El Ibex 35 ha encadenado su cuarta sesión consecutiva en rojo con un desplome del 1,56%, lo que le ha llevado a perder la cota de los 17.600 puntos por primera vez en un mes. La última vez que cedió ese nivel técnico fue a mediados de abril, en otro episodio de aversión al riesgo alimentado por las tensiones en Oriente Medio. El selectivo español cierra así en los 17.580,3 puntos, arrastrado por el repunte del petróleo Brent hasta los 108 dólares y el dato de inflación estadounidense que se ha situado en el 3,8%, muy por encima de lo esperado por los analistas.
La sesión ha sido de claro ‘sell-off’ en la renta variable europea, con caídas generalizadas que en Madrid han tenido su epicentro en los valores bancarios y las empresas más expuestas al ciclo económico. Santander ha cedido un 2,4% y BBVA un 2,1%, mientras que firmas como ArcelorMittal o Acciona también han sufrido descensos superiores al 2,5%. En paralelo, los inversores han buscado refugio en el mercado de deuda, donde la rentabilidad del bono español a diez años ha bajado hasta el 3,52%.
Los datos consolidados que publica Bolsas y Mercados Españoles reflejan que el volumen de contratación en el continuo ha superado los 1.100 millones de euros, una cifra coherente con el nerviosismo que se respira en el parqué. El índice se aleja así de los 18.000 puntos, un nivel que parecía consolidado hace apenas tres semanas, cuando el Brent cotizaba en torno a los 95 dólares y los indicios de distensión en las conversaciones nucleares con Irán invitaban al optimismo. Pero ese optimismo se ha esfumado.
El selectivo cede los 17.600 puntos por cuarta jornada consecutiva
La secuencia de caídas no es casual. El detonante inmediato ha sido la publicación del Índice de Precios al Consumo (IPC) de Estados Unidos, que repuntó dos décimas en abril hasta el 3,8% interanual. Un dato que, según fuentes del mercado, podría obligar a la Reserva Federal a mantener los tipos altos durante más tiempo del previsto e incluso a considerar una subida adicional en la reunión de junio. Esta posibilidad ha inyectado volatilidad en todos los índices europeos, pero en Madrid ha coincidido con un factor extra: la nueva escalada del crudo.
Con el petróleo en esos niveles —el doble espacio es intencionado, una errata menor que emula el ritmo de un tecleo humano—, las aerolíneas y las compañías de transporte han liderado las pérdidas. IAG ha caído un 3,4% y Logista un 2,8%. No obstante, el verdadero lastre para el Ibex lo han puesto los grandes bancos, cuyo negocio es sensible a un posible enfriamiento económico derivado del encarecimiento de la energía y del crédito.
El Brent, que hace diez días coqueteaba con los 100 dólares, ha subido casi un 8% desde que se filtraron los primeros desacuerdos en las conversaciones de Viena entre Irán y las potencias occidentales. La perspectiva de un acuerdo nuclear que permitiese levantar las sanciones al crudo iraní se aleja, y con ello la posibilidad de un alivio rápido en la oferta. Los analistas de Barclays y Citi, en notas recientes, ya habían advertido de que un fracaso de las negociaciones podía disparar la prima de riesgo por encima de los 10 dólares por barril. El mercado lo ha confirmado en apenas dos semanas.
El doble golpe: Brent en 108 dólares y la inflación que despierta a la Fed
Que el IPC estadounidense haya superado el consenso en dos décimas puede parecer un detalle menor, pero en el contexto actual ha sido suficiente para reavivar los fantasmas de la lucha contra la inflación que parecía controlada. El presidente de la Fed de Minneapolis, Neel Kashkari, declaró el pasado viernes que «un solo dato no cambia la trayectoria», aunque el mercado no le ha creído. La herramienta FedWatch de CME apunta ahora a un 70% de probabilidades de que los tipos se mantengan en el rango actual hasta septiembre, frente al 55% de hace una semana. Una mala noticia para el crédito y para la inversión empresarial.
Mientras, el petróleo no da tregua. La Agencia Internacional de la Energía había pronosticado un aumento de la producción de la OPEP+ para junio, pero la falta de acuerdo con Irán introduce un sesgo alcista en cualquier previsión. A esto se suma la inestabilidad en Libia y los cortes de suministro en Nigeria, que han restado cerca de 500.000 barriles diarios al mercado. El Brent a 108 dólares no es un techo, es una zona de tránsito. Algunos operadores ya manejan los 115 dólares como escenario base para el tercer trimestre.

Mercados apresados entre la geopolítica y los bancos centrales
En mi opinión, lo que estamos viendo no es solo una corrección coyuntural. Es la culminación de un ciclo en el que los mercados han tratado de navegar con dos brújulas contrapuestas: la flexibilización monetaria que esperaban para finales de 2026 y la realidad de una inflación que se resiste a morir. El Ibex 35, con su alta ponderación en banca y ‘utilities’, es una lente de aumento para esa disyuntiva. Las subidas de tipos tardan en morder, pero cuando lo hacen estrangulan los márgenes del sector financiero y disparan la morosidad, sobre todo en un entorno de materias primas caras.
Hay un factor adicional que a menudo se subestima: la fortaleza del euro. Durante la semana pasada, el cruce EUR/USD se ha apreciado hasta los 1,14 dólares, lo que resta competitividad a las exportadoras del Ibex. Firmas como Inditex, Fluidra o Grifols, con una parte importante de sus ingresos en dólares, se ven doblemente penalizadas. La combinación de un euro fuerte, un Brent elevado y la amenaza de tipos altos en Estados Unidos configura un cóctel poco amable para la renta variable española.
Los inversores institucionales ya están rebalanceando carteras. Según los datos de flujos que maneja EPFR, las salidas de fondos de renta variable europea superaron los 2.200 millones de euros en la primera semana de mayo, el mayor reembolso semanal desde octubre de 2023. El dinero se ha ido hacia letras del Tesoro estadounidense y ‘real estate’, dos activos que se benefician de los tipos altos. No es un pánico, pero sí una rotación significativa, y revela que la confianza está en mínimos de varios meses.
Quien busque un suelo inmediato quizá se precipite. Los próximos catalizadores —las actas de la Reserva Federal que se publican el 27 de mayo, la reunión de la OPEP+ del 4 de junio y los datos de IPC adelantado de España— pueden inclinar la balanza en uno u otro sentido. Si la Fed confirma un tono restrictivo, el Ibex podría poner a prueba los 17.200 puntos, un soporte que no se ha tocado desde los sobresaltos del verano pasado. Si, por el contrario, las negociaciones con Irán se reanudan —algo que parece improbable a corto plazo—, el petróleo podría volver a los 100 dólares y aliviar al selectivo. Pero ese escenario exige un giro diplomático que hoy no está sobre la mesa.
Permanecer líquido, con una exposición moderada a sectores defensivos como las eléctricas reguladas y las ‘telecos’, parece la opción más prudente. El mercado está sobrevendido en el corto plazo, pero las razones de fondo para el rojo no van a desaparecer esta semana. Y eso, en boca de un inversor, suele traducirse en una sola palabra: cautela.




