He seguido de cerca los lanzamientos de MB&F durante más de una década y pocas veces he visto una propuesta tan radical como el HM12 Guardian. Presentada mientras la firma ginebrina entra en su tercera década, la pieza no es solo un reloj: es la cabeza de un robot de 38 centímetros de altura con un tourbillon volante a modo de cerebro y una complicación de escudo facial móvil. Lo que realmente importa para el inversor está en los números: solo 36 ejemplares repartidos en tres colores –azul, verde y morado– y un precio de partida de 280.000 francos suizos (unos 290.000 euros al cambio actual) antes de impuestos.
Ingeniería extrema: un tourbillon volante como cerebro y la complicación ‘face-shield’
El desarrollo de esta máquina horológica llevó cinco años al diseñador Maximilian Maertens. El movimiento del reloj, con 646 componentes y 84 horas de reserva de marcha, incorpora horas saltantes, minutos de arrastre y un micro-rotor bidireccional decorado con guilloché por el taller de Kari Voutilainen. Pero la verdadera proeza técnica es la complicación del escudo facial: seis paneles que se deslizan sobre la esfera al activar una segunda corona. Solo ese mecanismo contiene más de 200 piezas.
El reloj se puede desacoplar de la correa mediante un sistema rápido y acoplarse a la figura robótica desarrollada junto a L’Epée 1839. El robot suma otros 755 componentes e integra un termómetro mecánico en el pecho, brazos articulados, una lupa oculta y una linterna UV. En total, el proyecto reúne casi 1.500 componentes. Un alarde que trasciende la relojería para adentrarse en el arte cinético.
36 piezas para un mercado mundial. En el ecosistema de MB&F, eso se traduce en una revalorización inmediata tan pronto el último ejemplar se adjudica.
Edición ultralimitada a 280.000 francos: la ecuación clásica de la revalorización
Las referencias más audaces de MB&F, como el HM6 Space Pirate o el Legacy Machine 101, han demostrado una trayectoria de apreciación en subastas y mercado secundario que supera con frecuencia al de las marcas establecidas de alta gama. Con solo 12 unidades de cada color, la absorción por parte de la red de coleccionistas y minoristas es prácticamente instantánea. De hecho, es probable que las listas de espera ya estén completas para el mercado europeo.
El precio de entrada, equivalente a casi 290.000 euros, sitúa al HM12 Guardian en un segmento de ultra lujo donde la liquidez es reducida pero la demanda es extraordinariamente inelástica. Los compradores de este nivel no persiguen el descuento, sino la exclusividad. Y eso es precisamente lo que garantiza la estabilidad del valor a largo plazo.
Alta relojería independiente: ¿activo refugio o capricho de coleccionista?
Llevo años analizando cómo la relojería independiente se ha consolidado como una clase de activo tangible dentro de las carteras de los family offices. La escasez absoluta, la trazabilidad y la desconexión con los ciclos bursátiles la convierten en un candidato natural para la preservación de capital. En el caso de MB&F, la firma de Maximilian Büsser ha construido un estatus de culto que trasciende la marca: cada pieza es una obra de arte numerada con una narrativa única.
El inversor conservador que adquiera un HM12 Guardian debe asumir un horizonte de al menos cinco años. La liquidez en el segmento superior a 250.000 euros es más lenta que en el de 50.000, pero la recompensa potencial es una apreciación sostenida que puede rondar el 10-15% anual si se cumplen los patrones históricos de la casa. Eso sí, el riesgo de mantenimiento y la autenticidad no son triviales: hay que contar con un servicio oficial y una documentación impecable.
Para quien esté dispuesto a esperar, pocas firmas ofrecen la combinación de irrepetibilidad y notoriedad que garantiza que sus piezas terminen en las subastas temáticas de Phillips o Christie’s con pujas muy por encima del precio de lanzamiento. La próxima década de MB&F, que arranca con esta creación, puede consolidar aún más ese estatus.
💎 Veredicto Wealth
El HM12 Guardian es un activo de preservación de capital para inversores con un horizonte superior a cinco años que busquen diversificar con relojería independiente de máxima escasez. El principal riesgo a vigilar es la liquidez en el segmento de precio superior a 250.000 euros, donde los compradores son extremadamente selectivos y el tiempo de venta se mide en meses.
La presentación del HM12 Guardian en pleno 2026 marca el inicio de la tercera década de la firma, y todo apunta a que las piezas de esta colección pasarán a la historia como un referente. Para el inversor que consiga asegurar una de esas 36 unidades, el reloj no solo contará el tiempo, sino también la evolución de un activo cada vez más codiciado.




