BlackRock rebaja Europa: la crisis energética lastrará las bolsas

El mayor gestor de activos del mundo advierte que las valoraciones europeas ya no compensan los riesgos. Los costes energéticos seguirán lastrando los márgenes empresariales.

El mayor gestor de activos del planeta ha decidido que Europa ya no es la ganga que parecía. BlackRock rebaja su recomendación sobre acciones europeas citando un problema que los mercados llevan meses infravalorando: la factura energética no ha desaparecido, solo ha cambiado de forma.

La revisión, recogida por el Financial Times, llega en un momento incómodo. Muchos inversores institucionales habían apostado por el viejo continente como alternativa a una bolsa estadounidense que cotiza a múltiplos cada vez más exigentes. Esa tesis se tambalea.

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El fin del descuento europeo

Durante años, el argumento a favor de las acciones europeas era simple: cotizaban con descuento respecto a sus pares americanas. Ese diferencial se había convertido casi en un mantra entre gestores value. BlackRock rompe ahora con esa narrativa.

Según el análisis del gestor, las valoraciones europeas ya no compensan los riesgos estructurales de la región. Los beneficios empresariales seguirán presionados por unos costes energéticos que, aunque han bajado desde los picos de 2022, permanecen muy por encima de los niveles prepandemia. Y sobre todo, muy por encima de lo que pagan las empresas estadounidenses.

No es solo el gas. Es la electricidad industrial, los contratos a largo plazo que muchas compañías firmaron en plena crisis, y una transición energética que en Europa avanza con más voluntarismo que eficiencia. El resultado: márgenes comprimidos en sectores intensivos en energía que antes eran la columna vertebral del índice.

Alemania ilustra el problema mejor que cualquier estadística. Su industria, otrora motor continental, arrastra ya varios trimestres de contracción. Y la energía barata rusa que la alimentó durante décadas no va a volver.

Una apuesta que pierde atractivo

Lo que hace relevante esta revisión no es solo quién la firma. Es el momento. Durante el primer trimestre de 2026, los flujos hacia fondos de renta variable europea habían repuntado con fuerza, impulsados precisamente por ese argumento del descuento. Ahora, el mayor asignador de activos del mundo dice que el descuento ya no existe, o que si existe no merece la pena.

BlackRock no recomienda salir de Europa por completo. Matiza, como corresponde a un gestor de su tamaño, pero el mensaje de fondo es claro: hay mejores oportunidades en otras geografías. Estados Unidos, con sus problemas de valoración, al menos ofrece crecimiento de beneficios. Asia, con sus riesgos geopolíticos, al menos tiene dinamismo demográfico.

Europa, en cambio, combina valoraciones que ya no son baratas con un crecimiento anémico y una crisis energética que no termina de resolverse. La ecuación no cuadra.

El problema estructural que los mercados ignoran

Me parece que hay algo que el consenso sigue sin incorporar del todo: la crisis energética europea no fue un shock temporal, sino el síntoma de un modelo agotado. Durante dos décadas, la industria continental construyó su competitividad sobre gas ruso barato y un euro que facilitaba las exportaciones. Ambos pilares se han erosionado.

El gas ruso no volverá en las condiciones anteriores. Y el euro, aunque debilitado, ya no ofrece el colchón competitivo de antaño frente a un dólar que ha corregido parte de su fortaleza excesiva. Las empresas europeas compiten ahora con costes energéticos de país desarrollado pero sin la productividad estadounidense ni la flexibilidad asiática.

BlackRock no lo dice explícitamente, pero creo que su análisis apunta en esa dirección. No se trata de un ciclo bajista que pasará. Es un reajuste estructural que tardará años en completarse, si es que se completa.

Hay quien argumenta que Europa tiene activos de calidad infravalorados: empresas de lujo, farmacéuticas de primer nivel, industriales con posiciones de dominio global. Es cierto. Pero esos activos ya cotizan a múltiplos americanos. El descuento europeo solo existe en los índices agregados, no en las compañías que realmente querrias tener.

La pregunta que deberían hacerse los inversores no es si Europa está barata. Es si el crecimiento de beneficios que necesitan esas valoraciones va a materializarse con una factura energética permanentemente elevada. BlackRock parece haber llegado a una conclusión. No es la que muchos esperaban.

Queda por ver si otros grandes gestores secundan esta visión en los próximos meses, especialmente cuando comiencen a publicarse los resultados del segundo trimestre y se haga evidente cuánto están erosionando los costes energéticos los márgenes corporativos.


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