Cuando un país celebra elecciones pero sigue sin saber quién disputará la segunda vuelta casi un mes después, el mundo entero debería prestar atención. No solo por la crisis de gobernanza que escenifica, sino porque en juego está uno de los metales más estratégicos del planeta: el cobre. VisualPolitik ha dedicado un extenso análisis a la encrucijada peruana, un cóctel de parálisis electoral, propuestas mineras inquietantes y pugna geopolítica que podría alterar las cadenas de suministro de la inteligencia artificial.
Unas elecciones sin final y un país en caída libre institucional
El pasado 12 de abril los peruanos acudieron a las urnas, pero los resultados definitivos no se conocerán hasta mediados de mayo. Según detalla VisualPolitik, 211 mesas no pudieron abrir y 63.000 personas se quedaron sin ejercer su voto por falta de material. La palabra fraude ya sobrevuela un ambiente donde la democracia arrastra una insatisfacción del 90% y ocho presidentes han desfilado desde 2016.
La primera vuelta deja una certeza: Keiko Fujimori, con un 17% de los votos, ya espera en el segundo round tras cuatro intentos consecutivos. El verdadero drama está en el segundo puesto, donde Roberto Sánchez (izquierda) y Rafael López Aliaga (derecha) pelean voto a voto con una diferencia de apenas 14.000 sufragios. El canal subraya que el empate técnico se convierte en una moneda al aire con repercusiones globales para el suministro de materias primas.
Dos modelos para la minería que ponen en alerta a los inversores
Ambos contendientes plantean dar un vuelco al sector emblema del país. VisualPolitik explica que Sánchez propone una minería social con más Estado, más impuestos y más control comunitario, incluyendo la eliminación progresiva de la minería a cielo abierto. Una transición así podría elevar los costes entre un 40% y un 60% y retirar del mercado hasta 1,2 millones de toneladas anuales de cobre.
López Aliaga no se queda atrás: ha planteado que el Estado revise las concesiones mineras y redistribuya las que no se estén ejecutando. Los mercados ya están contando el riesgo. Desde las elecciones, el sol peruano se ha convertido en la moneda latinoamericana con peor desempeño y los bonos gubernamentales han caído, señala el vídeo.
Perú, el gigante dormido del cobre en un mundo hambriento de chips
Para entender el sobresalto, hay que mirar los números. Perú produce unos 2,4 millones de toneladas de cobre al año, cerca del 12% de la capacidad mundial, y alberga las segundas reservas del planeta. Sin embargo, VisualPolitik recuerda que desde 2018 no se ha inaugurado una gran mina nueva y unos 7.000 millones de dólares en proyectos están paralizados por la minería ilegal y los bloqueos institucionales.
Y justo ahora el apetito de cobre se dispara. El canal pone cifras: con la expansión de los centros de datos, la electrificación y la inteligencia artificial, la necesidad de nuevos suministros podría alcanzar entre 50 y 75 millones de toneladas en la próxima década. Cada chip, cada kilómetro de cableado de alta tensión y cada servidor de los gigantes tecnológicos —Microsoft, Google, Amazon, Meta, Apple y Nvidia— depende de este metal rojizo.
«Perú lleva años sin abrir una gran mina nueva en un momento en el que el mundo pelea por el cobre. Es como tener una fábrica de agua en el desierto y no encontrar la llave de la puerta.»
— VisualPolitik
La ironía es que mientras el caos político retrasa el recuento, ya se ha desbloqueado el proyecto Tía María de Southern Copper: 120.000 toneladas anuales durante 20 años, tras más de una década bloqueado. Una decisión que demuestra cuánto potencial está en juego, pero también el coste de la parálisis crónica.
China ya ha tomado posiciones mientras Washington se pone nervioso
VisualPolitik detalla que la debilidad institucional peruana ha sido aprovechada por Pekín. El puerto de Chankay, controlado en un 60% por la estatal china Cosco, se ha diseñado como el principal centro logístico del gigante asiático en el Pacífico sudamericano. Además, empresas chinas manejan prácticamente toda la distribución eléctrica de Lima. China es hoy el primer socio comercial de Perú y compra alrededor del 70% del cobre nacional.
Estados Unidos no se ha quedado de brazos cruzados. En enero designó a Perú como aliado principal no miembro de la OTAN, un movimiento que busca contrarrestar la influencia china y asegurar el acceso a los minerales críticos. El canal menciona incluso el escándalo China Facegate, que precipitó la destitución del presidente interino José Gutiérrez tras reuniones no reveladas con empresarios vinculados a Pekín, dejando claro que la batalla por Perú ya se libra en todos los frentes.
La incertidumbre como lastre: ¿podrá Perú aprovechar su oportunidad?
El verdadero talón de Aquiles no es tanto la propuesta de un candidato como la incapacidad de gobernar que arrastra el país. VisualPolitik apunta que la figura de la vacancia por incapacidad moral permanente ha convertido la presidencia en una silla eléctrica. Si 87 de 130 congresistas deciden que el mandatario perdió legitimidad, se le destituye sin necesidad de pruebas judiciales. Un sistema que, combinado con un Congreso fragmentado, ha generado 173 ministros desde 2021.
El resultado es una pérdida de confianza brutal: la inversión extranjera directa cayó un 73% entre el promedio 2003‑2015 y el período 2016‑2025. Incluso si Sánchez llegase a la presidencia, el canal recuerda que un Congreso hostil probablemente frenaría sus reformas más radicales. Pero la incertidumbre ya congela los proyectos que el mundo necesita.
Perú tiene la geología, los puertos y el mercado esperando. La pregunta que deja flotando VisualPolitik es si será capaz de superar su propia enfermedad institucional. Porque la guerra de los chips no admite demoras y, mientras Lima sigue contando votos, la inteligencia artificial avanza a toda máquina.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de VisualPolitik en YouTube.





