Ryanair cierra 2026 con un beneficio récord de 2.260 millones, un 40% más

La aerolínea irlandesa transportó 208 millones de pasajeros y elevó sus ingresos un 12% pese al repunte del combustible. Michael O'Leary anticipa que las tarifas bajas seguirán siendo su principal palanca para ganar cuota en el mercado español.

Ryanair Holdings ha presentado este lunes los resultados de su año fiscal 2026 con el mayor beneficio de su historia: 2.260 millones de euros, un 40% más que el ejercicio anterior, una cifra que la consolida como la aerolínea más rentable de Europa pese al encarecimiento del combustible.

Más pasajeros, más ingresos… y un coste que apenas crece

En concreto, la aerolínea irlandesa transportó 208 millones de pasajeros, un 10% más, con un factor de ocupación medio del 94%. Los ingresos totales alcanzaron los 15.540 millones de euros, impulsados tanto por la venta de billetes como por los servicios auxiliares, que ya representan un tercio de la facturación del grupo (puedes consultar la trayectoria de la aerolínea en Wikipedia).

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Mientras, los costes operativos crecieron a un ritmo inferior al de los ingresos. El coste por pasajero se situó en 48 euros, un avance mínimo pese a que el queroseno —el principal insumo de la aerolínea— repuntaron un 15% en el ejercicio. La clave: una política agresiva de coberturas de combustible (fuel hedging) que permitió a Ryanair fijar el precio del crudo a niveles de 2024 durante buena parte del año fiscal.

“Cuando todo el sector sufre por el combustible, nosotros llevamos ventaja comprada desde hace dos años”, ha señalado Michael O’Leary, consejero delegado del grupo, en la presentación de resultados. O’Leary volvió a insistir en que la estrategia de bajo coste sigue intacta y que las aerolíneas tradicionales perderán cuota en los próximos trimestres.

El motor español en la cuenta de resultados

Buena parte del empuje ha llegado del mercado español. Ryanair cerró el ejercicio con más de 55 millones de pasajeros en España, un récord que la consolida como el primer operador del país, muy por delante de Iberia y Vueling. Alicante, Palma, Málaga y Barcelona mantienen sus bases operativas, y la compañía ha ido sumando rutas domésticas que antes operaban exclusivamente competidores.

En el conjunto del sistema Aena, el tráfico de Ryanair representa casi el 25% del total. “España no es solo un mercado de vacaciones: se ha convertido en un polo de tráfico durante todo el año, y nuestros costes lo hacen imbatible para las familias europeas que buscan segundas residencias baratas”, apuntan fuentes de la compañía. Dentro de este contexto, más de la mitad de los pasajeros que la aerolínea mueve en España viaja a destinos de las islas Canarias y Baleares, lo que garantiza una alta rotación en temporada baja.

La principal aerolínea de Europa lleva ya una década sacando ventaja a las compañías de red, y la brecha parece agrandarse cuando el combustible sube.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El resultado del grupo rebasa con holgura las previsiones de los analistas, que esperaban un beneficio en torno a los 1.900 millones. La rentabilidad neta del 14,5% sobre ingresos es muy superior a la de competidores directos como easyJet (8%) y pone de manifiesto que, en un sector maduro, la ventaja competitiva real reside en la estructura de costes y en la disciplina financiera.

Para el viajero español, el mensaje es transparente: las tarifas bajas llegaron para quedarse. Ryanair prevé mantener sus precios medios por debajo de los 40 euros por trayecto durante 2027, lo que forzará a aerolíneas como Vueling y Volotea a apretar sus márgenes o a replegarse de rutas de alta densidad. En un plano más estructural, el beneficio récord podría acelerar el debate en Moncloa sobre la conveniencia de revisar al alza las tasas aeroportuarias de Aena, que permanecen congeladas desde 2024.

El precedente invita a la reflexión. En 2008, durante la crisis financiera, Ryanair capeó la tormenta sin grandes despidos y duplicó su cuota en el continente mientras las aerolíneas de bandera reducían flota. Hoy las coberturas de combustible juegan un papel similar, pero con un matiz: la compañía depende en exceso de la correcta cadencia de entrega de los Boeing 737 MAX 8200, cuyo calendario de recepción ha sufrido retrasos. Si el ritmo de entregas flaquea, el plan de crecimiento de capacidad para los próximos dos años se resentiría.

En todo caso, lo que este resultado demuestra es que, cuando el crudo sube, quien mejor cobertura tiene, gana. Y Ryanair compró su tranquilidad cuando el barril de Brent rondaba los 70 dólares.


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