Tether propone fusión a tres bandas con Strike de Jack Mallers

La emisora de USDT plantea unir su brazo de tesorería bitcoin con la fintech de pagos de Jack Mallers y la minera Elektron Energy. El mercado reaccionó con una subida fuerte de Twenty One Capital tras conocerse la propuesta.

Tether ha lanzado una jugada que reordena el tablero del bitcoin corporativo. La empresa detrás de USDT, la mayor stablecoin del mundo (una moneda digital que aspira a mantener su valor anclado al dólar), ha propuesto fusionar Twenty One Capital con Strike, la fintech de pagos con bitcoin de Jack Mallers, y con la minera Elektron Energy. La reacción del mercado fue inmediata: las acciones de Twenty One se dispararon en la sesión posterior al cierre.

Para quien no siga el detalle del sector, la operación tiene un componente llamativo. Junta a tres compañías muy distintas pero con un denominador común, todo gira alrededor del bitcoin. Una guarda bitcoin como tesorería corporativa, otra lo mueve en pagos cotidianos y la tercera lo produce. La idea, sobre el papel, es construir un grupo integrado que cubra el ciclo completo del activo.

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Qué propone exactamente Tether y cómo ha reaccionado el mercado

Tether, accionista mayoritario de Twenty One Capital, ha planteado una fusión a tres bandas. La operación uniría a Twenty One (una compañía de tesorería bitcoin al estilo de la antigua MicroStrategy, dedicada a acumular BTC en su balance), a Strike (la app de pagos y servicios financieros con bitcoin que dirige Jack Mallers) y a Elektron Energy (una minera de bitcoin con operaciones de generación de energía).

La noticia, adelantada por CoinDesk el 29 de abril, provocó una subida fuerte de las acciones de Twenty One Capital en el after-hours (la negociación posterior al cierre del mercado regular). Los detalles financieros de la propuesta —relación de canje, valoración de cada compañía, estructura accionarial resultante— no se han hecho públicos en su totalidad. Tampoco hay confirmación oficial de que los consejos de Strike y Elektron hayan aceptado los términos.

Twenty One Capital nació con un objetivo muy concreto: replicar el modelo de tesorería bitcoin que popularizó Michael Saylor con Strategy (la antigua MicroStrategy). Comprar bitcoin, mantenerlo y financiarse en mercados públicos para seguir comprando. Strike, por su parte, ha sido durante años una de las apuestas más visibles para llevar bitcoin a los pagos cotidianos, especialmente a través de la Lightning Network (una red secundaria que permite transacciones rápidas y baratas sobre bitcoin). Elektron Energy completa el trío con la pieza más industrial: la minería.

Por qué importa y a quién afecta esta operación

La fusión, si sale adelante, crearía un actor cotizado con presencia simultánea en tres negocios que hasta ahora se han movido por separado. Es una apuesta vertical sobre bitcoin: producirlo, almacenarlo y usarlo. Para los inversores en bolsa con exposición indirecta al sector cripto, supone una vía nueva de entrada que combina los tres motores de ingresos en una sola acción.

El movimiento llega además en un momento delicado. El precio del bitcoin lleva meses consolidándose tras los máximos del primer trimestre, y las compañías de tesorería bitcoin —que se financiaron con prima sobre el valor de sus reservas— han visto cómo esa prima se comprimía. Una fusión que diversifique los flujos de caja, sumando los ingresos operativos de Strike y los de Elektron a la pura acumulación de BTC, puede leerse como una respuesta a esa presión.

Cabe recordar que Tether no es solo el accionista de control de Twenty One. Es también la entidad que emite USDT, la stablecoin con mayor capitalización del mercado, con más de 140.000 millones de dólares en circulación según los últimos datos publicados por la propia compañía. Cualquier movimiento corporativo de Tether se mira con lupa, tanto por su tamaño como por las dudas regulatorias que arrastra desde hace años en torno a sus reservas y su transparencia.

Jack Mallers Strike

Lectura del movimiento: ambición vertical y riesgos por resolver

Lo que está proponiendo Tether se parece, en estructura, a lo que hicieron en su día las grandes integradas de otros sectores. Una petrolera que controla la extracción, el refino y la gasolinera. Aquí, traducido a bitcoin, sería minar, custodiar como tesorería y mover en pagos. La analogía no es perfecta —el bitcoin no se ‘consume’ como el petróleo— pero ayuda a entender la lógica del grupo resultante.

El precedente más claro es la propia trayectoria de Strategy bajo Michael Saylor, que convirtió a una empresa de software en el mayor tenedor corporativo de bitcoin del mundo. La diferencia es que Saylor se mantuvo en una sola pata del negocio, la tesorería. Tether quiere las tres. Si funciona, el grupo resultante tendría una capacidad de generación de ingresos y de optimización fiscal que ninguna de las tres compañías por separado puede ofrecer. Si no funciona, los costes de integrar tres modelos de negocio muy distintos pueden pesar más que las sinergias prometidas.

Hay riesgos que el inversor medio debería tener en el radar. El primero es regulatorio: Tether opera bajo escrutinio constante de autoridades como la SEC en Estados Unidos y, en Europa, dentro del marco de la nueva regulación MiCA. Una fusión que ponga a Tether al frente de una cotizada estadounidense atrae todavía más atención supervisora. El segundo riesgo es operativo: integrar Strike (pagos), Elektron (minería energética) y Twenty One (tesorería) exige equipos directivos capaces de gestionar realidades muy distintas. El tercero es de mercado: si el precio del bitcoin cae con fuerza, las tres patas del negocio sufren a la vez, sin la diversificación natural que ofrecería un conglomerado con activos no correlacionados.

Quedan por conocer los términos económicos exactos, el calendario de la operación y la postura de los reguladores. El mercado ha votado en caliente con una subida fuerte de Twenty One, pero la traducción real de esa euforia depende de detalles que aún no están sobre la mesa.


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