La inflación en EE.UU. al 3,8% pone en jaque al IBEX 35: cuatro sesiones de caídas

El encarecimiento del crudo eleva la inflación estadounidense a máximos de tres años y desata una ola de ventas en las plazas europeas. La renta variable española acumula su cuarto cierre consecutivo en rojo mientras los inversores recalibran sus expectativas sobre los tipos de i

El IPC estadounidense escaló al 3,8% en abril de 2026, su nivel más alto en tres años, y el golpe ha llegado con fuerza a las bolsas europeas. El IBEX 35 perdió este martes la cota de los 17.600 puntos y encadena ya cuatro sesiones consecutivas de caídas, algo que no se veía desde el otoño pasado. La primera frase de la semana en los mercados no ha sido agradable para nadie.

La subida del índice de precios al consumo, confirmada por el Bureau of Labor Statistics, respondió sobre todo al encarecimiento del petróleo. El barril de West Texas Intermediate ha ganado más de un 12% desde marzo, y eso se filtra inevitablemente a la gasolina, al transporte y, en cascada, a toda la cesta de consumo. La inflación subyacente, sin embargo, se mantuvo en el 3,1%, lo que introduce un matiz: el motor del repunte está más en la energía que en la demanda interna.

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Un dato que nadie quería ver

Los analistas esperaban una moderación, no un repunte. El consenso situaba el IPC de abril en el 3,5% o 3,6%, según los sondeos de Reuters recogidos por varias firmas de inversión. Esa diferencia de apenas dos décimas ha bastado para desatar una ola de ventas. El temor es comprensible: si la inflación se resiste a bajar, la Reserva Federal no tendrá margen para recortar los tipos de interés este año, y eso rompe la tesis de aterrizaje suave que sostenía buena parte del rally bursátil del primer trimestre.

Los números cantan. El selectivo español cerró la sesión del martes con un descenso del 1,4% y se situó en 17.580 puntos. En las cuatro jornadas de esta racha negativa, el IBEX acumula una pérdida cercana al 3,7%. No es un desplome, pero sí una corrección significativa que devuelve al índice a niveles de febrero.

El petróleo como transmisor del miedo

El canal de contagio es bastante directo. El repunte del crudo eleva las expectativas de inflación y, con ellas, las probabilidades de política monetaria restrictiva durante más tiempo. El IBEX, con un peso considerable de bancos y eléctricas, sufre doblemente: por el lado de la deuda soberana —los bonos suben de rentabilidad y castigan el valor presente de los flujos futuros de las compañías— y por el efecto sectorial en utilities, que ven crecer sus costes de materia prima.

No es un fenómeno aislado español. Fráncfort, París y Milán también cerraron en rojo, en una sesión que recordó a los peores días del ciclo de subidas de tipos de 2022-2023.

Lo que está en juego no es solo la inflación

Conviene dar un paso atrás. En los últimos cuarenta años, cada vez que la inflación estadounidense ha superado el 3,5% de forma persistente, las bolsas globales han entrado en fases de alta volatilidad. Ocurrió a finales de los ochenta, en el arranque de los noventa y, de forma más traumática, en 2008 tras el shock del petróleo que precedió al colapso de Lehman Brothers. No digo que estemos ante un escenario similar —las condiciones financieras y regulatorias son otras—, pero sí que el patrón de «inflación energética → endurecimiento monetario → corrección bursátil» tiene bastantes precedentes históricos.

Creo que hay un riesgo adicional que merece atención. Si el BCE observa que la inflación importada desde EE.UU. vía energía complica su propio objetivo de estabilidad de precios, el margen para relajar su política en la eurozona se estrecha. Y eso pondría al IBEX 35 en una situación bastante incómoda: sin el impulso de unos tipos bajos en Fráncfort y con el lastre de un consumo europeo que apenas levanta cabeza.

La próxima reunión del BCE es en junio. El dato del IPC europeo de mayo se conocerá dos semanas antes. Ahí está la clave. Si la inflación europea repunta, el discurso de los halcones ganará fuerza.

Dejémoslo en un «ya veremos».

Lo que ha hecho el mercado esta semana es descontar ese miedo antes de que se materialice. A veces acierta. A veces, no.


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