Zelaia: Oriente Medio decidirá quién gana la guerra geopolítica

Tres analistas convocados por Negocios TV coinciden en que la batalla por Irán marcará si el nuevo orden mundial lo dictan los emergentes o las corporaciones occidentales. Rusia y China, según el panel, no piensan soltar a Teherán.

La guerra en Oriente Medio ha dejado de ser un conflicto regional para convertirse en el tablero donde se está dirimiendo el pulso entre el bloque occidental y las potencias emergentes. Esa es la tesis que recorre el último análisis emitido por Negocios TV, en el que tres especialistas coinciden en que el desenlace iraní marcará el rumbo del nuevo orden internacional. Y, según defienden, Estados Unidos llega a esta encrucijada con menos margen del que aparenta.

El detonante del debate fue la visita del ministro iraní de Exteriores a Vladimir Putin y el mensaje, lanzado desde Teherán, de que si Washington realmente hubiera ganado la guerra no estaría buscando ahora una mesa de negociación. A partir de ahí, los analistas convocados por el canal desgranaron qué papel están jugando Rusia y China, y por qué consideran que el bloque emergente no puede permitirse la caída del régimen iraní.

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Por qué Rusia y China no soltarán a Irán

El primer analista, José Luis, sostuvo en la tertulia que Irán ha reconstruido buena parte de sus relaciones internacionales apoyándose en una estructura que, recordó, no es solo económica. Los BRICS, según su lectura, tienen también un trasfondo político y una vocación militar cada vez más explícita. Por eso, ni Moscú ni Pekín están dispuestos a dejar caer a un socio cuya posición en el mapa energético resulta esencial.

El argumento se apoya en una idea concreta: si Estados Unidos lograra reordenar Oriente Medio a su favor, China perdería uno de los grandes «grifos energéticos» de los que depende su crecimiento. Esa pérdida, sostiene José Luis, golpearía de lleno el proyecto multipolar que Pekín y Moscú llevan años articulando. De ahí la insistencia en que el apoyo tecnológico y misilístico iraní durante el conflicto no se entiende sin la cobertura rusa y china en la sombra.

La jugada diplomática iraní: ampliar la mesa

El segundo interviniente, Carlos, puso el foco en la estrategia de la diplomacia iraní. Su lectura es que Teherán ha entendido que un cara a cara bilateral con Washington e Israel solo puede traerle exigencias inasumibles: cambio de régimen, limitación drástica del armamento y desmantelamiento del programa nuclear. Frente a ese callejón, la respuesta iraní habría sido ampliar el escenario: incorporar nuevos actores que equilibren la balanza.

Carlos describió la maniobra como un golpe de muñeca diplomático. A la mesa ya se han sumado Pakistán y Omán, y ahora Rusia entra como tercer actor de peso. El analista no descartó que con el tiempo se incorporen también China e incluso India, mientras los europeos quedan, según su valoración, en un segundo plano por temor a represalias económicas de la Casa Blanca. Una ausencia que, en su opinión, retrata el declive de las viejas diplomacias del continente.

El control de Oriente Medio va a definir si gana el mundo emergente o las corporaciones occidentales; por eso Rusia y China no van a dejar que Irán pierda.

— Análisis de Zelaia en Negocios TV

Zelaia: «detrás de Irán van ellos»

La intervención más contundente llegó de la mano de Zelaia, que planteó un escenario crudo: a su juicio, Estados Unidos e Israel ya tienen perdida la guerra y su única vía teórica de revertirla pasaría por una escalada difícilmente controlable. Descartó por inviable la opción de concentrar entre 300.000 y 500.000 soldados estadounidenses para una operación de desembarco al estilo de las grandes campañas del siglo XX, y situó cualquier salto al armamento nuclear como una línea roja imposible de cruzar.

El motivo, explicó, es que Moscú y Pekín habrían transmitido por vías indirectas que no tolerarán el uso de armas nucleares y que responderían con la misma moneda. Esa advertencia, según Zelaia, cierra el camino a una escalada creíble y reduce las opciones de Washington a dos: prolongar un alto el fuego incómodo o dar marcha atrás, lo que implicaría desmontar bases militares y dejar la región en manos de Irán y los BRICS.

Una operación «disparatada» con beneficiario claro

Para Zelaia la conclusión es casi inevitable: la ofensiva contra Irán fue desde el principio una operación disparatada cuyo gran beneficiario va a ser, paradójicamente, el proyecto del mundo emergente. La lógica es sencilla y la repitió varias veces durante la tertulia: detrás de Irán, está Oriente Medio; y detrás de Oriente Medio, están Rusia y China. Si cae el primer eslabón, caen los siguientes.

Contexto: un orden mundial en plena recomposición

Las afirmaciones del panel de Negocios TV se enmarcan en una secuencia de movimientos que viene acelerándose desde la ampliación de los BRICS y la entrada formal de Irán en el bloque. La crisis abierta en 2025 alrededor del programa nuclear iraní y los choques con Israel han actuado como catalizador de una recomposición que ya estaba en marcha, con Pekín mediando entre Riad y Teherán y Moscú reforzando vínculos militares con Irán pese a su propio desgaste en Ucrania.

El propio canal subraya que esta semana podría traer movimientos diplomáticos relevantes, con la posibilidad de conversaciones en Pakistán o en otro emplazamiento neutral. Que Islamabad aparezca como sede potencial es, en sí mismo, un indicador del desplazamiento del eje diplomático hacia Asia.

Implicaciones para el lector

Más allá del análisis geopolítico, el debate planteado por Negocios TV tiene consecuencias tangibles. Si el desenlace en Oriente Medio termina inclinando la balanza hacia los emergentes, el mercado energético global, las cadenas de suministro y el sistema de pagos internacional sentirán el impacto de forma inmediata. Para los inversores europeos, que observan desde la barrera, el mensaje es incómodo: la diplomacia del Viejo Continente apenas figura ya en la conversación, y eso tiene un precio en términos de influencia económica y acceso a recursos.

La lectura editorial que extraigo del análisis es que el conflicto ha dejado de ser una pulseada militar para convertirse en una prueba de resistencia de bloques. Quien aguante más, gana. Y, por ahora, los emergentes parecen mejor posicionados para aguantar.

Una semana decisiva

¿Optará Trump por prolongar la pausa actual o asumirá el coste político de retirarse? La respuesta, según los tres analistas, dirá mucho más sobre el estado real de la hegemonía estadounidense que cualquier discurso oficial. Y mientras tanto, la mesa diplomática sigue creciendo, con o sin Washington al frente.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube.


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