El indicador Bull-Bear Market Cycle, una herramienta clave que mide las fases del mercado de bitcoin, ha pasado a territorio ‘early bull’ (alcista temprana) por primera vez desde marzo de 2023. Se trata de una señal que, históricamente, ha servido para detectar cuándo la peor fase correctiva ha quedado atrás y el activo comienza a estructurar una nueva tendencia al alza.
La noticia llega en un momento en el que Bitcoin cotiza alrededor de los 82.000 dólares, lejos de los máximos del pasado ciclo pero con signos de que el ánimo de los inversores podría estar girando. La gran pregunta es si estamos ante el pistoletazo de salida de un nuevo rally o, por el contrario, ante un espejismo similar al que vivimos en 2022.
¿Qué es el indicador Bull-Bear y por qué es importante?
El Bull-Bear Market Cycle Indicator lo elabora CryptoQuant, una plataforma de análisis on-chain (es decir, que examina los datos directamente de la cadena de bloques). A diferencia de los osciladores clásicos que solo miran el precio, este indicador evalúa cambios estructurales en el momentum del mercado, el comportamiento general del activo y la posición de su media móvil de 30 días.
Pongamos una analogía sencilla: si el precio fuera la fiebre, el indicador sería el termostato que mide la temperatura ambiente de todo el mercado. Cuando el termostato pasa de ‘frío bajista’ a ‘templado alcista’, sugiere que las condiciones han cambiado aunque aún no hayamos visto un gran repunte térmico.
Históricamente, esta señal ha tenido peso. En 2019 y en 2023, el paso a early bull antecedió periodos de fuerte apreciación de Bitcoin. La propia media móvil de 30 días —que actúa como un filtro de ruido— suele acompañar esa transición, dándole una capa adicional de fiabilidad. Según los datos de CryptoQuant, el cambio actual coloca al activo en una posición que no veíamos desde aquel marzo de 2023, justo antes de que el precio se disparase de los 30.000 a los 70.000 dólares en meses posteriores.
Una señal que no está exenta de riesgos: la lección de 2022
Sin embargo, no hay que lanzar las campanas al vuelo. Existe un precedente incómodo que los inversores con memoria no olvidan. En marzo de 2022, el mismo indicador también giró a positivo, pero el precio de Bitcoin fue rechazado poco después y lo que parecía el inicio de un ciclo alcista se convirtió en un techo local antes de una caída más profunda.
Aquella falsa señal dejó una enseñanza clara: el indicador es útil, pero no infalible. En esta ocasión, algunos analistas señalan que otros datos del mercado no terminan de acompañar con la misma fuerza. Por ejemplo, la variación en las reservas de los exchanges (las plataformas donde se compra y vende) no muestra aún la acumulación agresiva que cabría esperar en los comienzos de un bull market genuino. El analista Joao Wedson, en sus publicaciones recientes, apuntaba que cada vez que esa variación pasaba de negativa a positiva sin convicción, el precio de Bitcoin solía retroceder. De hecho, en un mensaje en X, Wedson ironizaba: “Muchos alcistas quieren que bitcoin suba, pero no están acumulando como deberían. Pedir que suba el precio es una cosa, pero el cambio en las reservas de los exchanges muestra que cada vez que la variación pasa de negativa a positiva, Bitcoin acaba cayendo”. Un recordatorio de que las palabras y los deseos no bastan si el dinero no respalda la narrativa.
La cautela, por tanto, está más que justificada.
¿Qué necesita Bitcoin para confirmar el cambio?
La validación no vendrá de un solo indicador, sino del comportamiento del precio en las próximas semanas. Para que la señal del Bull-Bear Cycle se traduzca en un auténtico ciclo alcista, Bitcoin necesita superar niveles técnicos clave con volumen creciente y, sobre todo, mantenerse por encima de ciertos soportes.
El analista _Checkonchain, a través de sus análisis en X, destacaba recientemente que el nivel de 78.000 dólares actúa como una primera línea de defensa. Esta zona coincide con la base de coste de los holders a corto plazo (inversores que han comprado en los últimos meses). Históricamente, cualquier movimiento sostenido por encima de esa región ha ido acompañado de una mejora notable en el sentimiento y en la estructura del mercado. Si Bitcoin pierde ese soporte, la señal de cambio de ciclo podría esfumarse rápidamente, como ya ocurrió en 2022.
Desde esta redacción, creemos que el indicador de CryptoQuant es una pieza valiosa del rompecabezas, pero en ningún caso debe leerse de forma aislada. Conviene observar también la evolución de las reservas en los exchanges, el flujo de capital hacia los ETF de bitcoin al contado y el ánimo general de los grandes inversores. Estos elementos, combinados, ofrecerán una fotografía más fiable que una sola señal técnica.
Los próximos días serán decisivos. Si el precio logra afianzarse por encima de los 82.000 dólares con el respaldo de un volumen sólido, la hipótesis del ‘early bull’ ganará enteros. Si, por el contrario, las compras pierden fuelle y el mercado se repliega hacia los 75.000 dólares, el fantasma de 2022 volverá a planear sobre las expectativas de los inversores. Y en este mundo, como en tantos otros, lo prudente es no correr antes de andar.





