Microsoft prepara un ajuste de plantilla en su división de videojuegos que podría ser el mayor desde la absorción de Activision Blizzard. Según fuentes internas y publicaciones especializadas, los recortes se ejecutarán en julio, podrían incluir el cierre de estudios, afectar a áreas como marketing y alcanzarían hasta 1.000 empleos.
Claves de la operación
- La CEO Asha Sharma ya anticipó ‘decisiones difíciles’ en mayo. Su última comunicación interna insinuaba un cambio de rumbo para ‘mantener la competitividad’, en un contexto de presión por los costes de la integración de Activision Blizzard.
- Los rumores apuntan a un cierre de estudios internos y recortes de presupuesto de marketing. La estrategia pasa por redimensionar la estructura tras la compra de Activision Blizzard, según fuentes como Bloomberg y The Verge.
- La división Xbox arrastra un contexto de reestructuración en todo el sector del videojuego. En los últimos meses, Electronic Arts, Sony y otras editoras también han anunciado planes de ajuste, evidenciando un cambio de ciclo en la industria.
La presión de los costes de Activision Blizzard y la promesa incumplida del Game Pass
La adquisición de Activision Blizzard por 69.000 millones de dólares en 2023 añadió un volumen de ingresos considerable, pero también disparó los gastos operativos. A pesar de los récords de suscripciones al Game Pass, la división de videojuegos no ha alcanzado los márgenes de rentabilidad esperados por el consejo de administración.
En mayo, durante una reunión con inversores, la CFO de Microsoft, Amy Hood, ya había señalado la necesidad de ‘racionalizar’ los costes de la división de entretenimiento. El mensaje ha calado internamente: según The Verge, la dirección de Xbox lleva semanas preparando estos despidos, que califica de ‘significativos’.
El podcast Giant Bomb llegó a mencionar la cifra de 1.000 despidos, un rumor que Bloomberg corrobora al señalar que los recortes serán ‘importantes’ y golpearán también los presupuestos de marketing. La cifra de 1.000 despidos encaja con la dimensión del ajuste que se anticipa, aunque Microsoft no la ha confirmado oficialmente.
La propia Sharma lanzó un aviso en su discurso de cierre del trimestre: ‘Estamos en un momento en el que debemos tomar decisiones difíciles para asegurar el futuro del negocio‘. Sus palabras se interpretan como el preludio de este reset.
La factura de Activision Blizzard se eleva a 69.000 millones de dólares, y el Game Pass aún no ofrece la rentabilidad prometida.
El precedente de los 1.900 despidos de 2024 y la respuesta del mercado
No es la primera vez que la división de videojuegos de Microsoft recorta plantilla. En enero de 2024, la compañía anunció 1.900 despidos, principalmente en las unidades de Activision Blizzard y Xbox, apenas unos meses después de cerrar la compra. Aquel ajuste se justificó por la ‘eliminación de redundancias’ y la necesidad de alinear las estructuras.
Ahora, el contexto es distinto: Game Pass se ha estancado en torno a los 34 millones de suscriptores, lejos de las expectativas que llevaron al CEO Satya Nadella a declarar que los videojuegos serían ‘el siguiente gran negocio de Microsoft’. La inversión en contenido no está generando el retorno esperado, y los analistas empiezan a cuestionar la viabilidad del modelo de suscripción como motor principal.
En bolsa, Microsoft cotiza cerca de sus máximos históricos, impulsada por el negocio cloud y la inteligencia artificial. La división Xbox representa menos del 10% de los ingresos totales, por lo que un ajuste de este calado apenas mueve el valor, pero sí envía una señal al sector: incluso los gigantes deben redimensionar sus apuestas cuando los números no cuadran.
¿Qué implica para Microsoft y su apuesta por el entretenimiento?
Microsoft ha ido acumulando estudios y franquicias con la ambición de convertirse en el ‘Netflix de los videojuegos’. La llegada de Activision Blizzard, con títulos como Call of Duty y World of Warcraft, parecía el golpe definitivo. Sin embargo, la integración ha sido más compleja de de lo previsto y la competencia de Sony, que mantiene una base de usuarios fiel y un catálogo exclusivo sólido, no da tregua.
En España, el mercado del videojuego facturó más de 2.300 millones de euros en 2025, según AEVI, y la presencia de Microsoft se ha reforzado con la apertura de nuevos centros de desarrollo y acuerdos con distribuidoras locales. Un recorte de esta magnitud podría afectar a la estrategia de contratación en el país, aunque fuentes de la compañía aseguran que las prioridades se mantienen en los estudios clave.
A largo plazo, la hoja de ruta de Xbox pasa por integrar la inteligencia artificial en todas las fases del desarrollo, reducir costes y multiplicar los lanzamientos en Game Pass. Los despidos son un paso doloroso, pero necesario para ajustar una estructura que se ha vuelto demasiado pesada.




