Cerebras Systems ha captado 5.550 millones de dólares en la mayor oferta pública inicial del año, una operación que sitúa al fabricante de chips de inteligencia artificial como el rival más serio de Nvidia. La valoración de 40.000 millones de dólares, revelada por Bloomberg y confirmada por fuentes del mercado, supone un espaldarazo para una empresa que apuesta por una arquitectura radicalmente distinta a la del gigante de los GPU.
Claves de la operación
- La mayor salida a bolsa tecnológica de 2026. Cerebras capta 5.550 millones de dólares a 185 dólares por acción, lo que valora la empresa en 40.000 millones.
- Un competidor directo de Nvidia. La empresa californiana fabrica procesadores del tamaño de una oblea (wafer-scale) optimizados para entrenar modelos de IA, un enfoque opuesto a las GPU tradicionales.
- Implicaciones para el ecosistema europeo. La dependencia de chips foráneos se acentúa mientras Bruselas acelera la European Chips Act. Los centros de datos en España podrían beneficiarse de una mayor oferta.
El precio de salida de 185 dólares por título supera las previsiones iniciales que manejaban los bancos colocadores. La demanda institucional ha sido tan abrumadora que la horquilla se revisó al alza en dos ocasiones durante la gira de presentación. Según los datos recopilados por Bloomberg, se trata de la mayor OPI de una empresa de semiconductores desde 2021 y la tercera mayor de cualquier sector en lo que va de década.
Cerebras Systems, fundada en 2015 por Andrew Feldman, ha levantado ya más de 700 millones de dólares en financiación privada antes de este salto al parqué. Su propuesta técnica se basa en un sistema que integra 900.000 núcleos en un solo chip, según detalla la página oficial de Cerebras, el CS-3, que promete mayor eficiencia y menor latencia frente a las GPU H100 de Nvidia en el entrenamiento de grandes modelos de lenguaje.
El movimiento bursátil da oxígeno a un mercado de OPI que había permanecido casi congelado durante la primera mitad de 2026. Los inversores buscan alternativas a Nvidia, cuyas acciones llevan meses estancadas tras las dudas sobre la sostenibilidad del gasto en infraestructura de IA. Cerebras no solo compite en el terreno tecnológico: también lo hace en la narrativa.
El pulso por el dominio de la IA se libra en los chips
Nvidia domina con un 80% de cuota en aceleradores para centros de datos, según los informes de la consultora Omdia. Pero esa hegemonía empieza a mostrar grietas. Grandes clientes como Microsoft, Google y Amazon desarrollan sus propios chips, mientras que empresas como Cerebras o Graphcore pelean por el nicho del entrenamiento.
El debut de Cerebras no solo rompe los registros de OPI del año. También cambia el tablero de un mercado que Nvidia ha dominado casi en solitario durante el último lustro.
Cerebras ataca uno de los puntos débiles del líder: la eficiencia energética. Un solo sistema CS-3 consume, según la empresa, una fracción de la electricidad que precisan los clústeres de GPU equivalentes. En un momento en que la huella de carbono de la IA está bajo escrutinio, esa ventaja puede traducirse en contratos con proveedores de nube europeos.
Una valoración de 40.000 millones que pone a prueba el apetito inversor
La valoración de 40.000 millones de dólares equivale a 35 veces los ingresos anuales que Cerebras prevé alcanzar este año, una ratio que duplica la de Nvidia en sus primeras etapas. Algunos analistas consultados por esta redacción advierten de que el precio puede reflejar más el miedo a quedarse fuera que una evaluación fría del negocio. De hecho, Cerebras aún no es rentable: perdió 210 millones de dólares en 2025, aunque sus ingresos se triplicaron hasta los 1.200 millones.
Aun así, la mayoría de los contratos firmados con agencias gubernamentales garantiza unos ingresos recurrentes que aportan estabilidad. La cartera de pedidos se ha multiplicado por seis en los últimos doce meses, según el folleto de la OPI depositado en la SEC.
El desembarco en bolsa de Cerebras reaviva el debate sobre si estamos ante una burbuja de la inteligencia artificial o ante una transformación estructural. Los múltiplos se han disparado, pero el gasto en infraestructura de IA no muestra signos de desaceleración. La inversión global en servidores de IA superará los 300.000 millones de dólares en 2026, un 45% más que el año anterior, según la consultora IDC.

La ausencia europea en el tablero de los chips de IA
En el IBEX 35 ninguna compañía diseña o fabrica semiconductores avanzados. Gigantes como Telefónica, Indra o Amadeus son grandes consumidores de esta tecnología, pero su dependencia de los chips fabricados en Taiwán y Estados Unidos es casi absoluta. La salida a bolsa de Cerebras, junto con el auge de Nvidia, refuerza la brecha tecnológica entre ambas orillas del Atlántico.
La Unión Europea ha reaccionado con la Chips Act, un plan de 43.000 millones de euros para duplicar su cuota de producción mundial de semiconductores hasta el 20% en 2030. Sin embargo, los avances son lentos. La planta de Intel en Alemania acumula retrasos y la fábrica de TSMC en Dresde no estará operativa hasta 2028. Mientras tanto, los centros de datos españoles, que se concentran en Madrid, Barcelona y Aragón, seguirán dependiendo de chips importados, ya sean de Nvidia, de Cerebras o de los gigantes asiáticos.
Para el ecosistema startup español, este movimiento puede tener un efecto colateral positivo: una mayor competencia entre proveedores de chips podría moderar los costes de infraestructura en la nube, un gasto que asfixia a muchas empresas emergentes de IA. Pero la concentración en unos pocos fabricantes sigue siendo un riesgo sistémico. Si la tensión geopolítica en Taiwán se agravara, el suministro global se resentiría de inmediato.
Cerebras aterriza en Wall Street con el viento a favor de una demanda insaciable de IA. La pregunta que queda en el aire no es si venderá chips, sino si podrá fabricarlos al ritmo que promete y si su tecnología de wafer-scale convence a los hyperscalers. La próxima presentación de resultados, prevista para agosto, será la primera prueba de fuego.




