso Zapatero está por demostrar, ya que en el auto de Calama, conocido íntegro a media tarde del martes 19 y tras publicarse un resumen previamente, no hay prueba o indicio alguno que impliquen al expresidente. Hay escuetas conversaciones de terceros relacionados directa o indirectamente con Plus Ultra que mencionan a Zapatero y hay, desde luego, un inquietante papel de quien el propio expresidente admitió que le había pagado por informes y asesoría, Julio Martínez Martínez«, escribió la periodista.

En una línea similar, ElPlural recogía opiniones de expertos jurídicos cuestionando el alcance de la imputación. Bajo el titular «Expertos analizan la imputación de Zapatero: ‘La judicatura quiere hacer caer al Gobierno'», el medio enmarca el caso dentro de una supuesta ofensiva política y judicial contra el Ejecutivo.

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Alba Rodríguez Zapatero. Foto: Youtube.

También el profesor de Derecho Constitucional Joaquín Urías muestra cautela en elDiario.es. Según señalaba, «hay indicios de que se hubieran podido cometer delitos de tráfico de influencias o blanqueo de capitales, pero no son, ni muchísimo menos, concluyentes. Ni siquiera en términos de opinión pública puede decirse en este momento que sea claro que Rodríguez Zapatero ha cometido ningún delito. Al contrario de otros casos de corrupción en los que las pruebas eran muchos más claras (basta pensar en los de Ábalos o la trama Gürtel), por ahora es difícil incluso opinar».


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