Cofundadores de Glovo y Wallapop lanzan un fondo de 75 millones para startups españolas

El vehículo de deuda, creado por Óscar Pierre y Agustín Gómez, busca ofrecer financiación no dilutiva a empresas emergentes españolas en plena fase de consolidación del ecosistema. Una operación que pone a prueba la madurez del venture capital español y que aspira a cubrir el hue

El ecosistema español de startups asiste a un movimiento que tiene tanto de financiero como de simbólico: Óscar Pierre (Glovo) y Agustín Gómez (Wallapop) lanzan un fondo de deuda de hasta 75 millones de euros para empresas emergentes locales. No se trata de un nuevo fondo de capital riesgo al uso, sino de un vehículo de préstamos estructurados que busca dar oxígeno sin obligar a ceder participaciones, en un momento en el que la financiación dilutiva se ha encarecido. La operación, adelantada por El Confidencial y confirmada por fuentes próximas a los fundadores, supone el primer gran movimiento de reciclaje de talento y capital desde dos de las salidas más emblemáticas del denominado ‘unicornio español’.

Claves de la operación

  • Un fondo de deuda, no de capital. A diferencia de los vehículos tradicionales, este fondo presta dinero a startups con un calendario de devolución fijo, sin exigir participaciones accionariales. El objetivo es ofrecer financiación no dilutiva a empresas en fase de crecimiento que ya generen ingresos.
  • La firma de dos fundadores que ya han transitado todo el ciclo. Óscar Pierre levantó más de 1.200 millones para Glovo antes de su venta a Delivery Hero; Agustín Gómez construyó Wallapop hasta convertirla en la plataforma de segunda mano líder en el sur de Europa. Ambos inyectan ahora su propia experiencia y su red de contactos.
  • Un impulso para un segmento todavía desatendido en España. Mientras que el venture capital captó en 2025 más de 2.800 millones, el venture debt apenas representó un 8% del total. El fondo aspira a cerrar esa brecha y dar a las startups una alternativa a la banca tradicional.

Deuda para no diluir: ¿un nuevo modelo de financiación para las startups españolas?

El venture debt no es una herramienta nueva, pero en España no ha terminado de despegar con la fuerza con la que lo ha hecho en mercados como el británico o el alemán. Salvo los programas especializados de entidades como el Santander o los puntuales vehículos de deuda de fondos internacionales, las empresas emergentes locales han tenido que elegir entre ceder equity o recurrir a líneas de circulante bancarias con condiciones poco adaptadas a sus ciclos de caja. El vehículo de Pierre y Gómez se posiciona justo en ese espacio intermedio, con importes de entre uno y cinco millones de euros por operación y plazos de devolución vinculados al crecimiento de los ingresos.

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La cifra de 75 millones es modesta si se compara con los megafondos de capital riesgo, pero adquiere otra dimensión al tratarse de un instrumento de deuda. Con un apalancamiento típico de entre 1,5 y 2 veces, la capacidad efectiva de financiación puede superar los 110 millones. Los fundadores no han detallado todavía la estructura del pasivo, pero fuentes cercanas apuntan a un modelo de coinversión con family offices y con el propio balance de Pierre y Gómez.

El retorno de los fundadores: cuando el éxito genera más ecosistema

La noticia tiene una lectura que va más allá de la mera cifra. España ha visto nacer una docena de unicornios desde 2015, pero el camino de vuelta de sus fundadores hacia el ecosistema local ha sido errático: algunos han dejado el país, otros han pasado al anonimato inversor sin demasiado ruido. Que dos perfiles con la visibilidad de Pierre y Gómez lancen un fondo de deuda en 2026 es un síntoma de confianza en el entorno regulatorio, que desde la aprobación de la Ley de Startups ha tratado de eliminar trabas fiscales y burocráticas.

Glovo, fundada en 2015, fue durante años el emblema del ‘delivery’ español y su venta a Delivery Hero en 2022 por 2.300 millones de euros sirvió como espejo para toda una generación de emprendedores. Wallapop, por su parte, se consolidó con una ronda de 157 millones en 2021 que la valoró en 690 millones, convirtiéndose en una de las plataformas de consumo más utilizadas en España, Italia y Portugal. Los dos fundadores atesoran un conocimiento operativo que ahora quieren poner al servicio de otras startups en forma de financiación y acceso a contactos corporativos.

El movimiento coincide además con una fase de mayor contención en las valoraciones del venture capital, que en el primer trimestre de 2026 han descendido un 12% respecto al mismo periodo del año anterior según datos de Dealroom. El venture debt, en ese contexto, protege a los fundadores de tener que aceptar bajadas de precio a la fuerza.

España necesita más capital paciente, pero ¿es suficiente con 75 millones?

El fondo de los creadores de Glovo y Wallapop supone apenas un 2,6% del total del venture capital captado en 2025, pero su impacto potencial es cualitativo más que cuantitativo. Por primera vez, dos pesos pesados del ecosistema español apuestan por un instrumento que no persigue el retorno especulativo del equity, sino un flujo constante de intereses vinculado a la salud financiera de las empresas participadas. Ese perfil de riesgo encaja bien con el momento actual del mercado, en el que las startups han de demostrar sostenibilidad y no solo crecimiento.

La trayectoria del ecosistema español es elocuente: del páramo que dejó la crisis financiera de 2008 a un mapa con más de 4.500 startups activas y doce unicornios en 2026, entre ellos Cabify, Jobandtalent, TravelPerk o Fever. Sin embargo, la financiación de etapas intermedias sigue siendo el cuello de botella. No obstante, las cifras de venture debt en Europa han crecido un 35% interanual en 2025, y España participa de esa tendencia aunque con retraso.

El fondo no convertirá a España en un referente del venture debt, pero sí coloca a sus startups en una posición más parecida a la de sus rivales europeas.

El principal riesgo es la selección de los proyectos: el venture debt exige un nivel de ingresos y un control de caja que no todas las empresas españolas han alcanzado todavía. Un fallo en la originación de los préstamos podría lastrar la rentabilidad del vehículo y, lo que es más grave, perpetuar una mala imagen de este tipo de financiación en el mercado local. De momento, los fundadores han adelantado que el comité de inversión contará con antiguos directivos de Glovo y Wallapop, lo que aporta un sesgo operativo poco común en los equipos financieros tradicionales.

Observamos en esta redacción que el movimiento de Pierre y Gómez tiene tanto de apuesta personal como de experimento de mercado. Si el vehículo demuestra que la deuda puede ser rentable en el segmento de las scale-ups españolas, otros fundadores con liquidez podrían seguir el mismo camino. La próxima cita la marca la presentación de los primeros cierres del fondo, que según fuentes cercanas se espera para el otoño de 2026.


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