Ibex 35: supera los 18.200 puntos impulsado por Santander e Inditex

El selectivo español esquiva las presiones de los chips estadounidenses y se apoya en los grandes valores para avanzar un 0,55%. Amadeus y Aena repuntan con fuerza ante el posible alto el fuego entre Israel y Líbano.

El Ibex 35 ha esquivado este jueves la tormenta que ayer golpeó a los mercados estadounidenses con el batacazo de Broadcom. El selectivo español ha cerrado con un avance del 0,55%, hasta los 18.276 puntos, y ha logrado superar de nuevo los 18.200 apoyado en dos valores de peso: Santander e Inditex.

Santander e Inditex marcan el paso

El sector bancario se ha repuesto de las caídas de la sesión anterior. Santander ha liderado las subidas, con un alza del 1,5%, seguido de BBVA, que ha sumado un 0,6%. Los inversores europeos han aprovechado el alivio en el precio del petróleo para volver a tomar posiciones, lo que ha dado firmeza al Ibex. Por su parte, Inditex ha repetido como soporte, con un avance del 0,9%, en plena oleada de revisiones al alza por parte de los analistas tras sus resultados de ayer.

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Precisamente esa escasez de grandes tecnológicas en el índice español se ha convertido hoy en una ventaja. Ni ASML ni Infineon forman parte del Ibex, así que el selectivo ha podido centrarse en sus fortalezas: la banca y el textil. Mientras, al otro lado del Atlántico, el desplome del 13% de Broadcom arrastraba a todo el sector de chips y contaminaba al Nasdaq.

El petróleo frena y da oxígeno a las aerolíneas

El crudo Brent ha corregido hasta los 95 dólares, después de que las noticias de un posible alto el fuego entre Israel y Líbano enfriaran los precios. Esta tregua ha beneficiado directamente a dos valores ligados al sector aéreo: Amadeus se ha anotado un 2,9% y Aena un 1,1%. En el lado negativo, Repsol ha cedido un 2,4% y las renovables Acciona Energía y Solaria han retrocedido un 2% y un 1,2%, respectivamente.

En el mercado de deuda, la contención del petróleo ha evitado mayores repuntes de las rentabilidades. El bund alemán se mantiene por encima del 3% y el bono español a diez años ronda el 3,45%, mientras el Treasury estadounidense cede hasta el 4,45%. El euro se refuerza a 1,16 dólares, a la espera del dato de empleo de mañana.

La falta de grandes empresas tecnológicas en el Ibex actúa como un escudo inesperado frente a los sustos del sector.

Análisis: la clarividencia de un Ibex poco tecnológico

Esta semana el Ibex ha encadenado sesión al alza y sesión a la baja casi de forma alterna. Hoy rompe la racha con un nuevo avance, pero el movimiento deja una lectura interesante: el mercado español se ha convertido en un refugio relativo cada vez que los chips estadounidenses sufren un accidente. Es una paradoja recurrente: a falta de grandes tecnológicas, el Ibex depende de bancos, textil y energía, sectores más pegados al ciclo macro que a la euforia de la inteligencia artificial.

La clave para los próximos días estará en si la tregua en Oriente Próximo se consolida y en el informe de empleo de mañana en Estados Unidos. Un dato débil podría alimentar la esperanza de recortes de tipos antes de lo previsto por la Reserva Federal, lo que beneficiaría a las bolsas europeas, incluido el Ibex. Sin embargo, si la inflación se mantiene pegajosa o el conflicto energético se reaviva, el selectivo perderá el escudo de hoy y tendrá que vérselas con sus propias contradicciones: Repsol cae cuando el petróleo baja, pero sufre si la tensión geopolítica dispara el crudo sin un contexto de aversión al riesgo general. Un equilibrio incómodo.

El Ibex está acostumbrado a vivir a remolque de los grandes eventos globales y a sacar pecho en momentos de debilidad tecnológica. Esta semana, además, cuenta con el viento de cola de un petróleo que no termina de desbocarse. Sin embargo, la fiesta podría ser corta: la próxima reunión de la Reserva Federal está en el horizonte y cualquier señal de que los recortes de tipos se retrasan pondrá presión sobre las valoraciones de los bancos, que tanto peso tienen en el índice.

Mientras tanto, el oro rebota por encima de los 4.500 dólares y el bitcoin se desinfla hasta los 64.000 dólares, un síntoma más de que el dinero busca refugios clásicos y abandona los activos de riesgo más especulativos. Para el Ibex, eso no es malo: la plata y el oro no forman parte de su cesta, pero los inversores que rotan hacia metales preciosos también suelen mirar a Europa con buenos ojos cuando la tecnología pincha. Lo anoto en la agenda.


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