El Brent dispara el precio del petróleo a 125 dólares por Irán

El crudo escala hasta los 126 dólares tras filtrarse que la Casa Blanca reevalúa opciones militares contra Teherán. Las bolsas europeas caen con fuerza y los futuros del S&P 500 anticipan una apertura en rojo en Wall Street.

El precio del petróleo Brent ha cruzado la barrera de los 125 dólares por barril este jueves, un nivel que el mercado no veía desde el estallido del conflicto en Oriente Medio. La chispa: informes que apuntan a que Donald Trump está reevaluando opciones militares contra Irán. El golpe en los parqués europeos y en los futuros estadounidenses ha sido inmediato.

La cotización ha llegado a tocar los 126 dólares en los momentos de mayor tensión durante la sesión asiática, antes de moderar ligeramente al abrir Londres. Hablamos de una subida acumulada cercana al 8% en apenas 48 horas, según los datos que recogen las principales plataformas de negociación. El West Texas Intermediate, su referencia americana, se ha movido en paralelo y ronda los 121 dólares.

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El Brent en máximos del conflicto: qué hay detrás de los 125 dólares

La escalada no responde a un único factor, pero sí a un detonante claro. Según ha adelantado la prensa anglosajona, la Casa Blanca estaría barajando una ampliación del perímetro de operaciones contra infraestructura militar iraní, incluyendo objetivos vinculados al programa nuclear y a la Guardia Revolucionaria. La sola filtración basta para que el mercado descuente prima de riesgo geopolítico.

Y aquí conviene poner cifras encima de la mesa. Irán produce alrededor de 3,2 millones de barriles diarios, según las últimas estadísticas publicadas por la OPEP. Pero el verdadero punto de presión no es esa producción, sino el estrecho de Ormuz: por ahí transita cerca del 20% del crudo mundial. Cualquier amenaza creíble sobre ese paso multiplica el efecto sobre los futuros.

Los traders llevan semanas operando con esa hipótesis incorporada parcialmente. Lo que ha cambiado en estas horas es la probabilidad asignada. Goldman Sachs y otros bancos de inversión venían situando un escenario base de Brent en 95-105 dólares para el segundo trimestre; el escenario adverso, con interrupción parcial de flujos, lo elevaban a 130-140. Estamos entrando en ese segundo terreno.

Bolsas europeas y futuros de EEUU acusan el golpe

El reflejo en renta variable ha sido inmediato. El Stoxx 600 ha abierto con caídas superiores al 1,5%, con especial castigo en aerolíneas, químicas y consumo discrecional. Los futuros del S&P 500 perdían un 1,2% antes de la apertura de Wall Street. IAG, Lufthansa y Air France-KLM figuran entre los valores más afectados del Viejo Continente, lastrados por el coste de combustible y por el riesgo de cancelaciones en rutas hacia Asia.

En el lado opuesto, las grandes petroleras suben: Shell, BP, TotalEnergies y la española Repsol cotizan en verde, aunque con avances más moderados de lo que cabría esperar. ¿La razón? El mercado entiende que un Brent por encima de 120 dólares acelera la recesión global y, por tanto, terminaría comiéndose la demanda. La correlación positiva entre crudo y petroleras se rompe a partir de cierto umbral.

El euro pierde posiciones frente al dólar, que vuelve a comportarse como activo refugio junto al oro y al franco suizo. La rentabilidad del bund alemán a 10 años ha caído tres puntos básicos, señal de que parte del dinero está rotando hacia deuda soberana de máxima calidad.

crudo 125 dólares

Una crisis energética que reabre debates incómodos

Llevo años cubriendo crisis de oferta en el mercado del crudo y hay un patrón que se repite: los mercados sobrerreaccionan al primer titular y luego ajustan. Pero esta vez creo que la sobrerreacción está, si acaso, justificada. La diferencia con episodios anteriores —la primavera árabe, la invasión de Ucrania, los ataques a instalaciones saudíes en 2019— es que ahora confluyen tres factores a la vez: tensión militar activa, capacidad ociosa de la OPEP+ en mínimos plurianuales y unas reservas estratégicas estadounidenses que, tras los vaciados de los últimos años, no son el colchón que fueron.

El Gobierno español, que apenas hace dos semanas presumía de haber completado la desindexación de los precios regulados respecto al gas, se enfrenta ahora a un dilema político de manual. Si el Brent se asienta por encima de los 120 dólares durante varias semanas, el efecto en el IPC español será inevitable: combustibles, transporte, alimentos elaborados. El Banco de España ya advirtió en su último boletín económico de la sensibilidad de la inflación subyacente a shocks energéticos prolongados.

Hay otro debate de fondo que conviene no esquivar. La reducción de la dependencia energética europea respecto a Rusia se ha sustituido en buena parte por una mayor exposición al Golfo. La diversificación geopolítica anunciada en Bruselas en 2022 ha resultado, en la práctica, una rotación de riesgo, no una eliminación. Si el conflicto con Irán escala, esa factura llega al consumidor europeo antes que al americano.

Queda por ver cómo reacciona la OPEP+. Su próxima reunión ministerial está convocada para junio y, hasta entonces, Riad y Abu Dabi tienen margen para abrir el grifo de manera unilateral si consideran que el precio amenaza con destruir demanda. La señal a vigilar no es tanto el barril en pantalla como la curva de futuros: si el contango se invierte y entramos en backwardation pronunciada, el mercado estará confirmando que el problema es de oferta física inmediata, no de prima de miedo. Ahí es donde se decide si los 125 dólares son techo o suelo.


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