Bitcoin ha vuelto a caer por debajo de los 76.000 dólares tras la decisión de la Reserva Federal estadounidense de mantener los tipos de interés sin cambios. Es la novena sesión consecutiva en rojo después de una reunión del banco central, una racha que el mercado lleva tiempo digiriendo y que esta vez ha venido acompañada de divisiones internas dentro del propio organismo.
La Fed ha dejado el precio del dinero en la horquilla del 3,50%-3,75% por tercera reunión seguida, según el comunicado oficial publicado tras el FOMC, el comité que decide la política monetaria de Estados Unidos. Hasta tres miembros del comité votaron en contra de mantener tipos, un nivel de disenso poco habitual que ha dado alas a quienes esperaban una bajada y ha frustrado a los mercados de activos de riesgo, entre ellos las criptomonedas.
Qué ha pasado con bitcoin tras la decisión de la Fed
La caída se ha desencadenado en cuestión de minutos tras conocerse el comunicado. Bitcoin cotizaba en torno a los 78.500 dólares antes del anuncio y perdió la cota psicológica de los 76.000 dólares en la rueda de prensa de Jerome Powell, presidente de la Fed. Una caída cercana al 3,5% en cuestión de horas que arrastró también a Ethereum y al resto del mercado.
Lo más llamativo no es la magnitud, sino el patrón. Es la novena sesión consecutiva que bitcoin cierra en rojo en el día de un FOMC, una secuencia que analistas como los de la plataforma Decrypt llevan tiempo señalando. Dicho de otro modo: cada vez que el banco central estadounidense se reúne, el precio de bitcoin termina la jornada por debajo de donde la empezó. La estadística no implica causalidad, pero sí refleja que el mercado cripto ha venido descontando con optimismo escenarios que luego no se materializan.
Tres miembros del comité votaron por bajar tipos en esta reunión, según recoge el acta preliminar. Es el mayor nivel de disenso interno desde finales del ciclo anterior. El mensaje implícito: dentro de la propia Fed hay quien cree que la economía estadounidense necesita ya estímulo monetario, pero la mayoría sigue prefiriendo esperar.
Por qué importa esto al inversor que no opera con cripto
Aunque el titular hable de bitcoin, lo que está en juego trasciende al sector. Los tipos de interés altos encarecen el dinero, lo que tiende a perjudicar a los activos considerados de riesgo: bolsa tecnológica, capital privado y, por supuesto, criptodivisas. Cuando la Fed mantiene tipos, el inversor que duda entre dejar su dinero en un depósito remunerado al 4% o jugársela en activos volátiles tiende a quedarse donde está.
Powell volvió a insistir en que la inflación sigue por encima del objetivo del 2% y que el mercado laboral aguanta. Su mensaje, traducido al lenguaje de la calle, viene a ser: ya bajaremos tipos, pero todavía no toca. Para quien tiene un fondo indexado al S&P 500 o un plan de pensiones con exposición a tecnológicas, la lectura es similar. Para el ahorrador que destina una parte mínima de su cartera a cripto, la jornada se traduce en pérdidas latentes que pueden o no recuperarse en las próximas semanas.

Una analogía sirve para entenderlo: cuando el dinero está caro, los activos sin flujo de caja propio (como bitcoin, que no paga dividendos ni intereses) compiten en peores condiciones frente a la renta fija. Es lo mismo que le ocurre a una vivienda en venta cuando suben las hipotecas: no es que valga menos, es que hay menos compradores dispuestos a pagar por ella al precio anterior.
El contexto del ciclo cripto y lo que viene
Para situar lo que está pasando, conviene mirar atrás sin remontarse demasiado. Bitcoin tocó máximos por encima de los 125.000 dólares en el segundo semestre de 2025, impulsado por los flujos hacia los ETFs al contado, los fondos cotizados que replican el precio del activo y permiten al inversor tradicional exponerse a bitcoin sin tocarlo directamente. Aquellos vehículos, aprobados por la SEC en enero de 2024, fueron el gran catalizador del ciclo alcista. Hoy, los flujos se han enfriado y los reembolsos son habituales en semanas como esta.
El precedente más cercano es el del invierno cripto de 2022, cuando una Fed agresiva subiendo tipos y la quiebra de actores como FTX llevaron a bitcoin por debajo de los 16.000 dólares. La situación ahora es muy distinta: el ecosistema institucional es mucho más sólido, los ETFs siguen acumulando posiciones netas positivas en el cómputo anual y la regulación europea (con MiCA en pleno funcionamiento desde 2024) ha aportado certidumbre que antes no existía. Aun así, el mercado sigue siendo extraordinariamente sensible a las decisiones de la Fed, y la racha de nueve sesiones rojas tras cada FOMC lo demuestra.
La pregunta que muchos analistas se hacen es si esta corrección es un movimiento de saneamiento dentro de un ciclo todavía alcista o el inicio de una fase bajista más prolongada. La respuesta dependerá en buena medida de lo que haga la Fed en sus próximas reuniones y de si los disensos internos crecen lo suficiente como para forzar una bajada de tipos antes del verano. Cabe recordar que el mercado de futuros de tipos ya descontaba un primer recorte para la reunión de junio antes de este FOMC; ahora ese consenso se ha movido a julio. Una diferencia de semanas, en apariencia menor, que para los activos de riesgo lo cambia casi todo.
Mientras tanto, el inversor que se asome al precio de bitcoin en las próximas jornadas haría bien en recordar que la volatilidad forma parte del activo. Subidas del 6% y caídas del 4% en el mismo día no son anomalías, son la norma. Lo extraño sería lo contrario.




