Solana: 8 velas rojas consecutivas, la historia apunta a un rebote del 200%

La racha de ocho meses a la baja no tiene precedentes desde el lanzamiento de SOL. Crypto Patel recuerda que un patrón similar en el ciclo 2022-2023 precedió un rebote hacia los 500-1.000 dólares.

Solana ha registrado ocho velas mensuales rojas consecutivas por primera vez desde su lanzamiento. La racha bajista, que arrancó en noviembre de 2025 y se ha prolongado hasta el cierre de mayo de 2026, deja a SOL en los 67 dólares, un precio muy alejado de los 253 que marcaba hace un año. Sin embargo, la historia de este activo sugiere que secuencias similares han sido el antesala de recuperaciones explosivas. El analista Crypto Patel recuerda que en el ciclo 2022-2023, Solana tocó fondo con una novena vela roja y después se disparó un 200%.

Para quien no esté familiarizado con la jerga de los gráficos, una vela mensual roja significa que el precio de cierre del mes fue inferior al de apertura. No es raro ver dos o tres meses así; lo insólito es encadenar ocho sin un solo respiro verde. En los casi seis años de vida de SOL, jamás se había producido una secuencia tan larga e ininterrumpida de pérdidas mensuales. Este dato cuantitativo, extraído de los paneles de TradingView, ha disparado las alertas entre quienes siguen los ciclos de la criptomoneda.

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El paralelismo que traza Crypto Patel se apoya en el desplome anterior: entre noviembre de 2021 y diciembre de 2022, Solana llegó a mostrar nueve velas rojas (aunque no todas seguidas), y la última de ellas marcó el suelo del ciclo, cerca de los 8 dólares. A partir de ahí, el activo inició un rally que culminó en un nuevo máximo histórico de 295 dólares en enero de 2025. Ahora, con una caída desde los 253 dólares hasta los 67 y ocho meses seguidos de pérdidas, el patrón mensual es más limpio incluso que el de hace tres años. Patel sitúa una zona de acumulación macro entre los 50 y los 80 dólares y, si la historia se repitiera, proyecta una futura expansión hacia la horquilla de 500 a 1.000 dólares en el próximo gran ciclo alcista.

En el muy corto plazo, la plataforma Elliott Waves Academy ha identificado en gráficos de cuatro horas un ending diagonal —un patrón de agotamiento bajista que, en lenguaje llano, viene a ser la señal técnica de que la tendencia a la baja está perdiendo fuelle—. Esta estructura, según el análisis, forma parte de una quinta onda de impulso bajista y suele resolverse con una ruptura limpia al alza. El objetivo inicial apunta a los ratios de extensión que maneja la firma, pero el verdadero catalizador sería un cierre por encima del pico de la onda anterior, lo que abriría la puerta a una corrección alcista más profunda.

Ocho meses consecutivos de caídas no son una señal de debilidad permanente: han sido el preámbulo de los rebotes más violentos de Solana.

Conviene no confundir analogía con certeza. La macroeconomía de 2026 es distinta: los tipos de interés siguen altos, los ETF al contado de Solana aún están en fase de aprobación y el ecosistema DeFi de la red arrastra cierta fatiga tras varios meses de volúmenes a la baja. Sin embargo, la infraestructura de Solana ha madurado. La inminente activación de Firedancer, el segundo cliente validador desarrollado por Jump Crypto, promete reducir el riesgo de paradas de red —el talón de Aquiles histórico de la cadena— y multiplicar las transacciones por segundo. Si el patrón técnico coincide con un catalizador fundamental, la ecuación puede resultar atractiva para el inversor paciente.

Más allá del trading, hay que recordar que Solana ha demostrado resiliencia en escenarios mucho peores: sobrevivió al colapso de FTX, a varias interrupciones de red y a la competencia de otras capas 1. Su ecosistema DePIN —proyectos como Helium o Hivemapper que tokenizan infraestructura física— sigue sumando nodos y los principales DEX como Jupiter mantienen una cuota de mercado notable. Nada de esto garantiza un rebote inmediato, pero sí contextualiza por qué los inversores de largo plazo podrían estar ante una de esas zonas de acumulación que solo se reconocen con el tiempo. La novena vela roja está a medio dibujarse, y junio de 2026 puede ser el mes que ponga a prueba si, una vez más, la historia de Solana rima.


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