El Ibex 35 firmó este lunes su peor sesión en dos meses con una caída del 2,39%, arrastrado por el repunte del crudo tras el ataque iraní a infraestructuras energéticas en Fujairah. La plaza española cerró por debajo de los niveles psicológicos de soporte que llevaba defendiendo desde marzo, y lo hizo con un volumen de negociación claramente superior a la media de las últimas veinte sesiones.
El detonante fue geopolítico, no macro. El Brent escaló un 5% hasta los 114 dólares por barril en cuestión de horas después de conocerse el alcance del ataque sobre las terminales emiratíes, según los datos de mercado recogidos por El Confidencial y la cobertura de Bloomberg sobre el episodio. El selectivo español, con su elevada exposición a banca, turismo y consumo, encajó el golpe con especial dureza.
Ibex 35 y la caída por la crisis de Ormuz
La sesión arrancó con cesiones moderadas que se aceleraron a media mañana, cuando los futuros del Brent superaron los 110 dólares. A partir de ahí, la presión vendedora fue continua. IAG lideró los descensos del índice con un retroceso superior al 7%, en una jornada en la que el conjunto de aerolíneas europeas también sufrió. Meliá y Aena acompañaron, con caídas que rondaron el 5%, ante el temor a un encarecimiento sostenido del combustible que erosione márgenes en plena campaña de verano.
La banca, que arrastraba un buen arranque de año, se sumó al rojo. Santander, BBVA y CaixaBank cedieron entre un 2,5% y un 3,5%, en línea con el resto de bancos europeos. El razonamiento es conocido: una crisis energética prolongada complica la senda de bajadas de tipos del BCE y, sobre todo, deteriora la calidad crediticia de carteras expuestas a sectores intensivos en energía. La curva de tipos en euros se aplanó.
En el lado contrario, Repsol fue el único valor del Ibex que cerró claramente en verde. El refino y la exposición upstream actúan de cobertura natural cuando el Brent se dispara. Los fondos de inversión que llevaban meses infraponderados en petroleras tuvieron que recomprar a toda prisa, y eso se notó en el volumen de la compañía, que multiplicó por tres su media diaria, según los datos de Bolsas y Mercados Españoles.
Petróleo Brent en 114 dólares: efecto inmediato en la bolsa española
El estrecho de Ormuz canaliza alrededor de un quinto del petróleo que se mueve por mar en el mundo. Cualquier amenaza creíble sobre ese cuello de botella se traduce en una prima de riesgo inmediata sobre el barril. La pregunta que se hicieron las mesas de operaciones desde primera hora fue si lo de Fujairah es un episodio aislado o el inicio de una escalada con tránsito comercial comprometido.
De momento, los seguros marítimos ya han revisado al alza las primas para buques que cruzan la zona, y varias navieras han anunciado desvíos preventivos. Si la situación se prolonga más de dos semanas, los analistas de materias primas del consenso recogido por Reuters apuntan a un suelo del Brent en torno a los 105-110 dólares, muy por encima de los 78 dólares con los que cerró abril. Para una economía como la española, importadora neta de crudo, el impacto en IPC y déficit por cuenta corriente sería notable. El Banco de España ya advirtió en su último informe trimestral de la sensibilidad del crecimiento al precio de la energía.
La reacción del bono español también fue elocuente: la rentabilidad del 10 años subió cuatro puntos básicos, mientras la prima de riesgo frente al Bund se mantuvo prácticamente plana. Los inversores no leyeron lo de hoy como un problema idiosincrático de España, sino como un shock europeo. Eso es, paradójicamente, una buena noticia para el Tesoro.
Análisis: el Ibex paga su composición sectorial, no un problema propio
Lo de hoy no es un accidente del Ibex, es la confirmación de algo que llevamos viendo desde hace tiempo: el selectivo español es uno de los índices europeos más vulnerables a shocks energéticos por la combinación de banca, turismo y consumo cíclico. Cuando el barril sube con fuerza, el Ibex cae con fuerza. Es así desde 2008, lo fue en 2011 con la primavera árabe, lo fue en 2022 tras la invasión de Ucrania y lo está siendo ahora.
Eso no significa que el índice esté mal construido ni que haya que cambiarlo. Significa que su perfil de riesgo está bien identificado y que los inversores deberían tenerlo claro antes de sobreponderarlo. El argumento de que el Ibex «siempre va por detrás» se cae cuando uno mira los retornos ajustados por volatilidad de los últimos cinco años: el problema no es la rentabilidad, es la trayectoria. Y la trayectoria depende, en buena parte, de cosas que se deciden en Teherán, Riad o Washington, no en Madrid.
Creo que el escenario más probable a corto plazo es de volatilidad alta y rebotes técnicos cada vez que haya señales de desescalada. Pero la prima de riesgo geopolítica en el petróleo ha vuelto y conviene asumirlo.





