El 8 de mayo de 2026, la Oficina de Resolución de Fenómenos Aéreos No Identificados de Estados Unidos, conocida como ARO, publicó un lote de 27 grabaciones clasificadas hasta ese momento sobre posibles OVNIs. La promesa inicial era modesta: un vídeo y algunas conversaciones con pilotos. Lo que apareció en la página oficial superó esas expectativas y encendió de inmediato a la comunidad ufológica internacional.
Nacho Rojo, investigador y divulgador con una audiencia consolidada en habla hispana, fue uno de los primeros en localizar y analizar el material sobre los supuestos OVNIs.
OVNIs: Grabaciones militares con datos borrados y objetos sin explicación

Las 27 grabaciones sobre estos supuestos OVNIs comparten una característica que Rojo subraya desde el primer momento: toda la información técnica ha sido eliminada. Altitudes, velocidades, coordenadas geográficas, identificación de sensores. Nada. «Esto está hiperclasificado y no nos dan información», afirma el investigador. Lo que queda son imágenes, la mayor parte captadas en infrarrojo, donde objetos de morfología variable se desplazan frente a cámaras militares sin ofrecer una explicación evidente.
El rango temporal de las grabaciones de los OVNIs es amplio. Algunas datan de 2013, otras de 2020, y las más recientes corresponden a enero de 2025 y enero de 2026. La zona geográfica predominante es Oriente Medio, aunque hay al menos un caso documentado en África y otro sin localización precisa. En varios vídeos, los objetos aparecen sobre el mar, a veces en las proximidades de embarcaciones militares estadounidenses que los sensores estaban monitoreando.
Lo que llama la atención de Rojo en varias de las secuencias no es solo la forma de los objetos, sino su comportamiento. En una de las grabaciones, captada sobre un parque eólico, un objeto desciende del cielo y navega entre los aerogeneradores con lo que el investigador describe como movimiento inteligente, deteniéndose, girando sobre sí mismo y emitiendo una señal térmica imposible de atribuir a un dron convencional. «Un dron no brillaría así; eso está emitiendo luz», señala.
El tic-tac, el candelabro y los tres puntos de calor
Entre las grabaciones de los OVNIs más comentadas figuran al menos tres que conectan con avistamientos previamente filtrados por investigadores como Jeremy Corbell. Una de ellas, fechada en 2013, muestra un objeto al que los propios documentos adjuntos describen como una figura de ocho puntas, con brazos de longitud alterna: la misma morfología que circuló años atrás bajo el nombre de «el candelabro». Otra secuencia, esta de 2020, recoge lo que Rojo identifica como el llamado tic-tac, el objeto ovoide que protagonizó uno de los avistamientos navales más reproducidos de la historia reciente. Su reacción al verlo es directa: «El tic-tac está ahí como un misil: quiero ver cómo lo explican».
Hay también una grabación que muestra tres puntos de luz con una firma térmica diferenciada, donde la parte central del objeto emite más calor que el contorno y parece expulsar algo lateralmente. «Estamos viendo tres puntos de luz que parecen emitir calor», describe Rojo, consciente de que sin los datos del sensor es imposible determinar altitud, tamaño o velocidad real. Esa ausencia de contexto técnico es, en su opinión, una decisión deliberada: el gobierno libera las imágenes pero elimina todo lo que permitiría hacer un análisis riguroso.
El problema de fondo que atraviesa todo el material sobre los OVNIs es el mismo: sin parámetros, cualquier hipótesis es tan válida como cualquier otra. Rojo lo acepta con honestidad. En varios momentos de su análisis baraja explicaciones convencionales —drones militares, efectos ópticos del infrarrojo, ghosting térmico— antes de descartarlas por el comportamiento o la firma visual del objeto.
Lo que sí parece claro, a la vista del volumen y la variedad del material publicado sobre OVNIs, es que la desclasificación de este lote no es un gesto menor. Son grabaciones operativas, tomadas por sensores militares en zonas de conflicto o de alta actividad naval, y el hecho de que los propios sistemas de seguimiento persiguieran esos objetos sin identificarlos dice algo sobre lo que los analistas encontraron en su momento.






