BBVA dispara su recompra de acciones: otros 1.000 millones en plena guerra con Sabadell

El banco activa un nuevo tramo de su programa extraordinario mientras la OPA sobre Sabadell entra en fase decisiva. En total, más de 2.500 millones destinados a reducir acciones en circulación.

Mil millones más. BBVA acaba de activar un nuevo tramo de su programa extraordinario de recompra de acciones, elevando la presión sobre el consejo de Banco Sabadell justo cuando la OPA hostil entra en su fase más delicada. El movimiento no es casual: cada euro destinado a recomprar títulos propios es un argumento más para convencer a los accionistas de que el banco vasco genera valor por sí solo, sin necesidad de fusiones forzadas.

La operación, comunicada a la CNMV esta semana, se ejecutará en los próximos meses y se suma a los 1.500 millones de euros ya recomprados desde el inicio del programa en 2024. En total, BBVA habrá destinado más de 2.500 millones a reducir el número de acciones en circulación, una cifra que supera el beneficio neto trimestral del banco en varios ejercicios recientes.

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La retribución al accionista como arma estratégica

No es solo generosidad con el inversor. La recompra de acciones cumple una función táctica muy concreta en el contexto actual. Cada título que BBVA adquiere y amortiza reduce el denominador del beneficio por acción, mejorando automáticamente los ratios de rentabilidad sin necesidad de aumentar los ingresos. Para un banco que quiere demostrar que su plan en solitario es superior a cualquier integración, los números importan.

Cabe recordar que Sabadell rechazó la primera propuesta de fusión alegando precisamente esto: que su valor intrínseco no estaba reflejado en la ecuación de canje. BBVA respondió lanzando una OPA directa a los accionistas, saltándose al consejo. La guerra de cifras no ha cesado desde entonces.

El dividendo complementario aprobado en la última junta general —celebrada en marzo— añade otra capa a esta estrategia. Entre pagos en efectivo y recompras, BBVA distribuirá este año más del 60% de su beneficio neto entre los accionistas. Es una ratio agresiva para un banco europeo, aunque no inédita en el sector español. Santander y CaixaBank han seguido políticas similares en los últimos trimestres.

El IBEX 35 banca mira de reojo

El sector financiero español cotiza en máximos de varios años, impulsado por los tipos de interés y la mejora de márgenes. Sin embargo, la escalada de tensión entre BBVA y Sabadell introduce un factor de incertidumbre que los inversores institucionales siguen con atención. Una fusión fallida podría dejar a ambos bancos en posiciones debilitadas; una fusión forzada, por su parte, generaría sinergias pero también riesgos de integración que el mercado ya ha penalizado en operaciones anteriores.

dividendo BBVA

Los analistas consultados por varios medios especializados coinciden en un punto: la recompra de acciones es una señal de confianza del equipo gestor en su propia valoración. Si BBVA creyera que sus títulos están sobrevalorados no estaría comprándolos a estos precios. El razonamiento inverso también funciona: al recomprar, el banco transmite que considera su acción barata, lo que debería animar a otros inversores a mantener o ampliar posiciones.

Eso sí, hay matices. La teoría financiera clásica dice que las recompras son la mejor forma de devolver capital cuando no hay proyectos de inversión con retorno superior al coste del capital. En otras palabras: si BBVA tuviera mejores ideas para ese dinero —adquisiciones estratégicas, expansión en mercados emergentes, inversión tecnológica— quizá no lo estaría quemando en recompras. La pregunta incómoda es si este programa extraordinario refleja solidez o falta de alternativas de crecimiento orgánico.

Lo que está en juego más allá de la OPA

Creo que el verdadero test para BBVA llegará cuando la OPA sobre Sabadell se resuelva, sea cual sea el resultado. Si la operación prospera, el banco tendrá que demostrar que puede integrar dos culturas corporativas distintas sin destruir valor, algo que no siempre ha salido bien en el sector. Si fracasa, deberá justificar ante sus propios accionistas por qué ha gastado recursos —y capital reputacional— en una batalla perdida.

El programa de recompra, en ese sentido, funciona como un colchón. Pase lo que pase con Sabadell, los accionistas de BBVA habrán recibido un retorno tangible durante el proceso. No es un consuelo menor en un entorno donde las promesas de sinergias suelen materializarse más tarde y en menor cuantía de lo anunciado.

La próxima cita relevante será la publicación de resultados del segundo trimestre, prevista para julio. Allí veremos si el margen de intereses sigue resistiendo la presión competitiva y si los costes de riesgo se mantienen contenidos. Hasta entonces, 1.000 millones de euros adicionales fluirán del balance de BBVA hacia el mercado. Una apuesta clara por el corto plazo mientras se dilucida el futuro a medio.


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