El duopolio de la IA se consolida: OpenAI y Anthropic acaparan el 89% de los ingresos (80.000 M)

Pese a su férreo dominio, ambas aún pierden dinero y preparan salidas a bolsa que podrían valorarlas cerca de un billón de dólares cada una. Las otras 32 empresas del sector se reparten solo un 11% del mercado.

El duopolio de la IA ya no es una proyección: es un dato de mercado. OpenAI y Anthropic concentran el 89% de los 80.000 millones de dólares en ingresos anuales que generan las 34 principales empresas de inteligencia artificial generativa, según un análisis de The Information. La cifra dobla la facturación de hace apenas seis meses, pero esconde una paradoja contundente: las dos compañías que dominan el sector siguen perdiendo dinero a un ritmo vertiginoso.

Claves de la operación

  • Concentración récord en un mercado que dobla su tamaño cada semestre. Los 80.000 millones anualizados suponen un crecimiento del 112% en medio año, pero el reparto es brutalmente asimétrico.
  • Las pérdidas se triplican mientras las valoraciones rozan el billón. OpenAI prevé perder 14.000 millones este 2026; Anthropic planea levantar decenas de miles de millones este verano para alcanzar una valoración cercana al billón de dólares.
  • El ecosistema europeo apenas araña la tarta. Entre las 34 empresas analizadas no figura ninguna compañía española, lo que subraya la dependencia del Viejo Continente de los grandes modelos estadounidenses y de sus infraestructuras cloud.

La trampa del duopolio: cuota récord pero números rojos que asustan

La brecha entre los dos líderes y el resto del mercado se ha convertido en un abismo. Mientras que startups como Perplexity, ElevenLabs o Cognition han logrado cruzar la barrera de los 500 millones de ingresos anuales, las otras 32 empresas se reparten las migajas: apenas un 11% del pastel. Anthropic ha protagonizado un sorpasso notable: en febrero ya estaba valorada en 380.000 millones de dólares, y el éxito de su herramienta Claude Code en entornos empresariales ha disparado su cotización hasta niveles inéditos.

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Sin embargo, el brillo de las cifras de ventas se empaña al mirar la cuenta de resultados. OpenAI estima un gasto acumulado en capacidad de cómputo de 600.000 millones de dólares hasta 2030, y solo en 2026 espera triplicar sus pérdidas, hasta los 14.000 millones. Anthropic no publica estimaciones de gasto tan detalladas, pero su proyección de flujo de caja para 2028 —17.000 millones— da una pista de cuándo aspira a dejar de ser una máquina de quemar efectivo.

No es solo una cuestión de costes internos. Ambas empresas están atadas a los gigantes de la nube. Anthropic revende sus servicios a través de Amazon y Google, que se llevan una comisión sustancial. OpenAI, por su parte, debe ceder el 20% de sus ingresos a Microsoft hasta 2030, lo que este año supondrá un pago cercano a los 6.000 millones de dólares. El negocio crece, pero la propiedad de los beneficios está diluida.

A pesar de todo, los mercados financieros descuentan un futuro radiante. Tanto OpenAI como Anthropic preparan salidas a bolsa que podrían valorar cada una cerca de un billón de dólares, una cota que hoy solo superan trece empresas en todo el mundo. Los inversores parecen dispuestos a apostar por el duopolio antes incluso de que demuestre ser rentable.

El sector duplica ingresos cada medio año, pero la cuenta de pérdidas crece aún más rápido: el verdadero test de solvencia será la rentabilidad, no la facturación.

El riesgo del oligopolio y la perspectiva europea

En esta redacción observamos un patrón familiar. El duopolio en la IA generativa recuerda a otros momentos de la historia tecnológica —los navegadores, los sistemas operativos móviles— donde dos actores acapararon la práctica totalidad del mercado. La diferencia es que aquí la barrera de entrada no es solo el software, sino una infraestructura de cómputo que exige inversiones de cientos de miles de millones. Esa barrera deja a Europa en una posición delicada.

La dependencia europea de los modelos de OpenAI y Anthropic compromete la soberanía digital que Bruselas lleva años defendiendo. En España, el ecosistema de IA generativa apenas tiene peso entre las 34 empresas analizadas, y las iniciativas locales —desde Sherpa.ai hasta los centros de investigación del Barcelona Supercomputing Center— deben escalar mucho más rápido para no quedar relegadas a nichos testimoniales. La ausencia de un gran modelo fundacional europeo convierte al continente en un cliente, no en un competidor.

Mientras tanto, el regulador sigue avanzando con el AI Act, que impone obligaciones de transparencia y seguridad. Sin embargo, el control real del mercado —los precios, las APIs, las condiciones de uso— lo decidirán OpenAI y Anthropic al ritmo que marquen sus necesidades de amortizar las inversiones. La concentración del 89% de los ingresos en solo dos manos deja poco margen para que surjan alternativas viables, salvo que los gigantes del cloud —Microsoft, Amazon, Google— decidan apostar fuerte por sus propios modelos y romper el duopolio desde dentro.

El desenlace está abierto. Las salidas a bolsa de 2027, si se confirman, serán el momento de la verdad: el mercado pondrá precio a una industria que hoy factura mucho pero gana poco, y que concentra casi todo el valor en dos nombres. La próxima junta de accionistas donde se revelen los márgenes reales será la prueba de fuego.


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