Tubos Reunidos pide concurso y la CNMV congela su cotizacion

La compañía vasca alega insolvencia inminente tras meses de presión financiera y la CNMV suspende cautelarmente sus acciones. El procedimiento abre la puerta a una posible venta de unidad productiva en un sector siderúrgico que arrastra una consolidación pendiente desde hace años

La cotizada vasca Tubos Reunidos ha presentado concurso de acreedores y la CNMV ha suspendido de forma cautelar la negociación de sus acciones. La compañía alega insolvencia inminente tras meses de presión financiera, caída de pedidos y un endeudamiento que ya no puede refinanciar en condiciones razonables. Para el ecosistema industrial vasco es un golpe simbólico, y para el sector siderúrgico español, una señal más de que la consolidación pendiente lleva años llamando a la puerta.

El movimiento, comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, llega después de un ejercicio en el que la dirección había explorado fórmulas alternativas: refinanciación bancaria, búsqueda de inversores y conversaciones con la SEPI. Ninguna fructificó a tiempo. La compañía traslada ahora al juzgado de lo mercantil la responsabilidad de ordenar la situación.

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Tubos Reunidos concurso de acreedores: cómo se ha llegado hasta aquí

La empresa, con sede en Amurrio (Álava) y más de un siglo de historia, fabrica tubos de acero sin soldadura para sectores como el petróleo y gas, automoción y energía. Es un negocio cíclico, intensivo en capital y muy expuesto al precio de la energía y de la chatarra. La combinación de los tres factores ha sido demoledora.

Según la comunicación remitida al supervisor, el consejo ha optado por acogerse al artículo de la Ley Concursal que permite presentar la solicitud cuando la insolvencia se prevé en los próximos meses, sin necesidad de esperar al impago efectivo. La fórmula busca proteger la continuidad operativa mientras se negocia con acreedores. La CNMV ha respondido con la suspensión cautelar de la cotización, una medida estándar cuando una emisora informa de un hecho de esta magnitud y se necesita evitar movimientos desordenados en el valor.

Los antecedentes recientes no eran alentadores. La acción acumulaba caídas pronunciadas y la capitalización había quedado reducida a una fracción de la que llegó a tener hace una década. La deuda financiera neta superaba ampliamente el EBITDA recurrente, según las últimas cuentas depositadas en el registro de la propia CNMV. Y los pedidos del segmento oil & gas, históricamente el más rentable, no terminaban de recuperar el ritmo previo a la pandemia.

CNMV suspensión cotización: qué pasa ahora con los accionistas

La suspensión deja a los accionistas minoritarios en una posición incómoda. No pueden vender, no pueden comprar y dependen del calendario que marque el juez del concurso y de la información que la compañía vaya remitiendo al supervisor. La experiencia en concursos de cotizadas españolas —Abengoa, Codere, Duro Felguera en distintas fases— enseña que el camino suele ser largo y que el valor residual para el accionista ordinario tiende a ser bajo o nulo cuando hay quitas relevantes a la deuda.

¿Significa eso que el desenlace está escrito? No necesariamente. El concurso puede derivar en un convenio con los acreedores que mantenga la actividad, en una venta de unidad productiva a un tercero industrial o en liquidación si no aparece interés solvente. Las tres opciones tienen precedentes recientes en la siderurgia europea, y ninguna es trivial para una empresa con activos pesados, plantilla cualificada y compromisos medioambientales.

CNMV suspensión cotización

Cabe recordar que Tubos Reunidos emplea de forma directa a varios cientos de trabajadores en Álava y Vizcaya, y que su cadena de proveedores locales multiplica esa cifra. El Gobierno vasco ya ha mostrado en el pasado disposición a participar en soluciones industriales mediante Finkatuz u otros vehículos. La SEPI también figura en la lista de actores con capacidad de intervención si el caso se considera estratégico, aunque la compañía no encaja en el perfil habitual de los rescates recientes del Fondo de Apoyo a la Solvencia.

Siderurgia España: una crisis que va más allá de Amurrio

Lo que le ocurre a Tubos Reunidos no es un accidente aislado. La siderurgia española lleva una década larga en una travesía complicada por tres frentes simultáneos: precios eléctricos por encima de los de competidores europeos, presión de las importaciones asiáticas y un calendario de descarbonización que exige inversiones de cientos de millones por planta. Quien no tenga músculo financiero para acometer la transición a hornos eléctricos, hidrógeno verde o captura de CO₂, queda fuera del tablero a medio plazo.

En mi lectura del sector, el problema de fondo de Tubos Reunidos no es solo coyuntural. Es estructural. Una empresa de su tamaño, sin pertenecer a un grupo industrial con escala continental, tiene muy difícil competir en márgenes con los grandes fabricantes europeos integrados ni con la producción asiática subvencionada. La consolidación dentro del sector tubero —que algunos analistas llevan años anticipando— quizá encuentre ahora en este concurso un catalizador. Si el juez abre la puerta a una venta de unidad productiva, los nombres que pueden aparecer en la puja no son una sorpresa: Tenaris, Vallourec o algún grupo asiático con interés en ganar capacidad europea sin pasar por la construcción greenfield.

Hay un riesgo, sin embargo, que conviene poner sobre la mesa. Una operación así puede salvar parte del empleo industrial, pero suele venir acompañada de cierres parciales, ajustes de plantilla y deslocalización de funciones corporativas. La experiencia de otros concursos siderúrgicos europeos así lo apunta. La pregunta es si las administraciones implicadas —vasca y central— están dispuestas a poner condiciones que atajen el problema más allá del corto plazo, y si los acreedores financieros aceptarán quitas que permitan un proyecto industrial viable. La respuesta empezará a verse en las primeras semanas del procedimiento concursal y, sobre todo, en la administración concursal que designe el juzgado en las próximas semanas.

Hay un dato que conviene no perder de vista: la cotización quedará suspendida hasta que la compañía aporte información suficiente para que el mercado pueda valorar su situación con criterio. Eso puede tardar semanas o meses. Mientras tanto, el calendario lo marcan otros.


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