IAG eleva beneficio trimestral un 71% pero recorta previsiones por sobrecoste de 2.000M en combustible por la guerra en Irán

El hólding de Iberia y Vueling disparó sus ganancias en el primer trimestre, pero la escalada del precio del petróleo por la crisis en Oriente Medio amenaza sus cuentas anuales. La compañía ya redirige capacidad a Canarias y Baleares y reduce vuelos a Asia.

El beneficio trimestral de IAG escaló un 71% en el primer trimestre de 2026, hasta alcanzar los 1.450 millones de euros. Sin embargo, el grupo ha rebajado sus previsiones de ganancias para el conjunto del año ante un sobrecoste de 2.000 millones de euros en combustible, provocado por la tensión en el Golfo Pérsico y la guerra en Irán.

Los ingresos operativos crecieron un 16%, impulsados por la recuperación del tráfico aéreo en rutas de largo radio y por el tirón de Vueling en el corto y medio plazo europeo, según las cuentas trimestrales remitidas por el hólding a la CNMV. El número de pasajeros transportados subió un 12%, y el factor de ocupación rozó el 85%, el más alto desde la pandemia. Pero la factura de queroseno se disparó: el coste unitario por asiento-kilómetro ofertado (CASK fuel) se elevó un 48%, según estimaciones del sector, debido al encarecimiento del crudo Brent, que ya supera los 95 dólares.

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Resultados de enero a marzo: la paradoja del queroseno

Las cifras del primer trimestre dibujan una contradicción: la demanda de viajes sigue robusta, pero el combustible se come los márgenes. Iberia, la joya del grupo, aportó la mayor parte del beneficio, con un resultado operativo de 820 millones de euros, mientras Vueling sumó 290 millones. Sin embargo, el grupo ya anticipa que en en verano la presión sobre los precios del queroseno podría intensificarse si el conflicto iraní no se contiene.

El hólding ha cuantificado el impacto adicional en 2.000 millones de euros para todo 2026, una cifra que contrasta con los 1.450 millones de euros que ganó en solo tres meses. Esta estimación de sobrecoste, que procede de su análisis de sensibilidad del combustible, obliga a recortar las previsiones anuales de beneficio operativo: del entorno de los 3.500 millones previstos, se pasa a una horquilla más cercana a los 2.500-2.700 millones de euros, según fuentes consultadas.

La guerra en Irán redibuja el mapa de rutas y las previsiones financieras

El encarecimiento del petróleo es solo una parte del problema. La inestabilidad en Oriente Medio ha provocado el cierre parcial del espacio aéreo sobre Irán y sus alrededores, lo que obliga a desviar rutas y aumentar los tiempos de vuelo, con el consiguiente mayor consumo de combustible. IAG ya ha anunciado que redirigirá oferta a Canarias y Baleares tanto con Iberia como con Vueling, reduciendo frecuencias y capacidad hacia destinos asiáticos, donde la demanda se resiente por la guerra.

Además, prevé que, el sobrecoste podría superar los 2.000 millones si el precio del queroseno se mantiene en los niveles actuales durante el resto del año. Las coberturas de combustible contratadas para el segundo y tercer trimestre cubren aproximadamente el 60% del consumo previsto, dejando expuesto al grupo a un escenario de precios que los analistas de Barclays y Deutsche Bank califican como «el más adverso para las aerolíneas europeas desde 2014».

Análisis: ¿Está IAG atrapada entre el ciclo viajero y el crudo de guerra?

La pregunta que flota en el mercado es si el empuje de la demanda de pasajeros puede compensar el shock del queroseno. Me inclino a pensar que el mercado está valorando demasiado el tirón coyuntural sin ponderar adecuadamente un conflicto que puede alargarse. En 2008 y 2014, episodios de tensión geopolítica similares erosionaron los beneficios de las grandes aerolíneas europeas durante trimestres, pese a que la demanda no se desplomó.

Es cierto que IAG cuenta con una posición privilegiada en el Atlántico Norte —la ruta más rentable del mundo— y que el perfil de sus pasajeros es menos sensible a las tarifas que el de las low cost puras. Sin embargo, el recorte de capacidad hacia Asia y el refuerzo en destinos vacacionales sugieren que la compañía está anticipando una desaceleración del segmento de negocios.

El verdadero catalizador no estará en los próximos resultados, sino en la evolución de la tensión en el estrecho de Ormuz. Si el crudo Brent cede antes del verano, IAG podría recuperar parte del terreno perdido. De lo contrario, las cuentas de 2026 estarán marcadas por el combustible, no por los pasajeros. La aerolínea ha demostrado músculo en el primer trimestre, pero ahora le toca navegar en un entorno en el que el queroseno manda más que la ocupación.


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