Uso saludable del móvil: ¿cómo nos afecta?

En la actualidad, utilizamos el móvil para todo: comunicarnos, informarnos, trabajar, entretenernos… Esto ha llevado a situaciones en las que mucha gente no es consciente de su uso excesivo, con las consecuencias que esto conlleva. Por ello, es importante recordar que un uso saludable del móvil evita problemas de hoy en día, como el malestar anímico y el estrés.

Un uso saludable del móvil implica poner límites

Pocas herramientas son tan útiles como el teléfono móvil. La variedad de cosas que podemos hacer con él nos ha llevado a un descontrol sobre el tiempo que le dedicamos cada día, y esto es un problema.

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Muchas personas miran la pantalla constantemente, aunque no reciban notificaciones ni en verdad lo necesiten. Un hábito que no es más que la demostración de una clara dependencia a este dispositivo.

Por tal razón, para empezar a hacer un uso saludable del móvil, es indispensable poner límites claros. Fijar horarios o momentos en los que no se usa el móvil y, sobre todo, silenciarlo o ponerlo en modo avión son algunas de las medidas que podemos tomar para limitar su uso.

¿Cómo afecta el uso excesivo del móvil en la salud mental?

Utilizar demasiado el móvil está relacionado con problemas de salud mental. Algunos son leves, como la dificultad para desconectar, pero otros son graves, como la ansiedad y la depresión. No solo el bombardeo de notificaciones nos afecta, sino también lo que vemos.

Se suele hablar de la necesidad de un uso saludable del móvil, sobre todo, cuando las redes sociales empiezan a absorbernos y nos obsesionamos con ellas. Las comparaciones sociales son habituales en este tipo de plataformas y pueden erosionar la autoestima y, por tanto, la salud mental.

Algunos hábitos como reducir el tiempo de exposición o desactivar las notificaciones representan buenas medidas para desintoxicarnos de las redes sociales, pero conseguirlo se vuelve complicado si no hacemos un buen uso del móvil.

¿Usar mucho el móvil afecta a la salud física?

Aunque no lo parezca, el uso prolongado del móvil también tiene efectos perjudiciales en nuestra salud física. La fatiga visual es un ejemplo, pero también hay otros como las alteraciones del sueño o el dolor cervical.

Hacer un uso saludable del móvil nos evitará todos estos problemas. De este modo, si no pasamos tiempo mirándolo cuando nos acostamos o no estamos mucho tiempo con él, nos será más fácil conciliar el sueño y tendremos menos dolores.

Utilizar mejor el móvil y buscar alternativas

El uso saludable del móvil no significa no volverlo a utilizar más, al contrario, significa utilizarlo mejor. En vez de mirarlo cada cierto tiempo de manera automática y sin saber realmente por qué, debemos intentar hacerlo solo cuando consideremos que es necesario.

Asimismo, una de las maneras para evitar su uso indiscriminado es buscar alternativas que te distraigan de él. La lista de lo que podemos hacer que no sea mirar el móvil es infinita, desde las típicas como leer o hacer ejercicio, hasta practicar cualquier hobby que nos apasione.

La idea es alejarnos de los estímulos digitales para reducir la ansiedad tecnológica, creando espacios libres de ella, para conectar con nosotros mismos y quienes nos rodean.

La educación digital: clave en el uso saludable del móvil

Por último, no debemos olvidar la importancia de la educación digital a la hora de hacer un uso saludable del móvil. Una buena educación digital, como la que nos puede proporcionar el Instituto Nacional de Ciberseguridad, asentará las bases para que empecemos a dejar de depender tanto del móvil.

Esta, incluso, se hace mucho más necesaria en los niños y adolescentes, quienes están cada vez más expuestos a los estímulos digitales, gran parte de las veces sin control. Por ello, si queremos darle un uso saludable al móvil, debemos lograr una educación digital integral desde los más pequeños, para beneficiarnos de todo lo que nos aporta la tecnología, evitando sus consecuencias perjudiciales.


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