Greenar, Vorn Bioenergy y Oleícola El Tejar han dado un paso firme para cerrar el círculo del olivar: invertirán 39 millones de euros en una planta de biometano en Baena (Córdoba) capaz de tratar hasta 400.000 toneladas anuales de alperujo, el residuo más voluminoso de la producción de aceite de oliva, y convertirlo en gas renovable con una pureza superior al 98%.
400.000 toneladas de alperujo dejarán de ser un residuo
El proyecto, denominado Hojiblanca Biometano 5, se ubica en el paraje de Amarguilla, junto a las instalaciones de Oleícola El Tejar. La planta tratará inicialmente 300.000 toneladas al año y alcanzará las 400.000 en una segunda fase. La materia prima principal, el alperujo, llegará en un 80 % por tubería desde la almazara vecina, reduciendo así el tránsito de camiones. El resto lo completarán purines, estiércoles y otros subproductos agroindustriales autorizados de origen local.
El proceso de digestión anaerobia transforma esta materia orgánica en biogás, que tras un tratamiento de purificación alcanza una pureza superior al 98 % y se convierte en biometano. Este gas renovable se inyectará en la red a través de una conducción de aproximadamente 1.041 metros. Es decir, un residuo que hasta ahora representaba un problema logístico y ambiental para las almazaras se transforma en un combustible que sustituye una fracción del gas natural fósil.
Andalucía genera más de cinco millones de toneladas anuales de alperujo, y Oleícola El Tejar gestiona cerca del 40 % del volumen regional. Para una comarca olivarera como la de Baena, la planta ofrece una salida de gran escala a un subproducto que requiere manejo inmediato y controlar la contaminación por escorrentías y malos olores. Además, el proyecto prevé obtener CO₂ biogénico licuado y digestato con valor agronómico, que puede devolver nutrientes al suelo, siempre que su gestión se ajuste a los controles ambientales exigidos.
📊 Impacto ecológico en cifras
- CO₂ evitado: Reducción de hasta el 70 % de las emisiones respecto al gas natural fósil al que sustituye; también se estima una caída superior al 60 % en las emisiones atmosféricas asociadas al tratamiento actual del alperujo.
- Capacidad: Hasta 400.000 toneladas de alperujo al año (300.000 en primera fase), equivalentes a una buena parte del residuo de la mayor almazara andaluza.
- Inversión: 39 millones de euros, sin desglose oficial por fases.
- Equivalencia tangible: El biometano producido tiene pureza >98 % y se inyecta directamente en la red gasista; el digestato resultante puede aplicarse como enmienda agrícola, cerrando el ciclo del carbono en el olivar.
La letra pequeña: tramitación, empleo y el control que exigen los vecinos
El proyecto no está en funcionamiento. Se encuentra en fase de información pública ambiental dentro del procedimiento de Autorización Ambiental Integrada (AAI). El BOJA publicó el 26 de mayo de 2026 el acuerdo que abre un plazo de 30 días hábiles para presentar alegaciones. Eso significa que los interesados pueden consultar la documentación a través del portal de la Junta de Andalucía y registrar sus observaciones hasta el 25 de junio de 2026.
Mientras tanto, la tramitación urbanística municipal continúa paralizada. Sin esos permisos, el anuncio sigue siendo una intención sólida, pero aún no una realidad. Diego Aranda, CEO de Greenar, defendió en rueda de prensa su disposición a «ofrecer toda la información que se nos demande, de forma correcta y con buena fe».
María Martín, responsable de Materias Primas de Vorn Bioenergy, apuntó que «la transición energética requiere soluciones capaces de transformar residuos en recursos». La frase resume bien el propósito, pero los vecinos de Baena han planteado preguntas concretas que la empresa deberá responder: el control de olores, el destino final del digestato y la vigilancia de las emisiones. Los promotores aseguran que el diseño incluye sistemas cerrados y herméticos, biofiltros y controles ambientales sujetos a la AAI, y que la planta no depende de nuevas explotaciones ganaderas, evitando así el efecto de macrogranjas.
En cuanto al empleo, la previsión es de diez puestos directos y entre treinta y cuarenta indirectos, además del trabajo durante la construcción. En una comarca rural, sumar actividad técnica, mantenimiento, transporte y servicios auxiliares no es menor.

La ambición ecológica de un proyecto se mide en los datos de la tramitación ambiental, no solo en los titulares.
El biometano encaja en la estrategia europea y española de descarbonización
La Comisión Europea mantiene el objetivo de alcanzar 35.000 millones de metros cúbicos anuales de biometano en 2030. España, por su parte, aprobó en 2022 una hoja de ruta que fija una producción mínima de 10,41 TWh anuales en 2030, lo que supone multiplicar por 3,8 la generación de 2020. El proyecto de Baena, con su aprovechamiento del alperujo, encaja en esa tendencia: aprovecha un residuo abundante, utiliza la infraestructura gasista existente y sustituye gas fósil sin modificar la red de distribución.
A diferencia de otras iniciativas de biogás basadas en cultivos energéticos, aquí la materia prima es un subproducto inevitable de la actividad olivarera. Eso aporta una ventaja de sostenibilidad, siempre que el ciclo completo —desde el transporte hasta el uso del digestato— esté documentado y verificado. La Comisión Europea define el biometano como un gas renovable obtenido por descomposición controlada de materia orgánica, y lo considera una alternativa al gas fósil precisamente porque puede utilizar la infraestructura ya construida (más contexto en la entrada de Wikipedia sobre biometano).
La economía circular del olivar ganaría así un eslabón que falta: dar valor a un residuo que hoy obliga a gastar recursos en su gestión. Para las almazaras, la posibilidad de derivar el alperujo a una planta de biometano supone liberar capacidad de tratamiento, reducir costes de eliminación y transformar un pasivo en un activo energético. Pero la credibilidad del modelo depende de que los controles ambientales acompañen cada paso.
🌍 El Impacto Real para el Futuro
- Beneficio medible: Hasta un 70 % menos de emisiones de CO₂ que el gas natural fósil y una reducción de más del 60 % en las emisiones actuales del tratamiento del alperujo.
- Modelo que cambia: La gestión del alperujo deja de ser un coste ambiental sin retorno y se convierte en una cadena de valor que produce gas renovable, CO₂ biogénico y fertilizante orgánico.
- Para las próximas generaciones: Aprovechar los residuos del olivar para generar energía limpia contribuye a descarbonizar el sector agroindustrial y fija población y empleo técnico en el medio rural.




