La guerra en Irán se ha alargado más de lo esperado, lo que ha afectado sobre todo a las empresas e industrias que dependen de los combustibles fósiles. Esto marca, sobre todo, la situación del mundo del transporte, tanto terrestre como aéreo, y de momento no hay grandes soluciones para parte de estas plataformas. Esto ha hecho que primero los taxistas y ahora la patronal del autobús hayan pedido ayuda al Gobierno para enfrentar el aumento del precio de la gasolina en el país.
Dos meses después del inicio de la guerra con Irán, los analistas políticos coinciden en que es difícil vislumbrar su final. Ante ello, y con el conflicto como causa de una fuerte escalada de los precios energéticos, CONFEBUS, la Confederación Española de Transporte en Autobús, solicita al Gobierno la implantación de medidas adicionales a las acometidas, que ya no son suficientes ante el agravamiento de la crisis energética.
Tal como recuerdan desde la Confederación, desde el 28 de febrero, fecha del inicio del conflicto, el precio del crudo ha superado los 100 dólares por barril (Brent) en reiteradas ocasiones, mientras que el gasóleo ha aumentado en España en torno a 40 céntimos por litro, situándose en más de 1,80 €/l de media. Por su parte, el precio del gas natural, que actualmente ronda los 44 €/MWh, se ha encarecido en más de un 30%.

Además, el IPC de marzo reflejó una subida generalizada de los precios, influenciada sobre todo por la energía. Un grave episodio inflacionario que condiciona el día a día de las familias, pero también de las empresas de transporte, cuya estructura de costes se está viendo muy afectada. En condiciones normales, el combustible representa entre el 25 y el 35% de los costes de las empresas del sector del transporte en autobús, pero en este contexto escala hasta el 40%, a lo que hay que añadir el incremento de otras partidas como los lubricantes o los neumáticos.
LOS RETOS DEL PRECIO DEL COMBUSTIBLE PARA EL SECTOR
Si bien el problema no ha sido tan complicado como podía haber sido en los últimos años, gracias a los esfuerzos de las grandes ciudades de España de electrificar el taxi, las VTC y los autobuses, todavía hay una presencia importante de vehículos de combustión tradicional, que se ven especialmente afectados por esta situación, aunque, tal como recuerda el comunicado de CONFEBUS, la realidad es que otro tipo de gastos también se han multiplicado por la crisis actual.
De momento están pidiendo que tengan el mismo apoyo que se ha ofrecido desde la Comisión Europea. «Esta semana, la Comisión Europea ha lanzado un paquete de medidas, «Accelerate EU», para reforzar la resiliencia energética de la UE y proteger a los europeos de la crisis energética. Así, la Comisión adoptará un Marco Temporal de Ayudas Estatales, que proporciona flexibilidad adicional a los gobiernos nacionales, incluidas medidas de emergencia para apoyar a los sectores económicos más expuestos y también insta a movilizar fondos europeos y nacionales para descarbonizar las flotas, por lo que recomiendan a los Estados miembros que haya más apoyo directo a autobuses más eficientes medioambientalmente mediante ayudas», recuerdan en CONFEBUS.
«Por otro lado, entre las recomendaciones, plantea bajadas en el precio del transporte público para promover su uso o incluso su gratuidad para determinados grupos de personas (por ejemplo, las más vulnerables), en línea con su política de paliar el impacto de la crisis energética en millones de hogares. Como defensores del transporte público como un derecho, CONFEBUS apoya estas propuestas, que en todo caso deben ir acompañadas de medidas para las compañías del sector, como la revisión de los contratos públicos», sentencia el comunicado.
EL RIESGO DEL COMBUSTIBLE A LARGO PLAZO
Para la Confederación, como para el resto del sector, la principal preocupación es que, incluso si no llega a haber una reducción de los servicios, los problemas de combustible pueden acabar afectando a los precios de los billetes y reduciendo la cantidad de usuarios que pueden usar el autobús en los viajes largos. Por otro lado, esto ocurre en un momento en el que CONFEBUS se mantiene en pie de guerra al no estar de acuerdo con el proyecto de Renfe de crear su propia empresa de autobuses que cubra los problemas de la empresa.

La situación sigue siendo delicada en este panorama. Para CONFEBUS, los contratos públicos son una de las claves de su negocio a largo plazo y, precisamente, cubrir algunos de los espacios que deja Renfe es uno de los negocios más comunes en el sector. Es un dato clave a tener en cuenta al pensar en los próximos años del sector y cómo operan las empresas involucradas.





