Visa dispara su red stablecoin a 7.000M con Base y Polygon

La compañía suma Base, Polygon, Canton, Arc y Tempo a su red de liquidación con stablecoins. El volumen anualizado roza los 7.000 millones de dólares y crece un 50% trimestral, una señal de que la infraestructura cripto empieza a colarse en la trastienda de los pagos globales.

Visa ha pisado el acelerador en su apuesta por las stablecoins (monedas digitales diseñadas para mantener un valor estable, normalmente ligado al dólar). La compañía ha anunciado la incorporación de cinco nuevas redes blockchain a su programa global de liquidación con stablecoins, y lo hace en un momento en el que el volumen procesado se acerca a los 7.000 millones de dólares en términos anualizados.

La cifra impresiona, pero lo más interesante es la velocidad. Según los datos publicados por la propia compañía y recogidos en la prensa especializada, el volumen ha crecido un 50% trimestre a trimestre. Dicho de otro modo: lo que Visa estaba moviendo en stablecoins hace tres meses se ha multiplicado por uno y medio. Para un negocio tan voluminoso como el de la red de tarjetas más usada del mundo, ese ritmo no es un experimento de laboratorio.

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Qué ha anunciado Visa y qué redes entran en el programa

El movimiento amplía el menú de blockchains que Visa utiliza para liquidar pagos entre sus socios bancarios y emisores de tarjetas. A las redes que ya estaban operativas se suman ahora Base (la red de capa 2 lanzada por Coinbase), Polygon, Canton, Arc y Tempo. La idea es sencilla de explicar: cuando un comercio cobra una compra y el banco emisor tiene que pagar al banco adquirente, ese movimiento puede liquidarse en stablecoins en lugar de hacerlo a través de los carriles tradicionales, que tardan días y operan en horario hábil.

Aquí conviene una analogía. Imagina que el sistema actual funciona como una transferencia bancaria internacional clásica: hay intermediarios, ventanas horarias y comisiones repartidas en cada salto. La liquidación con stablecoins se parece más a enviar un mensaje instantáneo: ocurre en minutos, los siete días de la semana, y queda registrada en una red pública que cualquiera puede auditar. Visa no procesa el pago al consumidor en cripto, eso sigue siendo dólares o euros con tarjeta. Lo que cambia es la trastienda, el momento en el que el dinero pasa de un banco a otro.

La elección de las nuevas redes tampoco es casual. Base y Polygon son dos de las plataformas con más actividad y comisiones bajas del ecosistema Ethereum, lo que las hace especialmente atractivas para mover volumen sin que los costes se coman el margen. Canton, Arc y Tempo apuntan a un perfil más institucional, con énfasis en privacidad y cumplimiento regulatorio.

Por qué importa este salto y a quién afecta

Para el lector que nunca ha tocado una stablecoin, la pregunta razonable es: ¿y a mí qué? La respuesta corta es que, si esto funciona, pagar y cobrar a través de fronteras debería ser más barato y más rápido. La larga es que Visa está validando, con dinero real y socios bancarios reales, que las stablecoins pueden ser una infraestructura financiera seria, no solo un instrumento especulativo.

El movimiento llega además en un contexto regulatorio más despejado que hace dos años. La normativa europea MiCA ya está plenamente en vigor y en Estados Unidos las reglas para emisores de stablecoins han ganado claridad tras los avances legislativos del último año. Eso permite a un actor del tamaño de Visa moverse sin el miedo a tropezarse con un regulador. Más información sobre el marco europeo puede consultarse en la entrada sobre MiCA en Wikipedia.

stablecoin pagos

Los principales beneficiarios inmediatos son los emisores de stablecoins (Circle con USDC a la cabeza, también Tether con USDT en algunos corredores) y las propias redes de capa 2 que ven entrar volumen institucional. Para los usuarios finales, el cambio será silencioso: nadie va a notar en su recibo del supermercado que la liquidación entre bancos pasó por Polygon en lugar de por la cámara de compensación habitual. Pero los costes operativos que se ahorran las entidades suelen acabar reflejándose, antes o después, en las comisiones.

Lectura de fondo: lo que dice este movimiento del sector

Conviene situar el dato. Hace apenas tres años, en plena resaca de la caída de Terra en 2022 (cuando la stablecoin algorítmica UST se desplomó arrastrando a Luna y a buena parte del ecosistema DeFi), la palabra stablecoin sonaba a riesgo sistémico. Hoy una de las mayores redes de pagos del planeta presume de mover volumen creciente en estos activos y de añadir cinco redes a su programa. El cambio de tono es notable, y cuesta encontrar un precedente tan claro de adopción institucional fuera de la aprobación de los ETFs de bitcoin al contado en enero de 2024, que abrió la puerta a que gestoras como BlackRock o Fidelity ofrecieran exposición a cripto en formato tradicional.

Eso sí, el optimismo conviene templarlo. Siete mil millones de dólares anualizados es una cifra significativa, pero pequeña al lado del volumen total que Visa procesa en un año, que ronda los 15 billones. Estamos hablando de menos de un 0,05% del total. El crecimiento del 50% trimestral es la métrica que de verdad importa, porque si se sostiene durante varios trimestres, la cuota dejaría de ser anecdótica. Si se desinfla, el episodio quedará como una prueba piloto bien comunicada.

Hay además dependencias que vigilar. La concentración en uno o dos emisores de stablecoins (Circle controla la inmensa mayoría del volumen institucional con USDC) genera un punto único de riesgo. Y la capacidad de las redes elegidas para escalar sin caídas ni congestiones en momentos de estrés todavía está por demostrar a los volúmenes que Visa puede llegar a empujar. La fecha clave, en mi opinión, será el cierre del próximo trimestre: si el run rate supera los 10.000 millones, el sector tendrá pocas dudas. Si se estanca, también lo sabremos.


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