Bitcoin está infravalorado. Y quien lo dice no es un foro anónimo, sino uno de los exchanges más regulados del mundo: Coinbase. Su división de análisis, Coinbase Research, acaba de publicar un informe que califica a la criptomoneda líder como ‘materialmente infravalorada’, apoyándose en dos patas: el apetito comprador que reflejan los fondos cotizados en bolsa (los ETF al contado) y ciertas métricas de su propia red. La afirmación resuena con fuerza en un mercado donde demasiadas veces las valoraciones se toman a pulso. ¿Pero qué significa exactamente que Bitcoin esté barato? ¿Y por qué Coinbase ve menos motivos para el entusiasmo en Ethereum?
La señal de Coinbase: los datos que respaldan la tesis
El informe, conocido a través de Yahoo Finance este martes, no se limita a un pronóstico. Pone números y contexto sobre la mesa. El principal: los flujos de entrada a los ETF de bitcoin al contado en Estados Unidos, que llevan semanas mostrando una presión compradora constante. Estos instrumentos —fondos que cotizan en bolsa y permiten exponerse al precio del bitcoin sin necesidad de custodiarlo directamente— actúan como un termómetro del interés institucional. Cuando más de 2.400 millones de dólares netos entran en un solo mes, no hablamos de cuatro entusiastas: son grandes gestoras y tesorerías empresariales las que mueven ese dinero.
A ese flujo se suman las métricas on-chain. Dicho de forma sencilla, son los datos que cualquiera puede consultar en la propia blockchain de Bitcoin: cuántas monedas cambian de manos, cuánto tiempo llevan quietas o cuánta actividad hay en la red. Los analistas de Coinbase detectan que cada vez hay menos bitcoins disponibles en los exchanges (las plataformas de compraventa), lo que históricamente ha precedido a subidas de precio. La lógica es de manual: si la oferta a la venta se reduce y la demanda no cesa, el ajuste llega por precio. No es una garantía, pero sí un patrón que se ha repetido en ciclos anteriores.
Flujos récord y métricas on-chain: una combinación difícil de ignorar
Conviene traducir el concepto de ‘infravaloración’ que maneja Coinbase. No significa que Bitcoin vaya a duplicar su valor mañana. Significa que, según los modelos que cruzan la demanda institucional y la actividad real de la red, el precio actual no refleja su valor razonable. Algo así como una vivienda en una zona con alta demanda que, por un exceso de cautela momentáneo, se vende por debajo de su tasación objetiva.
El informe pone el foco en dos métricas concretas. La primera es el flujo acumulado de los ETF, que ya supera los 100.000 millones de dólares desde su lanzamiento en enero de 2024. La segunda, el porcentaje de oferta ilíquida: monedas que llevan más de un año sin moverse. Cuando ese indicador alcanza máximos, suele indicar que los tenedores con convicción no están vendiendo. Coinbase ve ambos factores alineados. Y eso, insisten, es una señal que el mercado aún no ha descontado del todo.
En paralelo, la red Bitcoin acaba de superar los 1.200 millones de direcciones activas acumuladas, un hito que la firma de análisis Glassnode destacaba hace apenas unas semanas. Para el inversor de a pie, esta cifra puede sonar abstracta, pero refleja una adopción creciente que no depende de titulares ni de tuits. Es simplemente gente usando la red.

¿Por qué Ethereum no convence del todo?
La lectura de Coinbase sobre Ethereum es más matizada. Aunque la red ha completado con éxito varias mejoras técnicas (la última, la actualización Electra prevista para este mismo año), el informe señala que la demanda de sus ETF al contado no ha mostrado la misma fuerza que en bitcoin. Los flujos han sido más erráticos y, en conjunto, más bajos de lo esperado. Además, la competencia de otras cadenas —como Solana o Avalanche— en el segmento de las finanzas descentralizadas (DeFi) ha diluido parte del relato de Ethereum como única alternativa programable.
No obstante, el informe no descarta a ETH. Simplemente lo sitúa en una fase distinta: mientras bitcoin se beneficia de su narrativa como ‘oro digital’, Ethereum aún necesita demostrar que su ecosistema es capaz de atraer aplicaciones con uso masivo. No es un ‘no’, pero tampoco un ‘sí’ rotundo. Y esa cautela, viniendo de una casa tan cercana al sector, dice tanto como los datos.
El contexto que no puedes obviar
Conviene recordar que los informes de valoración, por muy sólidos que sean, no son profecías. El mercado de criptoactivos ha demostrado una y otra vez que puede divorciarse de los fundamentales durante periodos largos. En 2022, por ejemplo, la caída de Terra y el colapso de FTX arrastraron a bitcoin muy por debajo de lo que los modelos on-chain sugerían, y tardó meses en recuperar el paso. La historia no se repite, pero rima.
Dicho de otro modo: que bitcoin esté infravalorado según Coinbase no significa que no pueda bajar más. Significa que, en su análisis, la relación entre riesgo y recompensa es ahora más favorable. Pero el riesgo sigue ahí: la regulación en Estados Unidos aún no ha terminado de aclararse del todo, la Reserva Federal mantiene los tipos de interés altos y la liquidez global no es la de 2021. Son factores que cualquier inversor, por novato que sea, debería anotar.
Mi lectura personal —entendiendo que los datos mandan, pero la intuición también cuenta— es que este tipo de informes, más que provocar un giro inmediato del precio, cambian el tono de la conversación. Cuando una entidad como Coinbase afirma que bitcoin está barato, la idea empieza a calar entre asesores financieros y gestores que hasta ahora se mantenían al margen. Y ese goteo, a medio plazo, puede pesar más que cualquier volantazo diario.
El interes de los inversores institucionales ha crecido, y eso es un hecho. Pero conviene no confundir infravaloración con oportunidad garantizada. La paciencia, como siempre, será la asignatura pendiente de muchos.




